lunes, enero 5, 2026

A nueve años de su captura: El Chapo, aislamiento extremo y salud mental

Nueve años después: La vida de Joaquín Guzmán Loera en aislamiento extremo

El 8 de enero de 2025 se cumplen nueve años desde la última captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa. Hoy, recluido en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, Estados Unidos, Guzmán Loera enfrenta un confinamiento que ha impactado profundamente su salud mental y física.

En este tiempo, el narcotraficante que escapó dos veces de penales de máxima seguridad en México, ha dejado entrever los efectos devastadores de las condiciones extremas de su reclusión.

La captura de El Chapo: Un evento histórico

En 2016, tras una espectacular fuga del penal del Altiplano, Guzmán Loera fue capturado nuevamente. El entonces presidente Enrique Peña Nieto anunció su captura con el famoso tuit:

“Misión cumplida: lo tenemos”.

Sin embargo, el verdadero cambio en la vida del capo llegó en 2017, cuando fue extraditado a Estados Unidos. Desde entonces, el líder del cártel ha permanecido en ADX Florence, considerada una de las prisiones más seguras y restrictivas del mundo.

El impacto psicológico del aislamiento extremo

Ansiedad, depresión y condiciones de reclusión

De acuerdo con la psicóloga criminalista Mónica Ramírez Cano, quien trazó el perfil psicológico de Guzmán, el aislamiento extremo ha tenido un impacto severo en su salud mental.

“Estando en el penal en Colorado debe estar muy ansioso. Es probable que incluso pueda atravesar episodios de depresión, aunque nunca presentó tendencias suicidas”, explicó Ramírez Cano.

Guzmán pasa sus días en una celda de 2 x 3.5 metros, con acceso limitado a luz natural, sin interacción social significativa y bajo vigilancia constante.

En entrevistas, familiares y abogados han señalado que el narcotraficante padece:

  • Ansiedad y depresión.
  • Hipertensión.
  • Problemas de memoria y estrés.
  • Trastornos del sueño debido a las condiciones de ventilación.
  • Hongos en los pies, que causaron la pérdida de uñas.

En palabras del propio Guzmán:

“El trato es cruel e injusto. La comida es insuficiente y las condiciones son inhumanas.”

Una lucha por el legado: “No soy como me pintan”

Durante sus sesiones con Mónica Ramírez Cano, El Chapo mostró su descontento con la manera en que las series de televisión y la narcocultura lo han representado.

“El ‘Chapo’ estaba molesto porque decía que esas series no lo retrataban a él, sino solo los delitos. Decía: ‘No soy como me pintan’”, recordó la especialista.

Además, expresó sorpresa al descubrir la idolatría que ha generado, especialmente entre jóvenes que ven en él una figura a imitar. Esto, según Ramírez Cano, subraya el problema de la apología del delito en la cultura popular mexicana.

Nueve años después: Reflexiones sobre el mito y la realidad

El encarcelamiento de Joaquín Guzmán Loera pone en evidencia no solo los efectos del aislamiento extremo en un recluso, sino también el impacto cultural y social de su figura. Mientras la psicóloga criminalista lo describe como un hombre cansado y ansioso, la cultura popular lo mantiene como un ícono de poder.

Con su reclusión en ADX Florence, Guzmán Loera enfrenta un doble confinamiento: el físico y el de una narrativa pública que, según él, no refleja su verdadera personalidad.

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