Buenas noticias… aborto voluntario y seguro para todas

Opinión: Mayra Chávez Courtois

El pasado mes de marzo pasará a ser historia en materia de derechos sexuales y reproductivos, pues el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dio la nueva y agradable noticia de que ofrecerá la interrupción del embarazo seguro en 25 entidades del país, incluyendo la Ciudad de México. Pero, ¿a quiénes se les tiene que reconocer que el IMSS ofrezca el servicio de aborto seguro voluntario hasta la semana 12 de gestación? Sin duda, a la sociedad civil, a las colectivas, quienes históricamente a través de su lucha constante han colocado como prioridad en su agenda la integridad y justicia de las mujeres en todos los aspectos, logrando avances en lo relacionado con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Evidentemente, este actual logro que tiene como esencia amparos en Chihuahua y Oaxaca, con apoyo de usuarias del IMSS, abrieron brechas en torno al servicio del aborto voluntario a nivel nacional.

Haciendo historia, recordemos que la Ciudad de México fue la primera entidad federativa en lograr que se ejerciera dentro de los servicios de salud públicos la Interrupción Legal de Embarazado (ILE). Desde el año 2007 se logró el derecho al acceso a la ILE en la Ciudad de México, en el primer año se realizó un total de 6,970 interrupciones del embarazo. A pesar de que otras entidades federativas, siguiendo el ejemplo de la Ciudad de México, ya cuentan con la legalización de la ILE, actualmente esta ciudad sigue siendo la entidad donde acuden con mayor frecuencia las mujeres de otras estados federativos; por ejemplo, del año 2007 a marzo del 2024, los servicios de salud públicos de esta entidad realizaron por decisión voluntaria de las mujeres 273,723 abortos.

Entre los datos oficiales sobre el perfil de las usuarias, destaca la edad, son mujeres entre 18 y 24 años las que acudieron en ese periodo al servicio, representando el 45% del total de usuarias; como se puede , son mujeres jóvenes que decidieron no continuar con ese embarazo. 

Disponer de un servicio como la ILE a cualquier edad representa continuar con proyectos que les permitan a las mujeres su propio crecimiento. Por ejemplo, para el caso de las jóvenes, la continuidad de sus estudios, teniendo en cuenta que el 43% de las usuarias contaba con una escolaridad media superior, o la búsqueda de un espacio laboral sin tener la responsabilidad del cuidado de un hijo, considerando que la mayoría, el 53% eran solteras. 

Postergar la maternidad o simplemente en un futuro decidir no ejercerla es un referente a lo que comprendemos como maternidad voluntaria. 

Otro dato relevante en ese mismo periodo es la entidad de procedencia de las mujeres que acudieron al servicio de la ILE en la Ciudad de México. En su mayoría son de esta misma entidad, con 87,289 interrupciones, siguiéndoles mujeres del Estado de México, con 75,933; Puebla, con 1,692, e Hidalgo, con 1,448; Campeche y Colima son las entidades con menos asistencias, 17 y 34, respectivamente. Estos datos de procedencia visualizan la demanda nacional durante 17 años continuos del servicio público de la Interrupción del Embarazo en nuestro país, exponiendo la importancia de la descentralización del servicio del aborto seguro voluntario.

En se sentido, el que las colectivas hayan logrado que el IMSS comience a ofrecer el servicio del aborto voluntario a nivel nacional diversifica el acceso de ese servicio, lo que facilitará a las mujeres que decidan no continuar con su embarazo poder interrumpirlo en la misma entidad federativa donde habitan, y posiblemente cerca de su comunidad, lo que favorecería a las mujeres no tener que desplazarse, pero sobre tener la seguridad de contar con el tiempo adecuado de semanas de gestación legalmente permitidos para el ejercicio de su derecho voluntario al aborto. 

Implicaciones para un servicio eficiente

Esperemos que este compromiso que adquiere el IMSS a nivel nacional no quede solo en vocear el ofrecimiento del servicio de aborto voluntario, sino que realmente se otorgue un servicio eficiente en la práctica y con respeto a la integridad de las mujeres; para ello es ineludible, entre otras solicitudes, que el personal de salud se apegue realmente y con responsabilidad a la Guía Técnica para la Atención Legal del Embarazo que emitió el propio IMSS. También avalar el servicio del aborto voluntario implica proporcionar espacios físicos apropiados para garantizar adecuadamente e higiénicamente el proceso de interrupción del embarazo. Asimismo, el respeto a la decisión de la mujer sin ser cuestionada por parte del personal de salud es fundamental en el proceso de la ILE, es por ello que no se debe permitir ejercer en este servicio al personal de salud que actúe bajo la objeción de conciencia, se debe contar con servidores de salud que cumpla con la solicitud de la mujer de manera empática. 

Sin duda, el acceso para ingresar al nosocomio en tiempo y forma hace la diferencia en el desenlace. Los trámites burocráticos, en ocasiones, sobrepasan el tiempo que tienen las mujeres para cumplir con lo estipulado legalmente (no tener más de 12 o 13 semanas de gestación, según la entidad) es por eso que la respuesta positiva e inmediata para ejecutar el servicio de aborto voluntario garantiza el paso al cumplimiento real de la decisión de las mujeres. 

Ojalá que con el servicio nacional del aborto seguro y voluntario, el IMSS se convierta en un aliado para la justicia en materia del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres mexicanas. Eso ya lo iremos viendo. Lo cierto es que esta nueva faceta lograda por las colectivas, y con la respuesta positiva hasta ahora por el IMSS, da buenos augurios para pensar que la interrupción del embarazo se puede ejercer sin cuestionar el motivo que tengan las mujeres para llevarlo a cabo y con ello se respalda su derecho a decir sobre su cuerpo, sobre su vida sexual y reproductiva.

FB: @mayra.chavezcourtois

Mayra Chávez Courtois
Mayra Chávez Courtois
Doctora en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, en la Ciudad de México, con una especialización en Estudios de la Mujer por la UAM Xochimilco. Investigadora en Ciencias Médicas en el Instituto Nacional de Perinatología, con enfoque en salud sexual y reproductiva, embarazo adolescente, morbimortalidad y salud materna desde una perspectiva sociomédica, cultural y de género. Perteneciente al Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1 y vocal del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (AMIINSHAE, A.C.). Es autora del libro “Infertilidad y Reproducción Asistida: Una mirada antropológica. Dimensiones del cuerpo, género y parentesco”.
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