En un ambiente de tensión política y mediática, John Bolton, ex asesor de seguridad nacional de Donald Trump, compareció ante un tribunal federal para declararse inocente de los 18 cargos que enfrenta por presuntamente compartir información clasificada y almacenar documentos ultrasecretos en su residencia de Maryland.
El veterano funcionario, conocido por su papel clave durante la administración Trump y sus posteriores críticas al expresidente, ingresó al tribunal sin hacer declaraciones a la prensa. Sin embargo, tras la audiencia, difundió un comunicado contundente:
“Me he convertido en el último objetivo del uso del Departamento de Justicia como arma política”.
Una batalla judicial con tintes políticos
El caso contra Bolton llega en un momento particularmente tenso para la política estadounidense. Según la acusación del Departamento de Justicia, el ex asesor habría enviado correos electrónicos con información sensible a sus familiares y mantenido en su domicilio documentos clasificados vinculados a operaciones internacionales y seguridad nacional.
Bolton, de 76 años, sostiene que las acusaciones son infundadas y que responden a una estrategia del actual gobierno para castigar a quienes han criticado a Trump o al aparato político en Washington.
“Estos cargos no solo distorsionan los hechos, sino que reabren casos que ya habían sido rechazados antes”, afirmó en su declaración.
Trump y la guerra contra sus críticos
Esta acusación se suma a una serie de casos penales recientes contra figuras que han tenido conflictos abiertos con Donald Trump, lo que ha alimentado la percepción de que el Departamento de Justicia se utiliza como instrumento político.
Durante su tiempo en la Casa Blanca, Bolton fue uno de los principales estrategas en temas de defensa y política internacional. No obstante, tras su salida en 2019, publicó un libro titulado The Room Where It Happened, donde reveló tensiones internas y decisiones controvertidas del entonces presidente.
Desde entonces, su relación con Trump ha sido marcada por acusaciones mutuas y declaraciones incendiarias, convirtiéndose Bolton en una de las voces conservadoras más críticas del expresidente republicano.
Los cargos y lo que sigue
La acusación formal incluye 18 cargos federales, entre ellos violación de la Ley de Espionaje, manejo indebido de información clasificada y obstrucción a la justicia. Si es declarado culpable, Bolton podría enfrentar hasta 20 años de prisión.
Sin embargo, su defensa argumenta que los documentos en su poder no representaban una amenaza para la seguridad nacional y que las supuestas filtraciones “fueron sacadas de contexto”.
El juicio podría extenderse durante meses, convirtiéndose en otro foco mediático en un año ya cargado de controversias políticas en Estados Unidos, donde las elecciones presidenciales de 2026 comienzan a perfilar un nuevo escenario de confrontación ideológica.
Bolton: “No me van a silenciar”
Lejos de mostrarse abatido, Bolton se presentó sereno, reiterando que seguirá defendiendo su inocencia y denunciando la manipulación política detrás del caso. “Esto no se trata de justicia, sino de intimidación”, expresó.
Para algunos analistas, su proceso judicial puede reavivar el debate sobre la independencia del sistema judicial estadounidense y el uso del poder político para castigar a los disidentes.
El caso Bolton vs. Departamento de Justicia se perfila como un símbolo más de la polarización y desconfianza que atraviesan las instituciones estadounidenses.


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