Las muertes por sarampión vuelven a encender las alertas sanitarias en México. El país enfrenta uno de los brotes más graves de los últimos años, con decenas de fallecimientos confirmados y miles de contagios acumulados desde 2025. Aunque el sarampión había sido controlado durante décadas gracias a la vacunación, especialistas y autoridades coinciden en que la caída en las coberturas, los esquemas incompletos y la rápida propagación del virus explican el repunte.
Datos recientes de la Secretaría de Salud muestran que estados como Chihuahua, Jalisco y Chiapas concentran buena parte de los casos. Los grupos más afectados son niños pequeños, especialmente menores de cinco años, así como bebés que todavía no cuentan con protección suficiente. Las autoridades sanitarias también han detectado contagios en adolescentes y adultos jóvenes que nunca recibieron el esquema completo.
¿Por qué aumentan las muertes por sarampión?
Una de las principales razones detrás del aumento de las muertes por sarampión es la disminución de la vacunación infantil durante los últimos años. La pandemia de COVID-19 provocó retrasos en campañas preventivas, consultas médicas y aplicación de dosis en miles de familias. Ese rezago dejó a millones de personas vulnerables frente a un virus altamente contagioso.
El sarampión puede transmitirse fácilmente por el aire cuando una persona infectada tose o estornuda. De acuerdo con organismos internacionales de salud, una sola persona puede contagiar a varias más en espacios cerrados. Cuando el virus encuentra comunidades con baja cobertura de vacunación, el brote avanza rápidamente.
Otro factor clave es la movilidad internacional. El incremento de viajes y la circulación del virus en otros países facilitaron nuevos contagios importados. En México, algunos brotes comenzaron después de que personas infectadas ingresaron desde el extranjero y tuvieron contacto con población no vacunada.
Especialistas también advierten sobre la desinformación relacionada con las vacunas. En redes sociales han circulado mensajes falsos que generan miedo o desconfianza hacia la inmunización. Esto ha provocado que algunos padres retrasen o rechacen las dosis recomendadas para sus hijos, aumentando el riesgo colectivo.
El riesgo de las complicaciones graves
Aunque muchas personas asocian el sarampión con fiebre y erupciones en la piel, la enfermedad puede generar complicaciones severas. Entre las más peligrosas están la neumonía, inflamación cerebral y problemas respiratorios graves. Los menores de edad, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados enfrentan mayor riesgo de muerte.
Las cifras oficiales de las muertes por sarampión indican que la mayoría de los fallecimientos registrados en el actual brote ocurrieron en pacientes que no estaban vacunados o tenían esquemas incompletos. Por eso, autoridades federales y estatales reforzaron campañas de inmunización en escuelas, centros de salud y módulos temporales instalados en distintas ciudades.
La Secretaría de Salud insiste en que la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y paperas, sigue siendo la herramienta más efectiva para frenar el brote. El esquema contempla dosis en la infancia y refuerzos para ciertos grupos de riesgo para evitar las muertes por sarampión.
Además de vacunarse, especialistas recomiendan acudir al médico ante síntomas como fiebre alta, tos persistente, ojos rojos y manchas en la piel. Detectar los casos rápidamente ayuda a reducir contagios y evitar complicaciones.
México enfrenta ahora el desafío de recuperar la confianza en la vacunación y cerrar las brechas que permitieron el regreso de una enfermedad que parecía controlada.
El rebrote y las muertes por sarampión también ha obligado a hospitales, escuelas y oficinas públicas a reforzar protocolos sanitarios en varias entidades. Expertos recuerdan que el sarampión no desapareció del mundo y que basta una disminución en la vacunación para que resurja con fuerza. Organismos internacionales han advertido que América vive un aumento de casos después de años de estabilidad.
En México tras las muertes por sarampión, la prioridad es ampliar la cobertura de vacunación y localizar a menores que no recibieron sus dosis a tiempo, especialmente en comunidades rurales o con difícil acceso a servicios médicos.


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