De aliados a rivales: el choque de titanes sacude la política estadounidense
La relación entre Donald Trump y Elon Musk ha pasado del elogio mutuo a una guerra abierta por el control de la narrativa política en EE.UU.. El último capítulo de este enfrentamiento llegó este domingo, cuando Trump criticó duramente el lanzamiento del nuevo partido “American”, fundado por Musk.
El expresidente calificó la creación del partido como “ridícula” y una amenaza directa al sistema bipartidista que, según él, ha sostenido a la democracia estadounidense durante siglos.
Trump responde desde Truth Social: “Musk se ha descarrilado por completo”
A través de su red social Truth Social, Trump no se guardó nada.
“Me entristece ver cómo Elon Musk se ha descarrilado por completo… Se ha convertido en un desastre en las últimas cinco semanas.”
La crítica no solo es política, sino también personal. El tono de Trump refleja la frustración de un líder que ve amenazada su base electoral por un empresario con poder financiero, influencia tecnológica y ahora, ambición política propia.
Musk y el American Party: ¿una alternativa o una fractura?
Elon Musk, fundador de Tesla, SpaceX y Neuralink, anunció la creación del American Party, una plataforma que, según sus declaraciones, busca “sacudir las estructuras oxidadas del poder político”. Aunque aún no ha detallado sus postulados, su discurso ha sido enfático en criticar tanto a demócratas como a republicanos.
Este movimiento ha sido interpretado por muchos como una jugada directa para capturar a los votantes independientes, millennials descontentos y sectores tecnócratas que ya no se identifican con el sistema tradicional.
“El tercer partido solo crea caos”: Trump rechaza el cambio de modelo
Trump insistió en que los terceros partidos en EE.UU. nunca han prosperado.
“El sistema no está diseñado para ellos. Lo único que logran es caos y disrupción total”, aseguró.
Y es que la historia lo respalda: desde el fallido intento de Ross Perot en los 90 hasta las iniciativas libertarias más recientes, el sistema electoral estadounidense ha sido resistente a las alternativas.
Sin embargo, Musk no es cualquier figura. Con su poder de convocatoria, su capacidad para viralizar ideas y su influencia en sectores clave de la economía, su partido podría, al menos, redefinir la conversación pública y dividir votos clave en las elecciones de 2028.
¿Qué está en juego? El control del futuro político y tecnológico
La pelea entre Trump y Musk no es solo electoral: es ideológica, económica y generacional. Representan dos modelos de poder distintos:
- Trump, el populista tradicional, anclado en valores conservadores, nacionalismo económico y retórica directa.
- Musk, el disruptor tecnocrático, defensor de la innovación sin freno, del mercado abierto y de la descentralización de estructuras clásicas.
Ambos compiten por el alma de la nueva derecha estadounidense, aunque con estrategias diametralmente opuestas.
Una ruptura que redefine alianzas y amenaza el tablero electoral
El enfrentamiento entre Trump y Musk marca una división en el bloque conservador, lo que podría diluir el voto republicano y fortalecer indirectamente a los demócratas, especialmente si Musk se convierte en una figura atractiva para votantes independientes o inconformes.
Además, el surgimiento del American Party obliga a repensar las reglas del juego político: ¿es viable un tercer partido en la era digital? ¿Puede una figura tecnocrática sustituir a un caudillo populista?
Entre la disrupción y el poder tradicional
Mientras Trump intenta preservar el legado del bipartidismo y su hegemonía dentro del Partido Republicano, Musk apuesta por el cambio radical desde fuera del sistema. Esta batalla no es solo un choque entre dos egos descomunales, sino una representación del conflicto entre pasado y futuro, entre política tradicional y tecnocracia disruptiva.
El resultado aún está por verse, pero lo cierto es que la política estadounidense no volverá a ser la misma.


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