La escena recuerda a viejos capítulos de la guerra contra el narcotráfico, pero con un matiz geopolítico más delicado. Este martes, militares de Estados Unidos atacaron un buque en aguas del Caribe Sur, que presuntamente transportaba drogas y que, según el presidente Donald Trump, tenía vínculos con el Tren de Aragua, grupo venezolano recientemente designado como terrorista.
El saldo fue de 11 personas muertas, aunque las dudas superan a las certezas: no se han mostrado pruebas de narcóticos a bordo ni evidencia clara de la procedencia venezolana.
Hegseth: “No se detendrá con este ataque”
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró a Fox News que las operaciones militares se mantendrán de manera indefinida:
“Tenemos activos en el aire, en el agua y en los barcos, porque esta es una misión mortalmente seria para nosotros, y no se detendrá con este ataque”.
Sus palabras confirman lo que muchos analistas anticipaban: una campaña sostenida contra cárteles y grupos designados como narcoterroristas en América Latina, con epicentro en el Caribe y el norte de Sudamérica.
Trump y la narrativa del narcoterrorismo
En conferencia, Trump señaló que el ataque estaba dirigido contra el Tren de Aragua, al que calificó como amenaza regional. La declaración es parte de una estrategia más amplia: colocar a ciertos grupos delictivos en la misma categoría que organizaciones terroristas internacionales, como se hizo en el pasado con Al Qaeda.
Sin embargo, expertos en derecho internacional han cuestionado la legalidad de destruir un buque sin capturar a su tripulación, calificando el hecho como “inusual” e incluso provocador en términos diplomáticos.
Venezuela, China y el tablero geopolítico
Hegseth no dejó pasar la oportunidad de mencionar a Nicolás Maduro, a quien calificó de “capo de un narcoestado”. Estas palabras, sumadas al despliegue de naves en el Caribe, levantan sospechas en Caracas de que el verdadero objetivo de Washington podría ir más allá del narcotráfico.
La cercanía de Venezuela con China y Rusia añade otra capa de tensión a la región, alimentando la narrativa de que América Latina vuelve a ser un escenario estratégico en la rivalidad entre potencias.
El recuerdo de otras guerras
El ataque al buque venezolano evoca imágenes de operaciones militares en Medio Oriente, donde EU usó drones y ataques directos contra objetivos identificados como terroristas. Ahora, esa estrategia parece trasladarse a la lucha contra el narcotráfico en el continente americano.
La pregunta clave es si esta campaña podrá reducir el flujo de drogas o si, como ocurrió en conflictos anteriores, abrirá un nuevo capítulo de confrontación prolongada.


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