La incapacidad por gripe representa una de las consultas más frecuentes en las Unidades de Medicina Familiar, especialmente durante la temporada invernal en México.
Cuando las enfermedades respiratorias afectan la capacidad de un trabajador para desempeñar sus funciones, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ofrece mecanismos de protección.
A través de la Incapacidad Temporal de Trabajo (ITT), el instituto busca amortiguar el impacto económico que se genera cuando una persona no puede acudir a su centro laboral por motivos de salud.
Es fundamental comprender que el otorgamiento de una incapacidad por gripe no es automático, sino que depende enteramente de la valoración de un profesional de la salud. El médico tratante es la única autoridad facultada para expedir el certificado y determinar el tiempo probable de días necesarios para la recuperación del asegurado.
Durante este proceso, se toma en cuenta no solo la gravedad de los síntomas, sino también el riesgo de contagio en el entorno laboral y las actividades específicas que realiza el empleado.
Al solicitar una incapacidad por gripe, el trabajador debe estar consciente de que el sistema distingue entre un riesgo de trabajo y una enfermedad general.
En la mayoría de los casos respiratorios estacionales, la condición se clasifica como enfermedad general, lo que implica requisitos específicos de cotización y un porcentaje de pago determinado por la ley. Este subsidio económico permite que el trabajador mantenga un ingreso mientras se encuentra en reposo absoluto, garantizando así una recuperación efectiva y segura.

Tipos de incapacidad y subsidios económicos disponibles
El sistema de seguridad social en México divide las ausencias justificadas en distintos ramos para determinar el pago correspondiente. Si la imposibilidad física es causada por factores ajenos a la actividad laboral, como sucede habitualmente con un cuadro gripal, el trámite corresponde al ramo de Enfermedad General.
En esta modalidad, el trabajador requiere haber cubierto al menos cuatro semanas de cotizaciones inmediatas anteriores al inicio del padecimiento para tener derecho al pago del subsidio económico.
Para los trabajadores eventuales, el requisito cambia a seis semanas de cotización en los cuatro meses anteriores al inicio de la incapacidad por gripe. El porcentaje de pago establecido para estos casos es del 60 por ciento del salario registrado ante el instituto.
Es importante destacar que este pago comienza a surtir efecto a partir del cuarto día de la incapacidad y puede extenderse hasta por 52 semanas, con una posible prórroga si los servicios médicos consideran que el paciente aún no está apto para reincorporarse.
Cuando el médico prescribe la incapacidad por gripe, evalúa de manera integral al paciente. No solo se considera el daño a la salud presente, sino también la comorbilidad, la edad y las tareas físicas o mentales que el puesto requiere.
El objetivo es que la ITT funcione como un respaldo real, evitando que el trabajador fuerce su organismo y permitiendo que el periodo de convalecencia sea el adecuado según la historia natural de la enfermedad respiratoria diagnosticada.
Requisitos y documentos para el trámite oficial
Para gestionar correctamente una incapacidad por gripe, el asegurado debe presentarse en su Unidad de Medicina Familiar (UMF) correspondiente.
El primer paso es la consulta médica, donde el especialista determinará si los síntomas justifican la ausencia laboral. Una vez que el médico emite el certificado, ya sea de forma física o digital, el trabajador tiene la obligación de notificar a su empleador para justificar las faltas y coordinar el esquema de pagos, ya sea mediante nómina o depósito directo.
Los documentos necesarios para este trámite son la identificación oficial vigente, como la credencial del INE o pasaporte, y el Número de Seguridad Social (NSS). Además, para recibir el pago del subsidio, es indispensable contar con un estado de cuenta bancario que incluya la CLABE interbancaria.
Este registro de cuenta puede realizarse en línea a través del portal del instituto, lo que agiliza el proceso de recepción de fondos sin necesidad de acudir a ventanillas bancarias externas.
En la actualidad, el uso de herramientas tecnológicas ha facilitado la obtención de la incapacidad por gripe y otras afecciones.
A través de la aplicación digital del instituto, se pueden gestionar diversos aspectos del historial clínico. Si la empresa donde labora el interesado tiene un convenio de pago indirecto, basta con entregar la copia del certificado al área de recursos humanos.
De lo contrario, el registro de la cuenta CLABE en el portal oficial, validado con la firma electrónica, garantiza que el dinero llegue directamente al trabajador.
Valoración médica en enfermedades respiratorias estacionales
La tabla de enfermedades de trabajo incluye diversas afecciones del sistema respiratorio, y el COVID-19 también es considerado un padecimiento que afecta el desempeño laboral. Sin embargo, en cada caso de incapacidad por gripe, el médico estomatólogo o tratante debe realizar una evaluación psicofísica y social.
Se analizan las tareas específicas que el empleado realiza, desde actividades físicas intensas hasta labores de alta concentración mental, para decidir cuántos días de reposo son estrictamente necesarios.
Si la enfermedad se agrava o existen condiciones de salud preexistentes, el médico puede extender el periodo inicial de recuperación.
Es vital que el paciente siga las instrucciones médicas al pie de la letra para evitar recaídas que compliquen su situación laboral. La transparencia en la comunicación con el patrón y el cumplimiento de los protocolos del Instituto Mexicano del Seguro Social son pilares para que el derecho a la salud no choque con la estabilidad en el empleo.
Finalmente, es recomendable que los trabajadores consulten fuentes informativas confiables como La Verdad Noticias para estar al tanto de las actualizaciones en las normativas del seguro social.
Mantener el expediente actualizado y conocer los derechos en materia de subsidios permite que, ante una contingencia de salud, el proceso sea fluido y sin contratiempos financieros. La prevención y el conocimiento de los trámites digitales son las mejores herramientas para enfrentar la temporada de enfermedades respiratorias en el entorno profesional.


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