En una emotiva confesión durante el programa Netas Divinas, la querida conductora mexicana Galilea Montijo compartió una etapa profundamente difícil de su vida. Con sus palabras, no solo conmovió a sus compañeras, sino que también envió un poderoso mensaje de fortaleza y resiliencia a sus seguidores.
Una etapa marcada por la desesperanza
En respuesta a una pregunta de Natalia Téllez sobre su mayor aprendizaje de 2024, Galilea describió un periodo de su vida en el que todo parecía desmoronarse. Con una honestidad desgarradora, confesó:
“Llegó un punto en el que dije: ‘Ya me bajo de este tren llamado vida’. Me sentía perdida, como si todo lo estuviera haciendo mal”.
Estas palabras reflejaron un estado de vulnerabilidad que muchos pueden reconocer: la sensación de estar atrapado en una tormenta emocional sin aparente salida.
El peso del “échale ganas”
Montijo explicó cómo, en medio de su dolor, las frases de aliento típicas no lograban ayudarla. “Es muy fácil que alguien te diga: ‘Échale ganas’, pero cuando estás en ese hoyo, no ves la salida”, expresó.
Sus vivencias muestran una realidad importante: cuando enfrentamos dificultades emocionales, no siempre basta con palabras de ánimo. A veces, lo que más necesitamos es darnos el permiso de sentir, vivir ese dolor y buscar nuestro propio camino hacia la sanación.
El poder de soltar y la lección de la resiliencia
Una de las claves en el proceso de Galilea fue aprender a “soltar”. Según ella, dejar de engancharse con cada dificultad fue esencial para recuperar su equilibrio emocional:
“Aposté por dejarme llevar, por no engancharme con todo. No es fácil, pero cuando lo logras, la vida se vuelve más llevadera”.
Esta reflexión resalta la importancia de aceptar los procesos emocionales tal como son, sin intentar apresurarlos o negarlos.
La importancia de vivir las emociones
Montijo enfatizó que reprimir el dolor solo prolonga el sufrimiento. En su lugar, invita a permitirnos vivir plenamente cada emoción, incluso las más difíciles. “Llora lo que tengas que llorar, vive ese dolor, pero también aprende a seguir adelante”, aconsejó.
Un mensaje de esperanza para todos
Hoy, Galilea Montijo se presenta como un ejemplo de que incluso los momentos más oscuros pueden transformarse en oportunidades de crecimiento personal. Con su testimonio, busca inspirar a quienes atraviesan dificultades similares, recordándoles que el camino hacia la luz puede empezar aceptando el dolor y trabajando en nuestra resiliencia.
“La resiliencia es lo que nos permite encontrar luz incluso en los momentos más oscuros”, concluyó.
Conclusión: una lección que trasciende la pantalla
El mensaje de Galilea Montijo no solo es inspirador, sino necesario en un mundo donde cada vez más personas enfrentan desafíos emocionales. Su historia nos recuerda que el dolor puede ser parte de la vida, pero no tiene que definirnos.
¿Y tú? ¿Qué has aprendido de los momentos más difíciles de tu vida? La invitación está abierta para reflexionar y tomar las riendas de nuestro propio bienestar emocional.
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