El anuncio de Bad Bunny como protagonista del Halftime Show del Super Bowl LX, programado para el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, ha generado una ola de especulaciones sobre sus ganancias.
Sin embargo, la realidad financiera de este espectáculo rompe con los esquemas tradicionales de la industria.
La National Football League (NFL) mantiene una política histórica: no paga honorarios comerciales a los artistas que encabezan el espectáculo. Al igual que leyendas como Michael Jackson o Beyoncé, el «Conejo Malo» no recibirá un cheque millonario por sus 13 minutos en el escenario.
El valor real de este acuerdo reside en el impacto mediático y el posicionamiento de su marca personal ante una audiencia que supera los 120 millones de espectadores.
Aunque la liga no otorga un sueldo, sí asume los costos de producción, que para 2026 podrían oscilar entre los 10 y 15 millones de dólares.
Este presupuesto cubre desde el diseño de escenarios monumentales hasta la logística y efectos especiales, permitiendo que el artista ofrezca una producción de nivel cinematográfico sin costo para su bolsillo (a menos que decida invertir de su propia fortuna para añadir lujos extra, como hizo The Weeknd en su momento).
¿Cómo ganará dinero Bad Bunny con este show?
El verdadero negocio para Bad Bunny se activa tras el pitazo final. La monetización es indirecta pero masiva, centrada en el crecimiento de su ecosistema digital y comercial. Los expertos en la industria del entretenimiento señalan los siguientes canales de ingresos:
- Explosión en Streaming: Se estima que los artistas ven un incremento del 60% al 200% en sus reproducciones de Spotify y Apple Music en la semana posterior al evento. Para un artista que ya acumula miles de millones de «plays», esto se traduce en millones de dólares adicionales en regalías.
- Impulso a su Gira Mundial: Bad Bunny suele anunciar o fortalecer sus tours internacionales cerca de estas fechas. La demanda de boletos y el valor de los mismos suelen dispararse tras ser visto en el evento deportivo más importante de Estados Unidos.
- Contratos Publicitarios Globales: Marcas de moda, tecnología y bebidas incrementan sus ofertas por patrocinios, dado que el artista se consolida como un ícono cultural global capaz de cruzar fronteras idiomáticas.
Analistas financieros sugieren que el impacto indirecto inmediato para el puertorriqueño podría rondar entre los 1.5 y 3 millones de dólares en ingresos netos durante los primeros meses tras el Super Bowl LX. Sin embargo, el beneficio a largo plazo en su valor de mercado es incalculable.
La importancia histórica de 2026 para el género urbano
La elección de Bad Bunny para 2026 es histórica: es el primer solista latino y de habla hispana en encabezar el show de medio tiempo. Este hito no solo beneficia su cuenta bancaria, sino que eleva la cotización de todo el género urbano a nivel mundial.
Al presentarse bajo el patrocinio de Apple Music, la integración con plataformas tecnológicas asegura que su música llegue a rincones donde antes no tenía tanta presencia.
El show de 2026 será la plataforma definitiva para que Benito Martínez Ocasio trascienda el título de «artista latino» y se consolide como una de las marcas de entretenimiento más valiosas del siglo XXI.
En resumen, Bad Bunny no va por el sueldo, sino por el «Efecto Super Bowl». Lo que el mundo verá como una fiesta musical, el equipo del artista lo gestionará como la campaña de marketing más exitosa de su carrera, asegurando que su fortuna siga creciendo a niveles históricos durante todo el 2026.
Este despliegue estratégico de Bad Bunny transformará su influencia cultural en un imperio financiero, redefiniendo el éxito global para una nueva generación de íconos.


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