sábado, febrero 7, 2026

Aeropuertos en EE UU retoman normalidad tras cierre del Gobierno federal

Los aeropuertos en EE UU vuelven a la normalidad después de semanas marcadas por retrasos, incertidumbre y tensión. Para miles de pasajeros, el cierre del gobierno no solo fue una noticia política más: se convirtió en largas horas en salas de espera, vuelos cancelados y un país entero preguntándose cuánto tiempo más aguantaría el sistema aéreo sin colapsar.

La historia comenzó a complicarse cuando el cierre de la Administración —el más largo en la historia del país— dejó sin salario a los controladores aéreos. Aunque muchos siguieron trabajando por compromiso profesional, la escasez de personal obligó a la FAA a reducir de manera drástica el tráfico aéreo en 40 aeropuertos clave. Era la única forma de mantener la seguridad.

El día en que los aeropuertos en EE UU se frenaron

Durante el punto más crítico del cierre, los aeropuertos experimentaron una reducción del 6% en sus vuelos totales. Los retrasos se multiplicaban, los tableros electrónicos eran un mosaico de avisos en rojo, y en redes sociales no faltaban videos de pasajeros frustrados.

La presión aumentó cuando se acercaba la temporada de Acción de Gracias, uno de los momentos de mayor movilidad aérea del año. Las familias temían perder conexiones, los trabajadores no sabían si podrían regresar a casa, y los turistas veían cómo sus planes de viaje se desmoronaban.

Fue entonces cuando el secretario de Transporte, Sean Duffy, reconoció públicamente la gravedad de la situación: sin personal suficiente, hasta un 10% de los vuelos podrían quedar en tierra si el cierre continuaba.

Aeropuertos en EE UU
Aeropuertos de EE UU

Regreso a la normalidad tras el acuerdo político

El alivio llegó con un acuerdo de financiación que permitió reactivar los pagos a los empleados federales. La FAA anunció que, desde las 6 de la mañana del lunes siguiente, las operaciones regresarían progresivamente a niveles previos al cierre.

Sean Duffy aprovechó para agradecer al personal que mantuvo el sistema en funcionamiento pese a no recibir salarios. También subrayó la importancia de acelerar la contratación de nuevos controladores y de avanzar en el sistema de control aéreo de “última generación”.

Según FlightAware, el lunes posterior al acuerdo se registraron 650 retrasos y solo 30 cancelaciones, cifras normales para un día con mal clima. La diferencia esta vez es que los problemas ya no se debían a la falta de personal.

La presión sobre la FAA y el esfuerzo interno

En un comunicado, el administrador de la FAA, Bryan Bedford, explicó que el número de activaciones de emergencia por escasez de personal bajó de 81 —durante el peor día del cierre, el 8 de noviembre— a solo una el día 16. Para la industria, este descenso marcaba el comienzo del regreso a la estabilidad.

A mitad del proceso, los aeropuertos retomaron un ritmo más familiar. Los trabajadores recuperaron sus salarios y, como explicó un portavoz de la firma Cirium, la estabilidad en la aviación estadounidense volvió mucho más rápido de lo previsto.

Las voces de los viajeros y el clima político

Entre los pasajeros, el sentimiento era un mezcla de alivio y cansancio. Bruce Clark, entrevistado en Florida, aseguró que su experiencia fue “limpia y directa”, mientras otros viajeros en el aeropuerto O’Hare de Chicago celebraban que todo volviera a fluir justo antes de las vacaciones.

Mientras tanto, el expresidente Donald Trump avivó la controversia al sugerir primas de 10 mil dólares para los controladores que trabajaron durante el cierre, aunque reconoció no tener claro de dónde saldría el dinero. También criticó a quienes reportaron enfermedades durante el paro, asegurando que llevarían “una marca negativa”.

Un cierre que dejó lecciones claras

El cierre dejó al descubierto las debilidades del sistema aéreo estadounidense: dependencia excesiva de personal exhausto, falta de renovación tecnológica y vulnerabilidad ante decisiones políticas. Sin embargo, también mostró la capacidad de los profesionales de la aviación para sostener el servicio en circunstancias extremas.

Hoy, los aeropuertos están en plena recuperación, las operaciones vuelven a fluir y la industria respira más tranquila rumbo a una de sus temporadas más exigentes. Lo que ocurrió será estudiado por especialistas durante años, pero para millones de viajeros, lo importante es simple: volver a despegar sin miedo a quedar varados.

Al final del día, la estabilidad regresó, y los aeropuertos demostraron que, aun bajo presión, pueden volver a ponerse en marcha cuando el país más lo necesita.

Owen Michell
Owen Michell
Owen Michell es nuestro editor especializado en noticias digitales, con un profundo conocimiento en identificar tendencias y desarrollar contenido de consulta. Su experiencia en el panorama digital le permite brindar información relevante y atractiva para nuestra audiencia. Su pericia en el ámbito de las noticias digitales contribuye a la autoridad y actualidad de nuestro sitio.
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