La popular aplicación TikTok podría dejar de estar disponible en Estados Unidos si no se concreta su venta a manos estadounidenses antes del 17 de septiembre de 2025. Así lo advirtió recientemente el secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien remarcó que el control del algoritmo y la gestión de la plataforma deben quedar en manos locales.
Este escenario se da en el marco de una legislación aprobada en 2024 que obliga a la matriz china ByteDance a vender los activos estadounidenses de la aplicación, o de lo contrario enfrentará un bloqueo total en territorio estadounidense.
TikTok bajo la lupa: seguridad, política y geopolítica
El trasfondo de esta disputa se vincula directamente con cuestiones de seguridad nacional. Desde hace años, EE. UU. ha expresado preocupación por el posible acceso del gobierno chino a los datos de los 170 millones de usuarios estadounidenses de TikTok.
Lutnick fue contundente al respecto: “No puede haber control chino en 170 millones de teléfonos estadounidenses”. Para el gobierno, el algoritmo que alimenta TikTok, su funcionamiento y su base tecnológica deben estar bajo supervisión norteamericana.
Este planteamiento no es nuevo. Ya en administraciones anteriores se había intentado limitar la presencia de TikTok en EE. UU., pero la ley de 2024 formalizó el ultimátum, dejando claro que la plataforma debe ser vendida o cerrada.
¿Qué dice la ley y cuál es la fecha límite?
La normativa estadounidense establece que ByteDance debe desprenderse de TikTok antes del 19 de enero de 2025, pero el presidente Donald Trump otorgó tres prórrogas adicionales, extendiendo el plazo hasta el 17 de septiembre.
Este nuevo límite busca facilitar un acuerdo de venta que permita la continuidad de la plataforma en el país, aunque la situación sigue siendo incierta. De acuerdo con Lutnick, si China no aprueba la operación, “TikTok se apagará, y esas decisiones llegarán muy pronto”.
¿Qué condiciones exige EE. UU. para permitir la venta?
El gobierno estadounidense exige que:
- La nueva empresa esté controlada por capital mayoritariamente estadounidense
- Se garantice que el algoritmo esté en manos locales
- ByteDance y el gobierno chino no tengan capacidad de interferencia
- China pueda conservar solo una participación minoritaria, si accede
Estas condiciones no han sido bien recibidas por las autoridades chinas, que han considerado la propuesta una forma de expropiación tecnológica.
China responde con resistencia
Durante la primavera boreal de 2025, las negociaciones entre ByteDance y posibles compradores estadounidenses parecían avanzar. Sin embargo, se estancaron tras el anuncio de Trump de imponer nuevos aranceles a productos chinos, lo que endureció la posición de Beijing.
China no solo rechazó el plan, sino que también restringió la exportación de tecnologías clave, lo que incluye ciertos algoritmos de recomendación. Esta decisión podría dificultar aún más una posible venta.
¿Qué opinan los legisladores demócratas?
Dentro del Congreso, algunos legisladores demócratas han expresado dudas sobre la legalidad de las prórrogas otorgadas por Trump. Argumentan que la ley de 2024 no contempla extensiones ilimitadas, y que el plan actual no garantiza una desvinculación completa con China.
También cuestionan si el proceso de venta propuesto cumple los requisitos de seguridad y transparencia establecidos por la legislación.
¿Qué pasará con los usuarios?
De no llegarse a un acuerdo antes del 17 de septiembre, TikTok podría ser retirado de las tiendas de aplicaciones en EE. UU. y quedar inaccesible en dispositivos móviles, lo que afectaría a millones de creadores, empresas y usuarios cotidianos.
Además de las implicaciones económicas, el cierre de TikTok en EE. UU. marcaría un hito geopolítico, al ser la primera vez que una app de esta magnitud se prohíbe por razones de soberanía tecnológica.
La cuenta regresiva para TikTok está en marcha. Aunque aún existe margen para una salida negociada, el tono de las declaraciones oficiales sugiere que el futuro de la plataforma en Estados Unidos está en peligro real. La decisión final dependerá de una compleja combinación de diplomacia, política interna y presión económica, y se sabrá —probablemente— en septiembre.


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