En un logro que reescribe la historia antigua, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Houston ha descubierto en Belice la tumba de Te K’ab Chaak, el fundador y primer gobernante de la poderosa ciudad maya de Caracol. El hallazgo, producto de 40 años de investigación, revela tesoros y conexiones políticas inesperadas de hace 1,600 años.
Un equipo de la Universidad de Houston ha puesto el nombre de la ciudad en el mapa de los grandes descubrimientos arqueológicos mundiales. Después de cuatro décadas de excavaciones en la selva de Belice, los arqueólogos Arlen y Diane Chase han localizado y desenterrado la tumba de Te K’ab Chaak, el primer rey conocido de la antigua y vasta metrópolis maya de Caracol.
Este descubrimiento es el primero de una tumba de un gobernante identificable en el sitio y proporciona una ventana sin precedentes a los orígenes de una de las dinastías más poderosas del mundo maya clásico. Te K’ab Chaak, quien ascendió al trono en el año 331 d.C., fue enterrado alrededor del 350 d.C. en la base de un santuario familiar real.
Tesoros de un Rey Fundador
La tumba, un testimonio de la riqueza y el poder del gobernante, contenía una impresionante colección de ofrendas funerarias que han maravillado a los investigadores:
- Máscara de la Muerte: Una espectacular máscara de mosaico hecha de jadeita, un material de inmenso valor para los mayas.
- Cerámica Narrativa: Once vasijas de cerámica, algunas de las cuales representan escenas complejas, como un gobernante recibiendo ofrendas de deidades y la imagen de Ek Chuah, el dios maya de los comerciantes.
- Joyas y Artefactos Exóticos: Joyería de jadeita, tubos de hueso tallado y conchas de Spondylus del Océano Pacífico, lo que indica redes comerciales de larga distancia.
Los restos óseos sugieren que Te K’ab Chaak era un hombre de edad avanzada y de una estatura considerable para la época, aproximadamente 1.70 metros (5’7″), aunque ya no conservaba dientes al momento de su muerte.
Reescribiendo la Historia de las Superpotencias Antiguas
Más allá de la riqueza de los artefactos, el hallazgo está obligando a los historiadores a reconsiderar las relaciones políticas tempranas en Mesoamérica. La tumba y otros entierros contemporáneos en Caracol contienen artefactos que muestran una fuerte conexión con Teotihuacán, la gran metrópoli del centro de México, ubicada a más de 1,200 kilómetros de distancia.
«Una pregunta que ha desconcertado a los arqueólogos mayas desde la década de 1960 es si un nuevo orden político fue introducido en el área maya por mexicanos de Teotihuacán. Los datos arqueológicos de Caracol sugieren que la situación era mucho más compleja», explicó Diane Z. Chase, de la Universidad de Houston.
El descubrimiento sugiere que existían relaciones diplomáticas y culturales formales entre estas dos superpotencias mucho antes de lo que se pensaba, un intercambio entre las más altas esferas de la sociedad. Este logro no solo enriquece nuestro conocimiento del pasado, sino que también consolida a Houston como un centro de investigación de vanguardia a nivel mundial, capaz de desentrañar los misterios de civilizaciones antiguas.


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