César Guzmán y Carlos Amador, con trayectoria en seguridad e incluso colaboración con programas de la embajada de EEUU, fueron ultimados a tiros en un establecimiento de comida. Fiscalía investiga
La comunidad de especialistas en seguridad en México se encuentra consternada tras el asesinato de César Gustavo Guzmán, expresidente de ASIS Capítulo Occidente y ex agente de Interpol, y Carlos Amador Chavela, exdirector de Investigación Científica del Instituto de la Defensoría Pública de Hidalgo. Ambos eran miembros de la Asociación de Graduados de la Academia Nacional del FBI, Grupo México, y habían participado en programas de la embajada de Estados Unidos en México, lo que añade un nivel de complejidad y preocupación al caso.
El ataque ocurrió en un establecimiento de comida ubicado en la colonia Residencial la Soledad, en San Pedro Tlaquepaque. Según los reportes, sujetos armados irrumpieron en el lugar y abrieron fuego directamente contra el grupo donde se encontraban los expertos. En la agresión, otras cuatro personas –dos hombres y dos mujeres– resultaron lesionadas. Entre los heridos se identificó a Pablo Cajigal, quien anteriormente se desempeñó como coordinador de investigaciones criminales en la Fiscalía de Chihuahua.
Investigación en curso y reacciones
La Fiscalía del Estado de Jalisco ha iniciado una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y dar con los responsables. Peritos forenses trabajan en el lugar recabando indicios, mientras que los cuerpos de los occisos fueron trasladados al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses para la necropsia de ley.
El Consulado de Estados Unidos en Guadalajara emitió un comunicado en el que reconoció estar al tanto del incidente, pero aclaró que las víctimas no eran empleados actuales de la misión diplomática. Expresaron su profunda preocupación por la violencia y ofrecieron condolencias, remitiendo las consultas a las autoridades mexicanas.
Este doble homicidio se suma a la preocupante estadística de violencia en Jalisco, donde, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre enero y abril de este año se registraron 495 víctimas de homicidio doloso.
Un mensaje inquietante para el sector seguridad
El asesinato selectivo de figuras con un perfil tan alto en el ámbito de la seguridad, y con conexiones internacionales, no es un hecho aislado. Representa un mensaje intimidatorio y evidencia un alto grado de planificación por parte de los perpetradores. Este tipo de eventos inevitablemente genera interrogantes sobre la vulnerabilidad de quienes dedican su vida profesional a combatir la delincuencia y a fortalecer las instituciones de seguridad. La audacia de cometer un ataque de esta naturaleza en un lugar público como una taquería subraya la confianza con la que operan ciertos grupos criminales.
Las repercusiones de este suceso podrían extenderse al ámbito de la consultoría en seguridad en Jalisco y, potencialmente, a nivel nacional. Podría generar una mayor cautela entre los expertos o incluso una reticencia a involucrarse en investigaciones delicadas. Este atentado es un crudo recordatorio de los profundos desafíos que enfrenta Jalisco en la lucha contra el crimen organizado, a pesar de los esfuerzos oficiales.
«La pérdida de expertos con tanta trayectoria es un golpe no solo para sus familias, sino para los esfuerzos de construcción de paz y seguridad en el país.» – Analista de Seguridad
En un contraste informativo, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas informó sobre la localización con vida de dos personas reportadas como desaparecidas, gracias a acciones coordinadas con autoridades de Jalisco. Si bien esta noticia representa un respiro en la búsqueda de personas, el luto y la indignación por el doble homicidio en Tlaquepaque dominan el panorama de seguridad.
La sociedad jalisciense y la comunidad de seguridad exigen respuestas prontas y contundentes para que este crimen no quede impune.


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