lunes, febrero 16, 2026

Lucerito Mijares: ¿Reina heredera o “Nepobaby”? El debate que divide a México

Se llama Lucero. Se apellida Mijares. En México, no hay un linaje más royal en el pop. Pero para Lucerito Mijares, su nombre es tanto una corona como una diana.

«Nepobaby». El término, nacido en las calderas de la cultura digital, se ha convertido en una etiqueta candente, un dardo lanzado a los hijos de famosos que siguen los pasos de sus padres. Y en México, no hay un ejemplo más perfecto, más emblemático, que Lucerito Mijares. Hija de dos de las figuras más queridas y legendarias de la música en español, Lucero y Manuel Mijares, su incursión en el mundo del espectáculo estaba destinada a ser analizada bajo el microscopio más implacable.

La joven cantante no solo ha enfrentado las críticas, sino que las ha abrazado con una mezcla de audacia y autoconciencia que ha avivado aún más el fuego. Su caso encapsula una de las conversaciones más polarizantes de nuestro tiempo: ¿dónde termina el privilegio y dónde empieza el talento?

“Me encanta ser nepobaby”: La polémica respuesta de Lucerito

Frente a la acusación de ser una «nepobaby», muchos artistas jóvenes se ponen a la defensiva. Lucerito, en cambio, ha optado por una estrategia radical: la apropiación. En una entrevista que se hizo viral, declaró con desenfado: «Me encanta ser ‘nepobaby’, la neta».

Lejos de negar su ventaja, la reconoció abiertamente, refiriéndose a ella como un «escaloncito» que le ha dado una ventaja inicial. «Tener este escaloncito… que los fans de tus papás pues también como que digan ‘Ay la niña, el niño, qué ternura, wow, vamos a ser sus fans'», admitió. Sin embargo, inmediatamente después, lanzó su contraargumento: el apellido te abre la puerta, pero solo el talento te permite quedarte. «Hay hijos de artistas que pues han querido cantar o bailar o así y pues no por ser hijos de artistas pues son famosos», sentenció. Es una respuesta inteligente que desarma a los críticos al aceptar la premisa de su privilegio, pero defendiendo la meritocracia del estrellato a largo plazo.

La defensa de los padres: Lucero y Mijares entran al ring

Como era de esperar, la realeza del pop mexicano no se ha quedado de brazos cruzados. Lucero, en particular, ha salido en defensa de su hija con la ferocidad de una leona. En declaraciones públicas, ha sido tajante con los críticos: «A ver, no sean envidiosos ni traumados», argumentando que el talento es innato y no una cuestión de herencia o conexiones.

La presencia constante de sus padres, ya sea defendiéndola en los medios o compartiendo escenario con ella, es una doble bendición. Por un lado, es una muestra conmovedora de apoyo familiar que el público adora. Por otro, refuerza visualmente la narrativa del nepotismo. Cada vez que cantan juntos, es un recordatorio de su linaje, la fuente tanto de su oportunidad como de su escrutinio.

El veredicto del público: ¿Apoyo incondicional o exigencia máxima?

El caso de Lucerito Mijares ilustra a la perfección la paradoja del «nepobaby». El apellido que le da un «escaloncito» o un ascensor directo al estrellato también instala sobre ella un foco de atención masivo e implacable desde el primer día. Mientras un artista desconocido puede permitirse crecer y cometer errores en relativa oscuridad, Lucerito es juzgada con cada nota bajo la sombra monumental de sus padres.

Paloma Franco
Paloma Franco
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