La trayectoria de un ciclón es uno de los aspectos más vigilados durante la temporada de huracanes, especialmente en regiones costeras donde estos fenómenos pueden provocar daños severos.
Ante el inicio de una nueva temporada, especialistas del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos explicaron cómo se determina por dónde pasará un ciclón tropical y cuáles son las herramientas utilizadas para anticipar su desplazamiento.
La información resulta clave porque un pronóstico oportuno puede ayudar a salvar vidas, reducir riesgos y permitir evacuaciones preventivas. Aunque los modelos meteorológicos son cada vez más precisos, las autoridades recuerdan que la naturaleza de estos sistemas puede cambiar rápidamente dependiendo de las condiciones atmosféricas y oceánicas.
Cómo se calcula la trayectoria de un ciclón
El proceso de calcular la trayectoria comienza con la llamada inicialización de modelos. En esta etapa, los meteorólogos ingresan la ubicación actual de la tormenta tropical, así como datos relacionados con presión, temperatura, humedad y velocidad del viento. Con esa información, distintos modelos regionales y globales realizan simulaciones para estimar la posible ruta del fenómeno.
Entre los sistemas más utilizados se encuentran el modelo GFS de Estados Unidos, el ECMWF de Europa, el UK Met del Reino Unido y el modelo regional HWRF. Cada uno analiza variables atmosféricas de forma distinta, por lo que las trayectorias proyectadas pueden variar conforme avanzan las horas.
Los especialistas del NHC, Larry Kelly y John Cangialosi, explicaron que las simulaciones suelen revisarse en periodos de 12, 24, 48 y hasta 72 horas. Durante ese tiempo, los meteorólogos comparan escenarios, identifican coincidencias y detectan posibles cambios bruscos en dirección o intensidad.
Otro elemento importante es la llamada continuidad del pronóstico. Este concepto permite revisar si las tendencias observadas durante las últimas horas se mantienen estables o muestran desviaciones relevantes. Si varios modelos coinciden durante un periodo prolongado, aumenta la confianza sobre la trayectoria proyectada.
A pesar de los avances tecnológicos, los especialistas advierten que ningún pronóstico es completamente exacto con la trayectoria. Factores como cambios en la temperatura del mar, corrientes de aire o interacción con otros sistemas pueden modificar el comportamiento del ciclón en cuestión de horas.
Las etapas antes de convertirse en huracán
Antes de alcanzar la categoría de huracán, un ciclón tropical atraviesa distintas fases. La primera es la depresión tropical, caracterizada por vientos de entre 45 y 62 kilómetros por hora. En esta etapa todavía no recibe nombre oficial y puede tardar horas o incluso días en fortalecerse.
Cuando los vientos alcanzan velocidades de entre 63 y 118 kilómetros por hora, el sistema se convierte en tormenta tropical. Es en ese momento cuando recibe un nombre asignado previamente por organismos meteorológicos internacionales.
La última etapa corresponde al huracán, que inicia cuando los vientos sostenidos superan los 119 kilómetros por hora. Dependiendo de la intensidad de sus vientos, estos fenómenos se clasifican entre categoría 1 y categoría 5 dentro de la escala Saffir-Simpson.
Las autoridades recomiendan a la población mantenerse atenta únicamente a fuentes oficiales y actualizaciones meteorológicas confiables. Aunque la tecnología permite anticipar con mayor precisión el posible impacto de un ciclón, los cambios repentinos siguen siendo parte del comportamiento natural de estos sistemas.
En México, estados costeros del Pacífico, Golfo de México y Caribe suelen reforzar protocolos de prevención antes del inicio de la temporada de ciclones tropicales. Protección Civil recomienda preparar mochilas de emergencia, identificar refugios temporales y seguir los avisos emitidos por servicios meteorológicos oficiales.
También se aconseja no confiarse cuando un ciclón pierde fuerza, ya que las lluvias intensas, inundaciones y deslaves pueden mantenerse activos incluso después de que el sistema se debilita. La vigilancia permanente y la información actualizada continúan siendo las herramientas más importantes para reducir riesgos durante la temporada de huracanes.
Los expertos insisten en revisar pronósticos diariamente para evitar desinformación y tomar decisiones oportunas por la trayectoria.


TE PODRÍA INTERESAR