Justo antes de que comenzara el primer juicio en EE.UU. por el accidente del vuelo 302 de Ethiopian Airlines, Boeing llegó a un acuerdo confidencial con un hombre que perdió a toda su familia, evitando un proceso judicial que prometía ser devastador para la imagen de la compañía.
El gigante aeroespacial Boeing, con sede en Chicago, ha evitado un juicio potencialmente dañino para su reputación al llegar a un acuerdo confidencial de último minuto con Paul Njoroge, un hombre canadiense que perdió a su esposa, sus tres hijos pequeños y su suegra en el trágico accidente del vuelo 302 de Ethiopian Airlines en marzo de 2019. El acuerdo se alcanzó justo días antes de que comenzara el juicio en un tribunal federal de Chicago, que habría sido el primero en Estados Unidos relacionado con el desastre.
El acuerdo de último minuto: Silenciando el dolor
El juicio, programado para comenzar este lunes, no tenía como objetivo determinar la culpa de Boeing, ya que la compañía aceptó formalmente la responsabilidad por el accidente en un acuerdo judicial en 2021. En cambio, el proceso se habría centrado en determinar la cuantía de los daños compensatorios para Njoroge, quien sufrió una pérdida inimaginable: su esposa, Carolyne; sus hijos, Ryan, de 6 años, Kellie, de 4, y Rubi, de 9 meses; y su suegra.
Los términos del acuerdo no han sido revelados públicamente. Al llegar a este pacto confidencial, Boeing logra una compensación financiera para la familia, pero, crucialmente, evita el escrutinio público y la cobertura mediática que habría generado el testimonio en el tribunal.
Lo que Boeing quería evitar: El testimonio de un padre
El principal riesgo para Boeing en este juicio no era financiero, sino de relaciones públicas. El testimonio de Paul Njoroge prometía ser emocionalmente devastador. Su abogado, Robert Clifford, había declarado que su cliente planeaba testificar sobre su «dolor y pena complicados», su incapacidad para volver a su hogar familiar en Toronto debido a los recuerdos dolorosos, y las «pesadillas» que lo atormentan desde la tragedia.
Njoroge también había testificado ante el Congreso de EE.UU. en 2019, describiendo vívidamente cómo imaginaba el terror de su familia durante los seis minutos que duró el vuelo antes de estrellarse. Un testimonio de esa naturaleza en un tribunal abierto habría reavivado la indignación pública contra la compañía y su manejo de la crisis del 737 Max.
«Está atormentado por las pesadillas y la pérdida de su esposa e hijos.» – Robert Clifford, abogado de Njoroge.
El Contexto: Aceptación de culpa pero no de escrutinio público
Este acuerdo sigue un patrón establecido por Boeing. Se ha informado que varias otras familias de las 157 víctimas del accidente también han llegado a acuerdos con la compañía, y los términos de esos pactos tampoco se han hecho públicos.
Si bien estos acuerdos proporcionan un cierre financiero para las familias, también crean un vacío de rendición de cuentas pública. Al evitar veredictos judiciales, Boeing logra manejar las consecuencias de su negligencia fuera del ojo público, limitando la presión para una reforma interna más profunda que podría generar un juicio con un veredicto multimillonario y una amplia cobertura mediática.
La saga del 737 Max: Una herida abierta para Chicago
El accidente de Ethiopian Airlines, junto con el del vuelo de Lion Air en Indonesia cinco meses antes, que en conjunto cobraron 346 vidas, fue causado por un sistema de control de vuelo defectuoso conocido como MCAS. La saga llevó a la inmovilización mundial de la flota de 737 Max durante casi dos años y sumió a Boeing en la peor crisis de su historia.
Para Chicago, la ciudad sede de la corporación, el caso es un recordatorio constante del costo humano detrás de las fallas corporativas y del largo camino que la compañía aún debe recorrer para reconstruir la confianza del público.


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