Una batalla de alto riesgo se está librando en Washington, y aunque el campo de batalla aparente es un proyecto de construcción, las consecuencias podrían impactar directamente en el bolsillo de millones de estadounidenses. La Casa Blanca ha escalado su campaña de presión sin precedentes contra la Reserva Federal (Fed), el banco central de la nación, utilizando la costosa renovación de su sede como un arma política para forzar al presidente Jerome Powell a reducir las tasas de interés.
La Acusación Formal: La Carta que Cuestiona una «Renovación Ostentosa»
La ofensiva más reciente provino de Russ Vought, el principal asesor de presupuesto del presidente Trump. En una carta enviada a Powell, Vought expresó que el presidente está «extremadamente preocupado» por los planes de renovación del Edificio Marriner S. Eccles, de 90 años de antigüedad, calificándolos de una «renovación ostentosa» que podría haber violado las normas de construcción del gobierno.
La carta critica específicamente elementos del plan original de 2021, como jardines en la azotea y comedores VIP, que según Powell, ya no forman parte del proyecto actual. Vought también acusó a Powell de engañar al Congreso al afirmar que la sede nunca había tenido una renovación seria, argumentando que una actualización del techo y los sistemas del edificio en 2003 fue «exhaustiva».
Movimientos Políticos: Nombrando Aliados para Aumentar el Escrutinio
Más allá de las palabras, la Casa Blanca ha realizado movimientos estratégicos para aumentar la presión. Trump nombró a dos de sus asesores cercanos, James Blair y Will Scharf, para una comisión poco conocida pero relevante: la Comisión Nacional de Planificación de la Capital. Este organismo tiene la facultad de revisar los planes de construcción de la Fed, lo que abre otra vía de escrutinio directo sobre Powell.
El coro de críticas se ha amplificado con voces de otros aliados de la administración. Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiación de la Vivienda y designado por Trump, acusó públicamente a Powell de mentir al Congreso y afirmó que la situación «apesta a cielo», sugiriendo que había motivos para destituirlo «por causa».
«Estoy pidiendo al Congreso que investigue al presidente Jerome Powell, su sesgo político y su engañoso testimonio en el Senado, que es suficiente para ser destituido ‘por causa'», declaró Bill Pulte la semana pasada.
La Verdadera Meta: «¡BAJEN LOS TIPOS!»
La disputa por la renovación es, en realidad, una batalla por delegación. El objetivo final de la Casa Blanca es claro e inequívoco. El presidente Trump lo ha manifestado repetidamente en redes sociales con una demanda directa: «LOWER THE RATE!!!» (¡BAJEN LOS TIPOS!).
La administración insiste en que la inflación ya no es un problema y que una reducción de las tasas de interés beneficiaría a los consumidores al abaratar las hipotecas, los préstamos para automóviles y otras formas de deuda. Además, argumentan que permitiría al gobierno de EE.UU. financiar su creciente deuda de manera más barata, una preocupación apremiante después de que los recortes de impuestos firmados por el presidente aumentaran el déficit federal.
La Resistencia de Powell y el Riesgo para la Economía
Hasta ahora, Jerome Powell, quien fue nominado por primera vez para la junta de la Fed por el presidente Obama y luego elevado a presidente por el propio Trump, ha resistido la presión. Su principal argumento es que los aranceles comerciales impuestos por la administración Trump podrían aumentar los costos para los consumidores y reavivar la inflación si las tasas se recortan de manera agresiva.
Este enfrentamiento es alarmante para muchos economistas porque ataca un pilar fundamental de la estabilidad económica de EE.UU.: la independencia de la Reserva Federal. La capacidad de la Fed para tomar decisiones de política monetaria libres de presiones políticas a corto plazo se considera crucial para mantener la confianza de los mercados y controlar la inflación a largo plazo. Comprometer esa autonomía, advierten los expertos, podría tener consecuencias graves y duraderas para la economía, mucho más allá de cualquier beneficio político inmediato.
