En 2007, The Big Bang Theory irrumpió en la televisión con un estilo fresco: un grupo de científicos socialmente torpes conviviendo con Penny, la vecina que equilibraba la dinámica. Sin embargo, cuando apenas había emitido ocho episodios, la serie se enfrentó a un obstáculo inesperado: la huelga de guionistas de Hollywood.
“Estaba hecho polvo”, recordó Bill Prady, uno de sus creadores. El temor era real: que el público olvidara a Sheldon, Leonard, Penny, Raj y Howard antes de que pudieran consolidarse. Muchas series no sobrevivieron, como Criando Malvas, y otras como Héroes empezaron a decaer tras aquel parón.
CBS encontró oro en la repetición
Mientras la industria estaba paralizada, CBS tomó una decisión que cambiaría el destino de la sitcom: repetir una y otra vez los primeros ocho capítulos.
En una era previa a Netflix, el público debía consumir lo que había en televisión. Así, los espectadores redescubrieron la serie y se engancharon aún más a sus personajes. Chuck Lorre lo describió como un “primer experimento de Netflix”, porque The Big Bang Theory estaba siempre disponible para quien quisiera verla.
El resultado fue inmediato: la comedia no solo sobrevivió, sino que empezó a crear una base de fans sólida.
De la incertidumbre al fenómeno televisivo
Gracias a esas reposiciones, CBS renovó la serie por una segunda temporada incluso antes de que acabara la huelga en 2008. El canal sabía que tenía en sus manos un éxito en potencia.
Cuando los nuevos episodios finalmente llegaron, el público estaba ansioso. Ese apetito convirtió a The Big Bang Theory en una de las sitcoms más vistas de la historia, con 12 temporadas, dos spin-offs (El joven Sheldon y El primer matrimonio de Georgie y Mandy) y otro proyecto en camino en HBO Max.
Steve Molaro, productor de la serie, lo resumió así:
“Sin lugar a dudas, la huelga ayudó a que la serie se convirtiera en un éxito”.
Un legado que aún brilla
El éxito de The Big Bang Theory no se explica solo por su humor, sino por cómo supo representar a una generación que veía la ciencia, los cómics y la cultura geek como parte de su identidad.
Incluso después de su final en 2019, sigue siendo una de las series más vistas en plataformas de streaming, generando conversación en redes y sirviendo de base para proyectos derivados.
La paradoja es clara: lo que pudo ser su final se convirtió en la chispa que la lanzó a la eternidad televisiva.


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