México va por soberanía energética; evalúa explotar gas no convencional

México se encuentra en un momento determinante para definir el rumbo de su política energética en las próximas décadas. El gobierno federal ha puesto sobre la mesa la posibilidad de aprovechar el gas natural no convencional como parte de una estrategia para fortalecer la soberanía energética, reducir la dependencia del extranjero y garantizar el suministro para el crecimiento económico. La decisión no será inmediata, sino que dependerá del análisis de un comité científico que será presentado el siguiente miércoles en Palacio Nacional.

La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, explicó que el gas natural es actualmente uno de los insumos más importantes para el país, utilizado principalmente para generar electricidad, pero también en procesos industriales, producción de fertilizantes y actividades domésticas.

Hoy, México consume alrededor de 9 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural. Sin embargo, la producción nacional apenas cubre una parte de esa demanda. De acuerdo con datos oficiales, Petróleos Mexicanos (Pemex) genera cerca de 2,300 millones de pies cúbicos diarios, mientras que el resto, alrededor del 75%, proviene del extranjero, principalmente de Texas, Estados Unidos.

Esta dependencia se ha incrementado desde 2010, cuando comenzó una caída sostenida en la producción nacional. Aunque en años recientes se ha logrado estabilizar esa tendencia, México sigue dependiendo en gran medida del gas importado, lo que representa un riesgo en términos de seguridad energética.

“Nos genera incertidumbre en la garantía del suministro, nos hace vulnerables ante modificaciones en el precio internacional”, advirtió la secretaria de Energía. A esto se suman factores externos como fenómenos climáticos o conflictos internacionales que pueden afectar el flujo del combustible.

La mayor parte del gas que México importa proviene de Texas, mediante una red de ductos que cruzan la frontera norte. Existen 22 puntos de internación, aunque cinco de ellos concentran casi el 70% del suministro: Camargo y Matamoros, en Tamaulipas; Ojinaga y San Isidro, en Chihuahua; y Los Algodones, en Baja California.

¿Qué es el gas no convencional?

Este gas importado, en su mayoría, es de tipo no convencional, es decir, extraído mediante técnicas como el fracturamiento hidráulico. Paradójicamente, México importa grandes volúmenes de un recurso que también existe en su territorio, pero que aún no ha sido desarrollado de manera amplia.

El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, explicó que el país cuenta con importantes reservas tanto de gas convencional como no convencional. “Tenemos abundantes recursos de gas natural y no los hemos aprovechado”, afirmó.

Según estimaciones oficiales, México dispone de más de 83 billones de pies cúbicos de gas convencional, pero el potencial en recursos no convencionales es aún mayor, con más de 141 billones de pies cúbicos. Estas reservas se encuentran principalmente en el norte del país, en cuencas como Burgos, Sabinas y Tampico-Misantla.

Rodríguez detalló que, con un plan adecuado, la producción nacional podría incrementarse de forma significativa en los próximos años. “Podríamos llegar prácticamente a 8.6 mil millones de pies cúbicos diarios”, dijo, lo que acercaría al país a la autosuficiencia energética.

Sin embargo, el desarrollo del gas no convencional implica retos ambientales, pues su extracción ha sido cuestionada por su impacto en el uso del agua, la posible contaminación de acuíferos y la alteración del entorno.

Entonces, ¿lo extraemos o no?

Ante este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó una ruta basada en el análisis científico. “La pregunta es: ¿explotamos el gas no convencional, sí o no?”, señaló. “Si vamos a hacerlo, tiene que ser de una manera sustentable”.

Para ello, el gobierno ha decidido conformar un comité de especialistas en áreas como geología, manejo del agua, cambio climático y tecnologías energéticas. Este grupo tendrá la tarea de evaluar si existen métodos que permitan extraer el gas sin generar los impactos ambientales que se registraron en el pasado.

“Queremos abrir esto a la sociedad”, dijo Sheinbaum. “Que este grupo de expertos nos diga qué tecnologías son factibles de usar y que no tengan estos impactos ambientales”.

El comité contará con la participación de instituciones académicas como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional, entre otras. Se espera que en un plazo aproximado de dos meses presenten sus conclusiones.

Mientras se define esta posible ruta, el gobierno también impulsa otras acciones para reducir la dependencia del gas. Una de ellas es acelerar la transición hacia energías renovables. Actualmente, el 24% de la electricidad en México se genera con fuentes limpias, y la meta es alcanzar el 38% para 2030.

“Vamos a aumentar la posibilidad de utilizar el sol y el viento para generar electricidad”, explicó Sheinbaum, al subrayar que estas fuentes no dependen de factores externos y están disponibles en el territorio nacional.

Aun así, el gas natural seguirá siendo necesario durante los próximos años. La expansión de plantas de ciclo combinado, que utilizan este combustible para generar electricidad, y el crecimiento industrial del país harán que la demanda continúe en aumento.

De hecho, se estima que el consumo de gas natural podría incrementarse alrededor de un 30% hacia el final del sexenio, impulsado por nuevos proyectos eléctricos, industriales y petroquímicos. Por ello, el debate sobre el gas no convencional no solo es técnico, sino estratégico, pues se trata de encontrar un equilibrio entre garantizar el desarrollo económico, reducir la dependencia energética y proteger el medio ambiente.

La presidenta Sheinbaum ha insistido en que cualquier decisión se tomará con base en evidencia científica y con una visión de largo plazo. “Son decisiones estratégicas para el futuro de la patria”, concluyó.

¿DÓNDE ESTÁ EL GAS EN MÉXICO Y CÓMO SE APROVECHARÍA?

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, explicó que México cuenta con recursos importantes de gas natural, tanto en yacimientos convencionales como no convencionales. Señaló que, aunque el país es conocido históricamente como productor de petróleo, eso no significa que no tenga gas suficiente. Por el contrario, sostuvo que existen reservas abundantes que durante años no se han aprovechado plenamente, pese a que hoy el consumo nacional vuelve este tema estratégico para el desarrollo económico y energético.

Rodríguez Padilla detalló que el gas convencional es el que se encuentra asociado al petróleo o concentrado en yacimientos donde sale gas seco de forma más directa. Ese tipo de recurso se ha desarrollado desde hace décadas en México, especialmente desde el siglo pasado, y tuvo un impulso importante a partir de los años 2000. Recordó que el país alcanzó un pico de producción en 2009, pero después vino una etapa de declinación. Aun así, sostuvo que todavía hay gas convencional disponible y que puede seguir siendo parte de la estrategia nacional.

Sobre la ubicación de los yacimientos, indicó que el gas convencional se concentra principalmente en el sur y sureste del país, así como en la zona del Golfo de México y en áreas del centro, particularmente  en Veracruz. En esas regiones se encuentran los campos que actualmente siguen siendo aprovechados. Conforme se avanza hacia el norte, explicó, aparecen zonas con presencia tanto de gas convencional como de gas no convencional.

En el caso del gas no convencional, mencionó que su presencia es más importante en el norte del país. Citó en particular la cuenca de Sabinas, la de Tampico-Misantla y la cuenca de Burgos. Destacó que Tampico-Misantla tiene un interés especial porque no solo contiene gas, sino también aceite, gas húmedo y etano, un componente necesario para el desarrollo de la petroquímica. En ese sentido, planteó que el aprovechamiento de estos recursos no se limitaría al abasto energético, sino que podría impulsar cadenas productivas de mayor valor agregado.

El funcionario afirmó que el potencial es mayor en los recursos no convencionales que en los convencionales. Según dijo, México tiene 83,138 billones de pies cúbicos en campos convencionales y 141,494 billones de pies cúbicos en no convencionales. Para Pemex, esa diferencia representa una oportunidad de largo plazo para elevar la producción nacional y acercarse a una mayor autosuficiencia.

Sin embargo, el director de Pemex subrayó que cualquier desarrollo debe realizarse con criterios de sustentabilidad. Reconoció que la extracción de gas no convencional implica peligros ambientales importantes, sobre todo por el manejo del agua, la protección del suelo y el cuidado de los acuíferos. Por ello, insistió en que este tipo de explotación debe hacerse con “responsabilidad, rigor técnico y, sobre todo, con compromiso hacia las comunidades y su entorno”.

En esa línea, aseguró que existen avances tecnológicos que permiten reducir riesgos. Dijo que ya no se trata de perforaciones extensas y dispersas en la superficie, sino de operaciones más concentradas, con instalaciones de menor tamaño e integradas al entorno. También sostuvo que pueden utilizarse insumos biodegradables, además de agua salina o residual que no compita con el consumo humano. Añadió que una parte importante del líquido puede reciclarse, incluso hasta en 80 por ciento.

Además, explicó que los pozos cuentan con recubrimientos, tuberías y materiales de alta seguridad, así como monitoreo constante mediante sensores y sistemas de supervisión.

Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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