Una persecución a alta velocidad encabezada por agentes de la Patrulla Fronteriza culminó este martes con el arresto de un sospechoso en una calle residencial del lado sur de Chicago, en medio de un operativo migratorio federal que posteriormente derivó en disturbios y uso de gases lacrimógenos. El incidente se suma a una serie de enfrentamientos recientes entre manifestantes y fuerzas federales en distintos barrios de la ciudad.
Una persecución que terminó en caos
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Interior (DHS), el suceso comenzó cuando un conductor presuntamente sin autorización legal en el país embistió un vehículo de la Patrulla Fronteriza y luego intentó huir. Los agentes iniciaron una persecución que se extendió por varias calles hasta que el sospechoso se detuvo y trató de escapar a pie.
La persecución concluyó en un vecindario residencial, donde el sospechoso fue arrestado por los agentes federales. Sin embargo, la tensión aumentó rápidamente cuando residentes y manifestantes comenzaron a concentrarse en el lugar, lo que llevó a las autoridades a aplicar “métodos de control de multitudes”, según informó el DHS.
El Departamento de Policía de Chicago confirmó que los agentes federales usaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, marcando el tercer incidente similar registrado en la ciudad en las últimas semanas.
Manifestantes y testigos denuncian uso excesivo de la fuerza
Imágenes difundidas por ABC 7 Chicago mostraron a decenas de manifestantes ondeando banderas y sosteniendo pancartas mientras agentes federales y policías locales formaban un cerco para mantenerlos alejados del sitio del arresto. En los videos se observa cómo los agentes arrojan contenedores de gas lacrimógeno, llenando la calle de una densa nube blanca mientras algunos manifestantes tosen y se dispersan.
El Departamento de Policía de Chicago reportó que 13 agentes locales resultaron expuestos al gas lacrimógeno, aunque no se registraron heridos graves. La dependencia también señaló que algunos miembros de la multitud lanzaron objetos contra los agentes federales antes de que se dispersara el grupo.
El gobernador de Illinois, JB Pritzker, calificó el uso de la fuerza por parte de las autoridades federales como “abominable”.
“He visto a agentes arrojar gas lacrimógeno, balas de pimienta y balas de goma contra personas que solo sostenían pancartas y se expresaban pacíficamente. Nunca había visto algo así en Estados Unidos”, declaró el mandatario estatal.
Antecedentes de tensión en Chicago
El incidente no es un hecho aislado. Durante el fin de semana previo, agentes federales también usaron gases lacrimógenos en el vecindario de Albany Park, al norte de la ciudad. En otro episodio ocurrido hace unas semanas, contenedores de gas fueron lanzados desde un vehículo cerca de una tienda de comestibles en el lado oeste de Chicago.
Andrew Denton, un residente local, relató a la agencia Associated Press (AP) que fue alcanzado por el gas lacrimógeno mientras se dirigía a comprar su almuerzo.
“Había unas 20 personas, incluidos ancianos y familias con niños. Incluso los estudiantes de una escuela primaria cercana estaban afuera durante su recreo. Es triste que esta sea la realidad en nuestra ciudad”, expresó Denton.
Crecen las protestas contra la represión federal
En las últimas semanas, manifestaciones contra las operaciones migratorias se han multiplicado en distintos puntos de Chicago, especialmente frente a una instalación federal de inmigración en Broadview, suburbio al oeste de la ciudad.
Algunas protestas han incluido acciones directas contra vehículos oficiales, lo que ha derivado en acusaciones formales por parte de la fiscalía federal. Un jurado investigador presentó recientemente cargos contra una mujer y un hombre acusados de usar sus autos para bloquear y golpear un vehículo de la Patrulla Fronteriza. Según el informe, el agente federal respondió con disparos, hiriendo a la mujer. Ambos acusados fueron liberados bajo fianza y esperan juicio.
Llamado a revisar la cooperación migratoria en Illinois
El incidente de este martes ocurre mientras activistas y organizaciones proinmigrantes se reúnen en Springfield, capital del estado, para exigir una expansión de las protecciones conocidas como “ciudad santuario” bajo la Ley de Confianza de Illinois. Esta legislación prohíbe a las fuerzas locales cooperar con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la detención o entrega de inmigrantes indocumentados.
Los defensores de los derechos de los migrantes advierten que la presencia de agentes federales en operativos urbanos genera un clima de temor e incertidumbre entre las comunidades inmigrantes, especialmente en vecindarios de mayoría latina.
“Lo que vimos en Chicago es el resultado de una política migratoria que prioriza la persecución por encima de la seguridad y la confianza ciudadana”, señaló un vocero de la Coalición de Derechos de los Inmigrantes del Medio Oeste.
Un nuevo foco de tensión federal-estatal
La persecución y posterior enfrentamiento en Chicago reavivan el debate sobre los límites de la autoridad federal en operativos migratorios locales. Mientras el gobierno estatal pide investigaciones sobre el uso de la fuerza, las agencias federales defienden sus acciones bajo el argumento de que enfrentan conductas agresivas y riesgos operativos.
El caso podría escalar políticamente en los próximos días, en un contexto de creciente polarización sobre la política migratoria de Estados Unidos y el rol de las fuerzas del orden en las grandes ciudades del país.


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