En un movimiento político inesperado pero cargado de simbolismo, Donald Trump volvió a poner a Israel en el centro del debate global. A través de una carta dirigida al presidente israelí Isaac Herzog, el expresidente estadounidense pidió el indulto total para el primer ministro Benjamín Netanyahu, acusado en tres causas de corrupción.
La carta que sacude la política israelí
El documento, difundido por el gabinete de Herzog, muestra a un Trump enfático y emocional:
“Les pido que perdonen completamente a Benjamin Netanyahu, un primer ministro formidable y decisivo durante la guerra”.
La misiva resalta su papel “heroico” frente a los ataques de Hamás y lo presenta como el líder que puede “guiar a Israel hacia una era de paz”.
Desde su entorno, el presidente Herzog respondió con diplomacia: “El presidente Trump goza de la más alta estima”, pero recordó que el perdón presidencial exige una solicitud formal y la admisión de culpa, algo que Netanyahu no ha reconocido.
Las causas judiciales que pesan sobre Netanyahu
Netanyahu enfrenta tres procesos conocidos como Casos 1000, 2000 y 4000.
- En los dos primeros se le acusa de fraude y abuso de confianza.
- En el Caso 4000, el más grave, se le señala de un presunto soborno a cambio de cobertura favorable del portal Walla News, propiedad del empresario Shaul Elovich.
El primer ministro ha negado todos los cargos y califica el juicio como una “caza de brujas” impulsada por el “Estado profundo”.
El apoyo de Trump: lealtad y estrategia
No es la primera vez que Trump muestra su cercanía con Netanyahu. Desde su visita a Israel en octubre de 2024, donde promovió un plan de paz con Hamás, el exmandatario ha insistido en que el primer ministro israelí “ha sido víctima de una persecución política injustificada”.
Con su carta, Trump no solo busca apoyar a un viejo aliado, sino también fortalecer su imagen internacional antes de las elecciones estadounidenses de 2026, presentándose como un defensor de los líderes conservadores “acosados por la burocracia judicial”.
Reacciones dentro de Israel
Las reacciones fueron inmediatas. Yair Lapid, líder de la oposición, recordó que “la ley exige admitir culpa para recibir indulto”. En contraste, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, pidió a Herzog “escuchar al presidente Trump” y calificó el perdón como “lo correcto y lo urgente”.
Mientras tanto, el tribunal israelí confirmó que Netanyahu deberá testificar tres veces por semana en un proceso que podría marcar su legado político. Su equipo legal ha solicitado repetidos aplazamientos, alegando compromisos derivados de la guerra en Gaza.
Un caso que redefine la relación entre política y justicia
El episodio plantea un dilema profundo: ¿puede la lealtad política interferir con la independencia judicial? Para muchos analistas, el intento de Trump de influir en un proceso interno de otro país es una muestra de cómo la política global se entrelaza con los intereses personales y diplomáticos.
La carta de Trump, aunque simbólica, reaviva el debate sobre los límites del poder y el papel del perdón presidencial como herramienta política.
Lo que está en juego
Para Netanyahu, el juicio no solo amenaza su posición, sino también la estabilidad de su coalición. Para Trump, la defensa de su aliado israelí puede ser una jugada de alto valor político: mostrarse firme ante sus bases, reafirmar su papel en Medio Oriente y desafiar a las instituciones que lo acusan de persecución.


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