El pasado 20 de octubre, una niña de cinco años falleció tras recibir una picadura de alacrán en un jardín de niños en el estado de Sonora, según informó su gobernador Alfonso Durazo.
Este suceso reaviva una alerta que las autoridades sanitarias mantienen vigente: la picadura de alacrán es un riesgo concreto en varias zonas de México. La Secretaría de Salud mexicana señala que hay al menos 221 especies diferentes de alacranes en el país, de las cuales sólo ocho representan un alto riesgo para los humanos.
En este artículo exploramos los estados donde estos arácnidos habitan, por qué ocurren las picaduras, qué protocolo seguir en caso de accidente, y cómo protegerse. Todo con un enfoque práctico, humano y atento para familias, docentes y hogares.
¿Dónde habitan los alacranes de mayor riesgo en México?
La Secretaría de Salud reporta que en México ocurren entre 250 000 y 300 000 casos de picadura de alacrán cada año, con al menos 40 muertes registradas en informes previos. Los estudios más recientes identifican entre los estados con mayor incidencia los siguientes:
- Morelos
- Colima
- Nayarit
- Guerrero
- Jalisco
- Michoacán
Estos estados sobresalen tanto por su clima cálido como por la presencia de alacranes del género Centruroides (familia Buthidae) que tienen mayor relevancia médica.
¿Por qué ocurren tantas picaduras y en qué circunstancias?
Los alacranes tienen hábitos nocturnos: suelen refugiarse durante el día en grietas, debajo de piedras, o dentro de casas, y salen de noche a cazar. Algunas de las razones por las que ingresan a los hogares o zonas residenciales:
- Búsqueda de refugio en casas con fisuras, rendijas o acumulación de escombros.
- Ambiente cálido-seco que favorece su supervivencia, típico de zonas de gama media o rural.
- Presencia de sus presas (insectos) dentro de hogares, lo que los atrae.
Por estos motivos se recomienda revisar ropa y calzado antes de usarlos, sacudir sábanas, evitar caminar descalzo, y mantener el entorno limpio.
¿Qué hacer en caso de picadura de alacrán?
Ante una picadura, la clave es actuar con rapidez y calma. Aquí un protocolo basado en fuentes oficiales:
- Inmediata atención médica
La intoxicación por picadura de alacrán (también llamada alacranismo) puede generar síntomas leves o graves, incluso letales, especialmente en niños menores de cinco años. - Mientras llega ayuda
- En el hospital
- El tratamiento específico es un suero antialacrán (faboterápico) que debe administrarse según ficha técnica.
- Se debe identificar la especie sólo si es posible y seguro; lo más importante es la atención clínica.
- Vigilar signos de gravedad como dificultad para respirar, alteraciones del ritmo cardiaco, vómitos persistentes o convulsiones.
- El tratamiento específico es un suero antialacrán (faboterápico) que debe administrarse según ficha técnica.
- Investigación y seguimiento
El caso de la niña en Sonora está siendo atendido por la Fiscalía General del Estado y dependencias de salud y educación, lo cual destaca la importancia de investigar accidentes graves.
Prevención: medidas clave para hogares, escuelas y comunidades
La buena noticia: muchas picaduras se pueden evitar con acciones simples. Algunas recomendaciones estratégicas:
- Sellar grietas, ventanas y puertas; instalar mallas o rejillas en coladeras.
- Mantener patios limpios, sin montones de piedras, leña, basura o objetos acumulados que puedan servir de refugio.
- Sacudir la ropa, calzado, sábanas y mantas antes de usarlas o dormir.
- Usar zapatos cerrados, ropa de manga larga en zonas de riesgo.
- Para escuelas y jardines de niños: revisar áreas de juego externas, mantener iluminación adecuada y evitar materiales acumulados.
- Sensibilizar a la comunidad y docente sobre el riesgo, especialmente en los estados de alto índice.
La picadura de alacrán no es un riesgo remoto: en México afecta a decenas de miles de personas cada año y puede tener consecuencias fatales, especialmente en niños. Conocer los estados donde se registra mayor presencia —como Morelos, Colima, Nayarit, Guerrero, Jalisco y Michoacán— nos permite atender el riesgo de forma localizada. Actuar con rapidez ante una picadura y aplicar medidas preventivas en el hogar y escuela puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.


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