Pedro Armendáriz: Un ícono de la Época de Oro del cine mexicano
Pedro Armendáriz es un nombre que evoca la grandeza del cine mexicano y la nostalgia de un tiempo donde las películas nacionales brillaban en todo el mundo. Nacido el 9 de mayo de 1912 en la Ciudad de México, Pedro marcó una era con su talento, carisma y una voz inolvidable.
Desde su debut en el cine, el actor trabajó de la mano con los grandes directores de la Época de Oro, como Emilio “El Indio” Fernández, y compartió pantalla con leyendas como María Félix y Dolores del Río. Entre sus películas más destacadas se encuentran “María Candelaria” (1944) y “La Perla” (1947), que no solo consolidaron su carrera en México, sino que lo catapultaron al escenario internacional.
El salto a Hollywood: Un mexicano en la tierra de las estrellas
Gracias a su creciente fama, Pedro Armendáriz cruzó fronteras y se convirtió en uno de los pocos actores mexicanos en triunfar en Hollywood. Allí trabajó en producciones icónicas, incluyendo su papel como Kerim Bey en “De Rusia con Amor” (1963), parte de la popular franquicia de James Bond.
En Hollywood, Pedro fue pionero, un embajador del talento mexicano que abrió las puertas para futuras generaciones de actores. Su versatilidad le permitió moverse con facilidad entre producciones mexicanas y extranjeras, dejando una huella indeleble en ambos mundos.
La tragedia: El rodaje que marcó su destino
En 1955, Pedro Armendáriz participó en la película “The Conqueror”, protagonizada por John Wayne. La producción se llevó a cabo en un desierto de Utah, cerca de un sitio de pruebas nucleares en Nevada. Aunque en ese momento se desconocían las consecuencias, el equipo de filmación quedó expuesto a altos niveles de radiación.
Años más tarde, varios integrantes del elenco y equipo técnico, incluyendo al propio Pedro, desarrollaron cáncer. En el caso del actor mexicano, la enfermedad atacó sus glándulas linfáticas, provocándole un dolor insoportable.
El trágico final: Una decisión desgarradora
El diagnóstico de cáncer terminal fue devastador para Pedro Armendáriz. Enfrentando un sufrimiento físico y emocional, tomó la difícil decisión de acabar con su vida. El 18 de junio de 1963, mientras estaba hospitalizado en Los Ángeles, utilizó una pistola que le había regalado su amigo Miguel Aceves Mejía.
Su muerte conmocionó tanto a México como a Hollywood, dejando un legado que aún hoy se recuerda con respeto y admiración.
El legado de Pedro Armendáriz
Aunque su vida terminó de manera trágica, Pedro Armendáriz continúa siendo una figura icónica del cine mexicano y un ejemplo de talento y perseverancia. Su legado no solo vive a través de sus películas, sino también en la memoria de quienes lo admiraron y siguen disfrutando de su arte.
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