Tyrannosaurus rex tenía una temperatura corporal mucho más cercana a la de los humanos de lo que podría imaginarse. Un nuevo análisis científico estimó que este enorme depredador mantenía una temperatura de aproximadamente 36 °C, un registro comparable con el rango corporal humano. El dato aporta evidencia sobre la manera en que el dinosaurio regulaba su calor interno y ayuda a comprender mejor su fisiología.
El hallazgo fue posible gracias al análisis de dientes fósiles. Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) utilizaron una técnica basada en isótopos de carbono y oxígeno presentes en el esmalte dental. Estas estructuras conservan señales químicas que permiten reconstruir la temperatura a la que se formaron, incluso después de más de 66 millones de años.
¿Cómo se descubrió la temperatura del Tyrannosaurus rex?
Para estudiar a Tyrannosaurus rex, los científicos analizaron pequeñas cantidades de esmalte procedentes de dientes fósiles. El equipo utilizó un método conocido como isótopos agrupados, que permite observar la manera en que determinados átomos de carbono y oxígeno se unen dentro de los minerales.
La cantidad y distribución de esos enlaces cambia dependiendo de la temperatura. Por ello, el esmalte funciona como una especie de registro químico que conserva información sobre las condiciones fisiológicas del animal cuando estaba vivo. La técnica resulta especialmente útil porque el esmalte dental es una de las partes más resistentes del esqueleto frente a las alteraciones ocurridas durante la fosilización.
¿Qué temperatura tenía el Tyrannosaurus rex?
El análisis colocó la temperatura corporal de Tyrannosaurus rex en aproximadamente 36 °C, equivalentes a unos 97 °F. Esta cifra se encuentra dentro de un rango muy cercano al de los seres humanos y también es comparable con el de algunos grandes mamíferos actuales.
El resultado es relevante porque durante mucho tiempo los dinosaurios fueron representados como animales cuya temperatura dependía principalmente del ambiente. Sin embargo, diferentes investigaciones han reunido evidencias de que varias especies tenían capacidades de regulación térmica mucho más desarrolladas. El nuevo registro proporciona ahora una estimación concreta para uno de los dinosaurios más conocidos.
¿Era de sangre caliente el Tyrannosaurus rex?
Los investigadores interpretan el dato como evidencia compatible con un metabolismo endotérmico, es decir, con la capacidad de generar y mantener calor corporal desde el propio organismo. Esto no significa que el animal fuera idéntico fisiológicamente a un mamífero moderno, pero sí modifica la imagen de un enorme reptil que necesitaba calentarse al sol para permanecer activo.
En el caso de Tyrannosaurus rex, una temperatura interna relativamente estable habría favorecido la actividad física independientemente de las condiciones externas. Esta característica también ayuda a explicar cómo pudo habitar regiones con climas diferentes durante el Cretácico, desde zonas relativamente cálidas hasta territorios que experimentaban temperaturas bajas.
¿Qué cambia sobre su comportamiento?
Mantener una temperatura corporal elevada requiere energía. Por esa razón, un metabolismo activo también habría implicado mayores necesidades energéticas y una demanda constante de alimento. En un depredador de gran tamaño, esta característica puede relacionarse con la capacidad de mantener periodos prolongados de actividad.
La investigación también aporta información sobre la distribución del animal. Los científicos utilizaron modelos del clima de Norteamérica de hace unos 66 millones de años para estudiar los lugares en los que un animal con esa temperatura corporal podía vivir. Los resultados son compatibles con una presencia en regiones muy amplias del continente.
¿Ya se sospechaba que regulaba su temperatura?
La idea no apareció con este estudio. Investigaciones anteriores ya habían encontrado indicios de que Tyrannosaurus rex mantenía una temperatura relativamente estable. En 1994, un análisis de isótopos de oxígeno en huesos fósiles sugirió una variación corporal inferior a 4 °C, un resultado interpretado como evidencia de homeotermia y de un metabolismo relativamente elevado.
Otros trabajos también habían calculado temperaturas superiores a las del ambiente para algunos dinosaurios de gran tamaño. Sin embargo, esas estimaciones tenían limitaciones y no proporcionaban necesariamente una medición directa de la temperatura interna. El estudio actual destaca porque utiliza el esmalte dental como un registro térmico y obtiene una cifra concreta.
¿Por qué los dientes son importantes?
Los dientes pueden conservar información química durante millones de años porque su esmalte presenta una estructura cristalina muy resistente. A diferencia de otros tejidos óseos, que pueden experimentar procesos de remodelación, el esmalte permanece mucho más estable después de formarse.
Por ello, el análisis de dientes de Tyrannosaurus rex abre una posibilidad para estudiar la temperatura de otros dinosaurios y comparar sus estrategias metabólicas. Los investigadores señalan que aplicar esta técnica a distintas especies podría ayudar a determinar si todos los grandes dinosaurios regulaban su temperatura de manera semejante o si existían diferencias importantes entre grupos.
El dato de unos 36 °C no significa que Tyrannosaurus rex tuviera exactamente la misma temperatura durante toda su vida o en cada parte de su cuerpo. Se trata de una estimación obtenida a partir de muestras fósiles y de un método científico diseñado para reconstruir condiciones del pasado. Aun así, ofrece una referencia especialmente útil para comprender cómo funcionaba uno de los mayores depredadores terrestres conocidos.


TE PODRÍA INTERESAR