Ian McKeever, el cochero de Nueva York cuyo caballo, Ryder, colapsó en una calle de Manhattan en un incidente que se volvió viral en 2022, ha sido absuelto de todos los cargos de crueldad animal. El veredicto, emitido en menos de una hora, ha reavivado la feroz batalla sobre el futuro de los carruajes tirados por caballos en la ciudad.
Un jurado de Manhattan ha declarado no culpable a Ian McKeever, el conductor del carruaje en el centro de un controvertido incidente de 2022 que capturó la atención mundial. McKeever, de 56 años, fue absuelto de los cargos de sobrecargar, torturar y herir a un animal después de que su caballo, Ryder, se desplomara en una calle de Hell’s Kitchen en un caluroso día de agosto .
El video del incidente, que mostraba a Ryder yaciendo en el pavimento mientras los transeúntes intentaban ayudar, se difundió rápidamente, provocando una ola de indignación y convirtiéndose en un punto de inflexión para los activistas por los derechos de los animales. Sin embargo, el jurado deliberó durante menos de una hora antes de emitir su veredicto de no culpabilidad, lo que provocó que McKeever rompiera a llorar en la sala del tribunal .
El Juicio: Dos Versiones de una Tragedia
El juicio presentó dos narrativas completamente opuestas sobre lo que le sucedió a Ryder.
La versión de la fiscalía: Los fiscales argumentaron que McKeever, un veterano con 40 años de experiencia, «empujó a Ryder más allá de sus límites» a sabiendas, haciéndolo trabajar en un día de 84 grados Fahrenheit (29°C) a pesar de las señales de que el caballo estaba en apuros. Un testigo declaró que el animal parecía estar en «gran angustia» momentos antes de colapsar .
La versión de la defensa: El abogado de McKeever, Raymond Loving, sostuvo que Ryder simplemente tropezó y cayó, y que no fue maltratado . McKeever testificó que no sabía que el caballo estaba enfermo y que su principal preocupación era ponerlo de pie, ya que estar tumbado durante mucho tiempo puede ser peligroso para los equinos . Una necropsia posterior reveló que Ryder, que tenía 26 años (el límite de edad legal para trabajar), padecía cáncer de huesos y leucemia, lo que probablemente contribuyó a su colapso .
La Guerra Cultural se Reaviva
El veredicto ha sido una victoria para los cocheros y sus partidarios, pero ha provocado una reacción inmediata y furiosa de los activistas por los derechos de los animales.
«Muy decepcionados, obviamente, pero no sorprendidos porque esto solo demuestra cuán anticuadas e ineficaces son las leyes de crueldad animal en el estado de Nueva York». – Edita Brinkrant, del grupo activista NYCLASS .
Incluso uno de los jurados expresó sus dudas sobre la ley, afirmando que el sistema está «roto» y que las leyes sobre cuándo un caballo debe trabajar o no necesitan ser reevaluadas .
Por su parte, McKeever, visiblemente emocionado, afirmó que nunca ha abusado de un caballo en su vida y que planea volver a trabajar . El fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg, emitió un comunicado agradeciendo al jurado y afirmando que su oficina continuará investigando casos de maltrato animal .
La absolución de Ian McKeever no ha cerrado el caso Ryder. Por el contrario, ha echado más leña al fuego de un debate cultural profundamente arraigado en Nueva York, asegurando que la batalla por el futuro de los carruajes tirados por caballos continuará en las calles y en los pasillos del poder.


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