viernes, enero 2, 2026

Texas: Más de 160 desaparecidos tras riada mortal en Hill Country

Una devastadora crecida del río Guadalupe transforma un destino turístico en un escenario de horror

El murmullo habitual de Hill Country, Texas, fue reemplazado por el estruendo de excavadoras, helicópteros de rescate y gritos desesperados. La región, famosa por su belleza natural, se convirtió en un infierno tras la inundación repentina más mortal en la historia reciente del estado.
Más de 100 cuerpos han sido recuperados, pero lo peor podría estar por venir: 160 personas siguen desaparecidas, según autoridades locales.

El desastre se desató el fin de semana del 4 de julio, cuando una tormenta inusualmente intensa provocó el desbordamiento del río Guadalupe, que serpentea por el corazón del condado de Kerr. Lo que debía ser un fin de semana de descanso y celebración se convirtió en una pesadilla sin precedentes.

«No vamos a parar hasta encontrarlos a todos»: la promesa de Abbott

En conferencia de prensa, el gobernador de Texas, Greg Abbott, fue claro:

“No pararemos hasta que se localice a cada desaparecido. Pero sepan esto: es muy probable que se añadan más nombres a esa lista”.

Las autoridades enfrentan el reto de identificar a personas que no se registraron en hoteles ni campamentos, lo que complica el conteo total de víctimas. Muchos visitantes de la región celebraban el feriado del Día de la Independencia en zonas rurales, cabañas privadas o campamentos al aire libre.

Camp Mystic: el corazón del luto

Uno de los lugares más golpeados fue Camp Mystic, un campamento cristiano para niñas con más de cien años de historia.

“Perdimos a 27 entre niñas y monitores”, confirmó un portavoz del Departamento de Seguridad Pública de Texas.
Cinco campistas y una monitora siguen sin ser localizadas. Las imágenes del lugar muestran cabañas destruidas, árboles arrancados y vehículos volcados a cientos de metros de distancia.

La historia de Sarah, de 13 años, que fue arrastrada por la corriente mientras intentaba ayudar a una compañera, ha conmovido a todo el estado. Su cuerpo fue encontrado 8 kilómetros río abajo. Su madre relató que “murió como vivía: cuidando a los demás”.

El dolor se extiende por Kerr County

Kerr County, hogar del pintoresco río Guadalupe, es ahora una zona cero. Las laderas, antes cubiertas de robles y senderos tranquilos, son hoy campos de escombros.
Voluntarios y rescatistas excavan con maquinaria pesada y con sus propias manos, removiendo techos colapsados, árboles y fango. Muchos trabajan día y noche con la esperanza de hallar sobrevivientes atrapados o al menos recuperar cuerpos para darles sepultura.

Desafíos logísticos y emocionales

Las lluvias torrenciales cortaron carreteras, líneas eléctricas y telecomunicaciones. Las autoridades aún no han podido contactar a todas las familias que tenían reservaciones en campamentos y cabañas.
“Lo más difícil es ver los rostros de los familiares esperando noticias que tal vez nunca lleguen”, dijo un rescatista. “Esto no se supera fácil”.

Las morgues temporales ya están saturadas, y el gobierno de Texas ha solicitado unidades móviles adicionales, además de equipos de identificación forense.

Las causas: ¿desastre natural o falla estructural?

Aunque el fenómeno fue desencadenado por una tormenta inusual, muchos expertos advierten que el cambio climático, la falta de infraestructura hidráulica y la construcción desmedida en zonas de riesgo han magnificado el impacto.

“Esto pudo evitarse o al menos mitigarse”, aseguró un hidrólogo local. “Las advertencias de saturación de suelo estaban desde hace semanas, pero no hubo evacuación preventiva”.

Un feriado convertido en tragedia nacional

Lo que debía ser un fin de semana de fuegos artificiales se transformó en una catástrofe humanitaria. Familias enteras han sido arrasadas. Equipos de rescate provenientes de todo Texas, así como de estados vecinos, se han unido a la búsqueda.

“Es como si el agua se los hubiera tragado”, comentó una madre que aún espera noticias de su hijo adolescente. “Y no hay nada que podamos hacer más que esperar… y orar”.

Lecciones, duelo y reconstrucción

La tragedia en Hill Country abre una profunda herida en el corazón de Texas. Mientras el lodo seca y los nombres siguen sumándose a la lista de víctimas, surgen preguntas sobre la prevención, la preparación y la responsabilidad.

Las autoridades han prometido ayuda económica, alojamiento temporal y apoyo psicológico, pero el daño emocional durará años.
Lo que antes era un paraíso de retiro y diversión hoy es un recordatorio de la furia impredecible de la naturaleza.

Giovanna Cancino
Giovanna Cancino
Giovanna Cancino es una experimentada profesional de la comunicación, Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de una década de trayectoria en medios impresos y digitales, se ha consolidado como reportera y editora. Su profundo conocimiento se refleja en sus colaboraciones en la sección deportiva 'Sport Judge', así como en las importantes secciones Nacional e Internacional, asegurando una cobertura fiable y relevante para nuestros lectores.
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