Por segundo año consecutivo, la población sin hogar en Los Ángeles mostró una disminución significativa, según reveló un nuevo informe publicado el 14 de julio de 2025. A pesar de que más de 72,000 personas aún viven sin un techo en el condado, los datos reflejan un avance sostenido en los esfuerzos por reducir el número de personas que duermen en la calle.
El informe fue elaborado por la Autoridad de Servicios para los Sin Techo de Los Ángeles en colaboración con la Universidad del Sur de California (USC) y cumple con los estándares establecidos por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD). Las autoridades lo recibieron como una señal alentadora tras años de crisis agravada por la pandemia de COVID-19 y la escasez crítica de viviendas asequibles.
Datos que confirman una tendencia positiva
Los resultados más recientes del recuento reflejan una reducción del 9.5% en el número de personas sin refugio en todo el condado de Los Ángeles, y un 7.9% menos en la ciudad de Los Ángeles en comparación con el año anterior. Si se suman los dos años más recientes, la población en situación de calle ha bajado un 14% en el condado y un récord del 17.5% dentro de los límites urbanos de la ciudad.
Las cifras incluyen a personas que pernoctan en vehículos, edificios abandonados, campamentos callejeros y otras estructuras no aptas para la habitación humana. Estos datos, aunque alentadores, contrastan con el elevado número total de afectados, lo que demuestra que el problema continúa siendo una de las mayores crisis sociales de California.
Inside Safe: un programa clave en la recuperación
Una de las estrategias que ha dado resultados tangibles es el programa Inside Safe, impulsado por la alcaldesa Karen Bass, quien asumió el cargo en 2022 con la promesa de atacar frontalmente la crisis de las personas sin hogar. Esta iniciativa ha permitido que miles de personas abandonen los campamentos informales y sean trasladadas a moteles o viviendas permanentes.
Bass decretó un estado de emergencia sobre el tema apenas tomó posesión, lo que facilitó redirigir recursos y acelerar decisiones administrativas. En declaraciones tras conocerse el informe, la alcaldesa señaló:
“Estos no son solo datos: representan miles de seres humanos que ahora están bajo techo y barrios que empiezan a sanar”.
Inversión millonaria para una solución estructural
El condado ha invertido más de 2,500 millones de dólares en los últimos ocho años para combatir el fenómeno. Los fondos se han destinado a:
- Subsidios de alquiler para familias vulnerables
- Construcción de nuevas unidades habitacionales asequibles
- Servicios de salud mental y atención a adicciones
- Programas de reintegración social y laboral
La supervisora del condado, Hilda L. Solis, también celebró los resultados:
“Las cifras muestran un progreso real, pero aún hay más de 72,000 personas sin hogar. El reto sigue vigente”.
Un problema estructural que no se resuelve solo con refugios
Expertos en urbanismo y derechos humanos han señalado que, si bien los avances son notables, es necesario un enfoque estructural y sostenido. Factores como el alto costo de la vivienda, la inflación, los desalojos por falta de pago y la precarización laboral continúan empujando a nuevas personas a la calle, a menudo más rápido de lo que pueden ser reubicadas.
Asimismo, la criminalización de la pobreza, los problemas de salud mental sin tratamiento adecuado y las políticas migratorias agresivas afectan especialmente a comunidades vulnerables. La alcaldesa Bass denunció recientemente que operativos del gobierno federal, como el desplegado en MacArthur Park, representaban una especie de “ocupación armada” en zonas donde viven muchas personas en situación irregular o sin hogar.
La disminución de la población sin hogar en Los Ángeles por segundo año consecutivo representa una luz de esperanza en medio de una crisis que lleva décadas gestándose. Gracias a programas como Inside Safe y una inversión multimillonaria en políticas sociales y de vivienda, miles de personas han podido dejar atrás los campamentos y encontrar un lugar digno donde vivir.
No obstante, con más de 72,000 personas aún sin techo, el desafío continúa. El camino hacia una ciudad sin personas viviendo en la calle será largo, pero estos resultados muestran que es posible avanzar con políticas coordinadas, inversión sostenida y voluntad política real.


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