Trump presiona a la Reserva Federal y acusa fraude en renovaciones

Trump presiona a la Reserva Federal y acusa fraude en renovaciones
Trump exige bajar tasas de interés y cuestiona millonaria renovación en la Fed; descarta despedir a Powell, pero intensifica la presión política

Un recorrido incómodo: Trump visita la Fed con intenciones claras

El jueves, Washington fue escenario de un episodio político-económico poco convencional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó personalmente la sede de la Reserva Federal, portando un casco de construcción y acompañado por su objetivo favorito en política monetaria: el presidente de la Fed, Jerome Powell.

Aunque Trump aseguró que no despedirá a Powell —nombrado por él mismo en su primer mandato y confirmado por Joe Biden—, su presencia no fue un gesto diplomático, sino un acto simbólico de presión, a tan solo días de una reunión clave del banco central. Los mercados estaban atentos, no solo a lo que se discutía, sino al tono con que se hacía.

El origen del conflicto: tasas altas y renovaciones costosas

Desde hace meses, Trump acusa a Powell de resistirse a bajar las tasas de interés, lo que, en su visión, afecta la competitividad de la economía estadounidense. Pero ahora, la confrontación sumó un nuevo frente: los millonarios gastos de renovación en edificios de la Reserva Federal.

Según la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca, los trabajos de renovación alcanzan los 2,500 millones de dólares, una cifra que, a ojos de Trump, podría implicar “fraude”. El mandatario sugirió que se ha ocultado un tercer edificio en los presupuestos, algo que Powell negó directamente.

“Acaba de añadir un tercer edificio”, respondió el presidente de la Fed, desconcertado ante el documento que Trump le entregó.

Una guerra fría institucional: la Fed bajo fuego político

Trump lleva tiempo señalando a Powell como el responsable de decisiones que, según él, frenan el crecimiento económico del país. En marzo ya lo había citado en la Casa Blanca para presionarlo. Sin embargo, la visita a la Fed fue una demostración pública de autoridad.

Detrás de este nuevo capítulo parece haber más que una simple disputa por tasas. Trump también intenta desviar la atención de controversias personales, como el escándalo no resuelto en torno a Jeffrey Epstein, cuya sombra aún lo persigue.

La estrategia de Trump: controlar los costos del crédito

“Me encantaría que bajara las tasas de interés”, reiteró Trump frente a Powell, quien se mantuvo inexpresivo. Mientras el presidente apuesta por el crédito barato como eje de su política económica, la Fed sigue firme en su postura de mantener las tasas entre 4.25 % y 4.50 %, en medio de un panorama internacional inestable por las propias políticas arancelarias del republicano.

Riesgo institucional: ¿puede Trump despedir a Powell?

Técnicamente, Trump no puede destituir a Powell sin una causa grave. La Ley de la Reserva Federal protege la independencia de la institución. No obstante, la presión mediática, política y presupuestaria ha aumentado. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una auditoría a la Fed, lo que intensifica las tensiones.

El director de presupuesto de la Casa Blanca, Russell Vought, incluso señaló que los sobrecostos ya alcanzan los 700 millones de dólares “y siguen subiendo”.

¿Qué hay en juego? Más que tasas: la credibilidad de la política monetaria

La Reserva Federal es clave para el equilibrio de la economía global. Sus decisiones afectan desde los precios del petróleo hasta la estabilidad de las monedas emergentes. Cualquier señal de injerencia política, especialmente en un año electoral, pone en entredicho la credibilidad del sistema financiero estadounidense.

Si bien Trump no ha despedido a Powell, sus declaraciones y acciones parecen diseñadas para socavar su liderazgo e influir en las decisiones monetarias por la vía pública.

¿Una jugada electoral o una verdadera disputa económica?

El choque entre Trump y Powell ilustra un escenario en el que la política y la economía se entrelazan con consecuencias globales. Mientras la Fed se prepara para una reunión trascendental, el presidente de Estados Unidos redobla su presión con acusaciones de corrupción, demandas de reducción de tasas y una narrativa en la que solo él parece tener el control.

Powell, por ahora, mantiene el tipo. Pero el mensaje de Trump ha quedado claro: no dejará de empujar hasta obtener lo que quiere.

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