Infección intestinal es uno de los términos que ha cobrado relevancia por el brote de ciclosporiasis registrado en Estados Unidos, una enfermedad causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis y que puede provocar episodios intensos y prolongados de diarrea.
En redes sociales, algunas personas han llamado a esta infección la “diarrea explosiva”, una expresión coloquial que hace referencia a evacuaciones líquidas frecuentes y abundantes. Sin embargo, este término no es médico y la enfermedad puede presentar otros síntomas digestivos.
La alerta sanitaria por la infección se mantiene activa debido a una investigación multiestatal encabezada por autoridades estadounidenses. De acuerdo con la información más reciente de la FDA, se han contabilizado 1,644 personas enfermas, 94 hospitalizaciones y ninguna defunción relacionadas con el brote bajo investigación.
Infección intestinal: ¿cómo se transmite Cyclospora?
La ciclosporiasis se adquiere principalmente al consumir alimentos o agua contaminados con materia fecal que contiene el parásito. Entre los productos que pueden estar involucrados se encuentran frutas y verduras frescas que se consumen crudas o con una preparación insuficiente.
La infección no suele transmitirse directamente de una persona a otra de manera sencilla, debido al ciclo de vida del parásito. Los alimentos y el agua contaminados representan una de las principales vías de exposición.
Los síntomas más frecuentes incluyen diarrea acuosa y abundante, evacuaciones frecuentes, pérdida de apetito, pérdida de peso, cólicos o dolor abdominal, inflamación, gases, náuseas y cansancio. También pueden presentarse vómito, dolor de cabeza, fiebre y dolores corporales.
En algunas personas, los síntomas pueden desaparecer temporalmente y después regresar. Si la enfermedad no recibe atención, puede provocar deshidratación y complicaciones, mientras que las personas inmunocomprometidas pueden desarrollar cuadros más prolongados o severos.
¿Qué se sabe de la infección en Estados Unidos?
La investigación de las autoridades estadounidenses identificó una posible relación epidemiológica con lechuga iceberg rallada servida en establecimientos de una cadena de restaurantes en varios estados.
La FDA informó que la trazabilidad de los productos involucrados en la infección condujo hasta Taylor Farms de México, empresa que anunció el retiro voluntario del mercado estadounidense de lechuga iceberg procedente del centro de México.
Sin embargo, un punto importante es que la FDA revisó nuevamente una muestra que inicialmente había sido reportada como positiva para Cyclospora. El 19 de julio, la agencia concluyó que el resultado correspondía a un falso positivo y señaló que, hasta ese momento, no existían resultados confirmados positivos en las pruebas de productos.
Por ello, aunque la investigación continúa y se mantienen medidas de retiro preventivo, no debe afirmarse que la lechuga mexicana fue confirmada como la fuente del brote. La FDA recomienda a consumidores, restaurantes y comercios que hayan recibido los productos retirados no consumirlos y desecharlos. También aconseja limpiar y desinfectar las superficies que hayan tenido contacto con la lechuga involucrada.
¿Hay un brote de ciclosporiasis en México?
Ante la situación en Estados Unidos, autoridades mexicanas mantienen vigilancia y acciones preventivas. La Secretaría de Salud informó que Cofepris, la Dirección General de Epidemiología y Senasica participan en la revisión sanitaria, epidemiológica y documental de la cadena de suministro relacionada con la lechuga señalada.
El objetivo es verificar la trazabilidad de los productos y evaluar cualquier posible riesgo para la población mexicana. Las autoridades han señalado que las acciones realizadas en el país tienen carácter preventivo y forman parte de la investigación coordinada con Estados Unidos.
Por ahora, la información oficial disponible no confirma un brote de ciclosporiasis en México relacionado con este evento. La recomendación para la población es mantenerse atenta a los avisos de las autoridades sanitarias y buscar atención médica ante diarrea persistente u otros síntomas compatibles, especialmente después de un posible consumo de alimentos contaminados.


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