FSPE asegura tractocamión con combustible robado en Celaya-Villagrán
El hallazgo ocurrió en un tramo carretero donde la rutina de patrullaje de los elementos de la Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) terminó convirtiéndose en un operativo que dejó al descubierto una de las prácticas más comunes del crimen organizado en Guanajuato: el robo de combustible.
Sobre la carretera estatal Celaya-Villagrán, los oficiales detectaron un tractocamión Kenworth blanco, modificado como autotanque, estacionado de manera sospechosa. Las puertas estaban abiertas, no había tripulante y el silencio en la zona despertó sospechas. Al revisar la unidad, confirmaron lo que muchos temían: más de 30 mil litros de hidrocarburo robado.
Combustible robado, un delito de alto impacto en Guanajuato
El aseguramiento no fue casualidad. Guanajuato, y en particular la zona de Celaya-Villagrán, es una región marcada por la presencia del llamado “huachicol”, un delito que ha dejado huella tanto en la seguridad pública como en la economía local. La operación de bandas dedicadas a la sustracción ilegal de combustible ha generado violencia, pérdidas millonarias y un entorno de riesgo para la población.
Cada tractocamión detenido significa no solo la recuperación de miles de litros de hidrocarburo, sino también un golpe a las finanzas de grupos criminales. En este caso, el cargamento quedó bajo resguardo y fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR) con sede en Celaya.
La estrategia de seguridad y el combate al huachicol
El robo de combustible ha sido uno de los principales retos de seguridad en México durante la última década. El operativo de la FSPE se enmarca en los esfuerzos coordinados con autoridades federales para reducir esta actividad ilícita. El hecho de que la unidad estuviera abandonada puede ser interpretado como una señal de la presión que enfrentan los grupos dedicados al huachicol ante los patrullajes constantes.
En la narrativa de los uniformados, cada hallazgo es un recordatorio de que la seguridad en las carreteras estatales depende no solo de la vigilancia, sino también de la cooperación ciudadana y de una estrategia integral.
Una carretera marcada por la tensión y la vigilancia
La carretera Celaya-Villagrán ha sido escenario constante de aseguramientos de hidrocarburo y enfrentamientos. Viajar por ella significa atravesar un corredor donde lo cotidiano convive con lo ilegal. Los pobladores saben que un tractocamión detenido sin conductor puede ser el inicio de un operativo o de un hallazgo que confirma la magnitud del problema.
En este caso, la historia terminó con el aseguramiento del vehículo, el combustible bajo investigación federal y la esperanza de que cada operativo fortalezca la lucha contra la delincuencia organizada.


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