Donald Trump y Benjamín Netanyahu solían estar en sintonía. Durante el mandato anterior del expresidente estadounidense, ambos compartían estrategias alineadas respecto a Medio Oriente. Pero ahora, la relación se encuentra al borde del colapso. El punto de quiebre: Gaza.
La Casa Blanca, liderada por Trump, ha lanzado una advertencia directa: no apoyará ninguna ofensiva militar que ponga en peligro la vida de los 20 rehenes aún retenidos por Hamas en la Franja de Gaza. Esta postura no solo refleja un giro estratégico, sino también humanitario.
Mientras tanto, Netanyahu convocó a su gabinete de Seguridad con un objetivo claro: avanzar en una ocupación total del territorio restante de Gaza, incluso si eso implica consecuencias fatales para los rehenes.
El dilema de los rehenes: política vs. humanidad
Israel ya controla el 70% del territorio gazatí. El 30% restante, donde se cree que se encuentran los rehenes, está en la mira del ejército israelí. Pero Trump no está dispuesto a ver cómo los secuestrados se convierten en “daños colaterales”.
“El presidente cree que todos deben regresar a casa de una vez, sin acuerdos fragmentados”, dijo Steve Witkoff, enviado especial de EE.UU. para Medio Oriente.
Este enfoque de “todo o nada” plantea un desafío: ¿es posible derrotar a Hamas sin arriesgar vidas inocentes?
Netanyahu y su coalición fracturada
La propuesta militar del primer ministro israelí no solo incomoda a Washington. También genera tensiones internas. Figuras clave como el canciller Gideon Sa’ar y el jefe del ejército Eyal Zamir se oponen a una ofensiva total.
Por el contrario, ministros como Bezalel Smotrich o Itamar Ben Gvir exigen una ocupación completa, sin condiciones.
Netanyahu, decidido a avanzar, llamó a reunión urgente con los altos mandos. La mayoría respalda su decisión. Sin embargo, la falta de consenso deja el desenlace abierto.
Washington propone tregua y ayuda humanitaria
Desde la Casa Blanca, Trump y sus asesores plantean una alternativa: permitir a Hamas mantener cierta presencia territorial a cambio de liberar a los rehenes y facilitar la distribución de ayuda humanitaria.
Pero Jerusalén rechaza la idea, afirmando que fortalecería a Hamas y debilitaría cualquier posibilidad de paz duradera.
Una tragedia inminente o una oportunidad histórica
Trump, con su característico enfoque directo, ya comunicó a Netanyahu que Estados Unidos no respaldará una operación que termine en tragedia. Las negociaciones con Qatar y Egipto avanzan, pero el reloj corre.
Una ofensiva israelí sin aval estadounidense podría marcar un quiebre diplomático entre dos aliados históricos.
Por ahora, el futuro de 20 vidas está en juego. Y con ellas, el rumbo del conflicto más complejo del siglo XXI.


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