A la captura de ‘El R1’: así fue planeado el operativo federal en Michoacán

La captura de Ramón Ángel “N”, alias “El R1”, representa uno de los golpes más importantes que las autoridades federales han asestado este año contra una de las estructuras regionales del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El operativo, realizado el 30 de julio en Atotonilco el Alto, Jalisco, fue el resultado de varios meses de trabajos de inteligencia encabezados por el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México y estuvo vinculado directamente con la investigación por el asesinato del ex alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

De acuerdo con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, la operación fue producto de una coordinación entre áreas de inteligencia militar, inteligencia naval, el Centro Nacional de Inteligencia, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía de Michoacán. 

El funcionario explicó que el objetivo era localizar y detener al principal operador señalado como responsable intelectual del crimen que conmocionó a Michoacán en noviembre de 2025. “Estos trabajos permitieron desplegar un operativo en Atotonilco el Alto, en Jalisco… representa un avance significativo en el debilitamiento de una de las estructuras criminales más violentas del país”, afirmó García Harfuch.

Una investigación de meses

El funcionario explicó que la búsqueda de “El R1” no comenzó únicamente tras el asesinato de Carlos Manzo. Desde meses atrás ya existían investigaciones sobre la célula criminal que encabezaba debido a su participación en narcotráfico, extorsión y homicidios en Michoacán y Jalisco.

Los trabajos incluyeron vigilancia física, seguimiento técnico, análisis de comunicaciones, movimientos financieros, identificación de inmuebles, reconstrucción de patrones de movilidad y localización de las redes de apoyo que protegían al líder criminal. Conforme avanzó la investigación, los agentes lograron identificar los distintos niveles de responsabilidad dentro de la organización y confirmar que Ramón Ángel “N” seguía desempeñando un papel estratégico dentro del CJNG.

Las pesquisas también permitieron conocer la forma en que operaba la organización en diversos municipios de Michoacán, entre ellos Uruapan, Apatzingán, Morelia, Álvaro Obregón, Huandacareo, Tacámbaro y Tzitzio, además de extender su presencia hacia la zona metropolitana de Guadalajara, Valle de Juárez y otras regiones de Jalisco. Desde esas zonas coordinaban actividades de narcotráfico, rutas de envío de droga hacia Estados Unidos y ataques contra organizaciones rivales.

¿Quién es ‘El R1’?

Para el Gabinete de Seguridad, Ramón Ángel “N” es una figura histórica dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación. Los reportes oficiales lo ubican como líder de la célula conocida como “Los Rs”, considerada una de las organizaciones regionales más violentas vinculadas al CJNG. Su influencia se extendía principalmente por Jalisco y Michoacán, donde coordinaba operaciones relacionadas con el tráfico de drogas, la distribución de armamento, las extorsiones y el control territorial.

La información presentada por el Gabinete de Seguridad señala que durante años fue uno de los operadores cercanos a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, quien fuera líder del CJNG hasta su muerte en febrero de este año en un enfrentamiento en Jalisco. Aunque las investigaciones indican que existen indicios de que “El Mencho” conocía el asesinato de Carlos Manzo, las autoridades aclararon que, hasta el momento, quien aparece como autor intelectual del crimen es Ramón Ángel “N”.

Trayectoria ligada a violencia

Los antecedentes de “El R1” se remontan por lo menos a 2012.

Ese año fue señalado como uno de los responsables de la jornada de violencia registrada en Jalisco y Colima, cuando fueron incendiados vehículos del transporte público y de carga en respuesta a un operativo militar que concluyó con la captura de Eric Valencia Salazar, “El 85”, uno de los fundadores del CJNG.

Las autoridades recordaron que Ramón Ángel “N” y sus hermanos fueron identificados entonces como operadores relevantes de la organización criminal, encargados de ejecutar acciones violentas para proteger los intereses del grupo y obstaculizar las operaciones gubernamentales. Aunque fue detenido ese mismo año por elementos del Ejército, posteriormente recuperó su libertad en 2022 y, según las investigaciones oficiales, retomó actividades dentro de la organización.

Información obtenida durante investigaciones realizadas este año fortaleció las líneas de trabajo abiertas por las autoridades. Los nuevos datos permitieron relacionarlo nuevamente con el suministro de armas, tráfico de drogas, cobro de piso y extorsiones, además de diversos hechos violentos ocurridos en la región. Entre ellos, la investigación oficial también lo vincula con el feminicidio de Valeria Márquez, ocurrido en Zapopan en mayo de 2025, caso en el que las autoridades señalan una relación con Francisco “N”, hijo de “El R1”.

Economía criminal

Además del narcotráfico, la organización encabezada por “El R1” obtenía recursos mediante una amplia red de extorsiones.

Las investigaciones señalan que el grupo cobraba cuotas ilegales a productores de limón y aguacate, ganaderos, comerciantes, transportistas y empresarios de distintas regiones de Michoacán. También obtenía ingresos mediante el llamado cobro de piso a establecimientos comerciales, empresas de servicios y operadores de máquinas tragamonedas.

Según el Gabinete de Seguridad, estas actividades generaban un fuerte impacto económico sobre las familias y los sectores productivos del estado, además de fortalecer la capacidad financiera de la organización para adquirir armas, reclutar integrantes y mantener su presencia territorial.

EL ASESINATO DE CARLOS MANZO Y LA INVESTIGACIÓN

El homicidio de Carlos Manzo, entonces presidente municipal de Uruapan, marcó un punto de inflexión en las investigaciones sobre la estructura encabezada por “El R1”. Conforme avanzaron las indagatorias, las autoridades fueron reuniendo indicios que, según la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía General de Justicia de Michoacán, permitieron reconstruir la cadena de mando que llevó a la planeación del atentado y ubicar a Ramón Ángel “N” como el presunto autor intelectual.

El secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, informó que hasta el momento han sido detenidas 31 personas, todas vinculadas a proceso. Entre ellas figuran presuntos autores materiales e intelectuales, reclutadores, operadores logísticos, colaboradores de la organización y personas que habrían proporcionado información para facilitar el ataque y el posterior encubrimiento de los responsables. El funcionario subrayó que cada detención deriva de pruebas obtenidas durante la investigación y forma parte de una misma red criminal.

“Al día de hoy se han realizado 31 detenciones, todos ellos han sido vinculados a proceso, relacionados con su planeación, ejecución y encubrimiento”, afirmó.

Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación fue que personas cercanas al entonces alcalde presuntamente proporcionaban información al grupo criminal sobre sus actividades cotidianas. De acuerdo con García Harfuch, dentro del círculo de colaboradores de Carlos Manzo había individuos que informaban a la organización acerca de sus movimientos, horarios y condiciones de seguridad. Esa información habría permitido planear el ataque con mayor precisión.

Entre los detenidos destaca Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, señalado como coordinador operativo de la célula que ejecutó el atentado. Su captura fue posible, según las autoridades, mediante el análisis conjunto de comunicaciones telefónicas, videograbaciones, registros financieros, entrevistas, recorridos de investigación e indicios forenses que permitieron reconstruir la red de apoyo alrededor del crimen.

Otro personaje clave es Samuel “N”, quien, de acuerdo con la investigación, trabajaba en el Ayuntamiento de Uruapan y formaba parte del entorno cercano del alcalde. Las autoridades sostienen que presuntamente entregó información sobre la agenda, recorridos y actividades de Carlos Manzo a integrantes del CJNG y específicamente a la célula dirigida por “El Licenciado” y “El R1”.

Según la versión presentada por el Gabinete de Seguridad, el homicidio fue ordenado directamente por Ramón Ángel “N” el 1 de noviembre de 2025, cuando Carlos Manzo fue atacado en la Plaza Morelos, en el centro de Uruapan.

La investigación señala que la decisión, la planeación y el financiamiento del atentado provinieron de “El R1”, mientras que la coordinación operativa quedó en manos de “El Licenciado”. A partir del análisis de teléfonos asegurados, intervenciones de comunicaciones autorizadas judicialmente, transferencias bancarias, declaraciones ministeriales y testimonios, los investigadores concluyeron que existía una estructura organizada para ejecutar el crimen.

Las pesquisas indican que uno de los autores materiales fue un menor de edad identificado como Víctor Manuel “N”, quien murió durante el enfrentamiento con los escoltas del alcalde tras consumarse la agresión. Posteriormente, los investigadores establecieron que había llegado acompañado por otros dos hombres, identificados como Ramiro y Fernando, cuyos cuerpos fueron localizados días después sobre la carretera Uruapan-Paracho. Esos hallazgos, de acuerdo con García Harfuch, proporcionaron las primeras evidencias físicas que permitieron ampliar la investigación y descubrir el resto de la red criminal.

Uno de los mensajes telefónicos recuperados durante la investigación mostró, según las autoridades, que el plan consistía en ejecutar el ataque en el primer cuadro de la ciudad y que un informante permanecía cerca del alcalde para comunicar en tiempo real la ruta y el horario que seguiría. Esa información habría permitido a los agresores conocer con precisión los movimientos de la víctima antes del atentado.

El operativo y la captura

Con las pruebas reunidas durante meses de investigación, la FGR y la Fiscalía de Michoacán obtuvieron los mandamientos judiciales necesarios para detener a “El R1”. El operativo se realizó en la colonia Los Naranjos, en el municipio de Atotonilco el Alto, Jalisco, donde participaron elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano.

De acuerdo con el informe oficial, los agentes fueron recibidos con disparos por integrantes del círculo de seguridad de “El R1”. Las fuerzas federales repelieron la agresión y se produjo un enfrentamiento en el que uno de los presuntos agresores perdió la vida. Posteriormente fue detenido “El R1” junto con Jesús Salvador “N”, alias “El Chuy”, además de asegurarse armas de fuego, cartuchos de distintos calibres y vehículos utilizados por la organización.

Para el Gabinete de Seguridad, “El R1” era uno de los principales operadores regionales del CJNG y su estructura coordinaba actividades de narcotráfico, tráfico de armas, extorsiones y cobro de piso en buena parte de Michoacán y Jalisco. Su captura, considera, reduce la capacidad de mando, financiamiento y operación de una organización que durante años mantuvo influencia sobre corredores estratégicos y actividades económicas de ambas entidades.

“La importancia de esta operación radica en que no se trata únicamente de la captura de personas, sino del desmantelamiento progresivo de una estructura criminal que durante años ha generado violencia”, señaló García Harfuch.

Investigación continúa

No obstante, el propio secretario dejó claro que la investigación aún no concluye. Explicó que continúan las audiencias judiciales de los 31 detenidos y que podrían producirse nuevas capturas conforme avancen las indagatorias.

Respecto al móvil del crimen, García Harfuch indicó que los testimonios obtenidos durante la investigación apuntan a que integrantes de la organización criminal consideraban que las acciones emprendidas por Carlos Manzo representaban una provocación contra el grupo delictivo. Sin embargo, precisó que será durante el proceso penal cuando la Fiscalía presente todos los elementos de prueba ante los jueces. Asimismo, informó que existen indicios de que Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», habría tenido conocimiento del homicidio, aunque aclaró que, hasta el momento, la investigación señala a Ramón Ángel «N.» como quien presuntamente ordenó el asesinato.

Con la captura de «El R1», las autoridades consideran haber alcanzado el principal objetivo de una investigación que tomó varios meses de trabajo conjunto entre instituciones federales y estatales. Sin embargo, el caso continúa abierto y serán los tribunales quienes determinen la responsabilidad penal de los imputados conforme avance el proceso judicial.

Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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