
La moneda es ahora el centro de una transformación histórica en México, una transición que inicia con la llegada de una nueva pieza de 1 peso diseñada para reducir el impacto ambiental sin modificar su funcionamiento cotidiano. Con esta iniciativa, la Casa de la Moneda impulsa un cambio que conecta tradición, sostenibilidad y modernización en un momento clave para el manejo de efectivo en el país.
La transición hacia un nuevo modelo sostenible
La introducción de esta moneda marca el comienzo de una nueva etapa en la acuñación mexicana. Desde diciembre, millones de piezas comenzarán a circular con una tecnología que reduce costos, disminuye la dependencia de materiales contaminantes y fortalece prácticas responsables que siguen estándares internacionales. Esta evolución no solo busca modernizar la moneda, sino también prepararla para una economía donde la sostenibilidad será esencial.
El origen del cambio
El cambio más profundo ocurre en los materiales. La tradicional aleación de bronce-aluminio da paso a un núcleo de acero recubierto de bronce electrochapado, una alternativa más económica, duradera y con menor huella ecológica. Este tipo de innovación ya ha funcionado en mints de clase mundial y México se suma ahora a esta tendencia. En esencia, la moneda sigue siendo la misma para el usuario, pero su fabricación representa un paso significativo hacia prácticas más responsables.
Un diseño que mantiene compatibilidad total
Una de las principales preocupaciones de los usuarios era si la nueva moneda funcionaría en máquinas expendedoras, sistemas de transporte y equipos de cobro. La respuesta es sí. El tamaño, peso y diseño permanecen idénticos, lo que asegura que la transición sea fluida. La compatibilidad es clave, ya que millones de operaciones diarias dependen de la precisión con que la moneda interactúa con dispositivos mecánicos o electrónicos.
Los beneficios económicos y ambientales ocultos
La Casa de la Moneda describió este proyecto como “innovador” porque permite reducir costos de producción y mejorar la eficiencia operativa. Además, al utilizar materiales con menor impacto ambiental, se impulsa un modelo económico más alineado con la economía circular. La moneda producida con acero recubierto no solo es más resistente, sino que reduce la demanda de metales con alta huella ambiental, un cambio que beneficiará al país durante años.
Criterios ESG en la acuñación mexicana
Los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) se han convertido en una norma internacional. Con esta nueva moneda, México se integra plenamente a esa visión. Reducir la huella de carbono, disminuir el uso de agua en procesos industriales y minimizar los desechos son ahora ejes que guían la acuñación nacional. Esta modernización sitúa al país entre las economías que han decidido hacer más limpia su producción física de efectivo.
La disponibilidad de efectivo en el país
Banxico informó que actualmente circulan más de tres billones de pesos en billetes y monedas, lo que demuestra que no existe escasez. Sin embargo, el problema radica en que una gran parte de la moneda queda guardada en cajones, autos o alcancías durante meses o incluso años. Esta falta de circulación afecta la disponibilidad real en comercios y servicios, por lo que se impulsa a la población a utilizar las piezas que ya tienen.
La importancia de reactivar la circulación
Rodríguez Ceja enfatizó que millones de piezas permanecen olvidadas en los hogares y que la circulación adecuada de la moneda reduce presiones innecesarias en la producción. Activar el uso cotidiano de estas piezas es clave para mantener la eficiencia del sistema monetario. Esta campaña busca que la población tome conciencia del impacto que tiene guardar moneda sin usar.
Rumores y desinformación sobre nuevos billetes
En redes sociales circularon rumores sobre la creación de un billete de 2 mil pesos. Sin embargo, Banxico desmintió completamente esta versión. La gobernadora aseguró que no existe ningún plan para emitirlo, lo que reafirma que la prioridad actual es la modernización de la moneda y no la creación de nuevos billetes de alto valor.
Un legado histórico: la moneda mexicana desde 1535
México tiene una de las tradiciones monetarias más largas del mundo. La Casa de la Moneda, fundada en 1535, es la más antigua de América. La introducción de nuevos materiales representa un capítulo más en esa larga historia. A través de los siglos, la moneda mexicana ha cambiado en tamaño, forma y metales, pero siempre ha mantenido su papel central en la economía nacional.
Durabilidad y funcionalidad reforzada
El acero recubierto utilizado ahora permite fabricar piezas más resistentes al desgaste, especialmente en climas cálidos y húmedos donde el deterioro es más rápido. Esta propiedad prolonga la vida útil de cada moneda, lo que reduce la necesidad de producir tantas piezas nuevas cada año. A largo plazo, esto genera ahorros significativos para la producción nacional.
Un problema que persiste: las monedas que no vuelven
Se estima que más del 30% de la moneda emitida queda sin circular porque los usuarios la almacenan. Este fenómeno obliga a producir más piezas para satisfacer las necesidades del mercado, aun cuando ya existen suficientes en el país. Por eso, la campaña de concientización de Banxico es clave. Si la población reintegra la moneda en comercio, transporte y actividades diarias, se reducirá la presión sobre el sistema de acuñación.
Un futuro donde México apuesta por la sostenibilidad
En un mundo donde la digitalización avanza, la pieza física sigue siendo esencial. La transición hacia materiales ecológicos representa una estrategia para mantener vigente el uso del efectivo sin comprometer el medio ambiente. México da un paso firme y demuestra que incluso la moneda más pequeña puede tener un impacto gigantesco en la sostenibilidad del país.