A un año del intento de asesinato contra Donald Trump, una exhaustiva investigación ha sacado a la luz la «doble vida secreta» de Thomas Crooks, el joven de 20 años que conmocionó a la nación, revelando un retrato perturbador de un estudiante modelo que planeaba metódicamente la violencia.
BETHEL PARK, PA. – Un año después de que Thomas Crooks subiera a un tejado en Butler, Pensilvania, y abriera fuego contra un mitin de campaña de Donald Trump, la pregunta fundamental sigue sin respuesta: ¿por qué? Sin embargo, una investigación de meses ha logrado perforar el velo de secretismo que rodeaba al joven de 20 años, pintando el retrato más completo hasta la fecha de un individuo que llevaba una vida peligrosamente compartimentada.
Públicamente, Crooks era un estudiante de ingeniería solitario pero muy motivado. Con una puntuación de 1530 en el examen SAT, sus profesores lo elogiaban por su dedicación y por proyectos que iban «más allá» de lo esperado, como un tablero de ajedrez impreso en 3D que diseñó para personas con discapacidad visual, inspirado en su propia madre.
Pero detrás de esa fachada de promesa académica, se escondía una realidad oscura y metódica.
El Rastro Digital: Ocultamiento y Escalada
Los registros de internet de la universidad comunitaria a la que asistía Crooks, obtenidos por investigadores, muestran una escalada alarmante en su comportamiento en línea.
- Otoño de 2023: Su actividad era la de un estudiante típico: correo electrónico, redes sociales y sitios de juegos.
- Diciembre de 2023: Su comportamiento cambió. Comenzó a investigar de forma consistente armas de fuego, municiones y accesorios.
- 24 de enero de 2024: Este día marca un punto de inflexión. Los registros muestran su mayor pico de actividad en internet. A partir de esa fecha, Crooks comenzó a utilizar de forma sistemática el servicio de VPN (Red Privada Virtual) Mullvad para encriptar su tráfico y ocultar su rastro digital. Su historial de navegación, a partir de ese momento, quedó efectivamente sellado.
«Esto lamentablemente también significa que si alguien abusa del servicio con fines nefastos, no podemos bloquear a ese usuario individual y, desafortunadamente, no podemos proporcionar ninguna información adicional sobre él». – Jan Jonsson, CEO de Mullvad VPN.
Planificando la Violencia en Secreto
La investigación reveló que, mientras trabajaba en sus ensayos universitarios, Crooks también estaba investigando y adquiriendo materiales consistentes con la fabricación de bombas. Utilizando cuentas de correo electrónico encriptadas, ordenó más de dos galones de nitrometano, un componente que puede ser utilizado en explosivos.
Los investigadores concluyeron que era capaz de fabricar bombas en su propia habitación sin que sus padres lo supieran, lo que demuestra su nivel de secretismo y compartimentación.
El Motivo: Un Agujero Negro en la Investigación
A pesar del profundo escrutinio de su vida, Crooks no dejó ningún manifiesto, ninguna nota, ninguna explicación clara de sus acciones. Esta ausencia de un motivo definido es lo que más frustra a los investigadores y perturba al público.
Sus escritos académicos revelan un escepticismo general hacia el gobierno federal y las corporaciones, pero no una ideología política coherente o un odio específico que pudiera explicar un acto tan extremo. Criticó a la administración Trump por retirarse del acuerdo nuclear con Irán, pero también se mostró de acuerdo con una columna de opinión que argumentaba en contra de la universidad comunitaria gratuita, una política asociada a los demócratas.
Esta combinación de un perfil psicológico de «joven solitario y aislado» —a menudo asociado con tiroteos masivos no políticos— con la ejecución de un acto de violencia política de alto perfil, crea una narrativa particularmente aterradora. Desafía una categorización fácil. No era simplemente un extremista político ni solo un tirador masivo descontento; era una fusión de ambos, un individuo que canalizó un aparente tormento personal en un acto de terrorismo político sofisticado y planificado.
La historia de Thomas Crooks deja una pregunta inquietante para la sociedad estadounidense: ¿cómo se puede identificar y prevenir la radicalización cuando ocurre en el silencio de una habitación, oculta detrás de una VPN y en la mente de alguien que, para el mundo exterior, parece lleno de promesas?


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