La NASA asegura que el descanso adecuado es un pilar fundamental para el funcionamiento óptimo del organismo y el bienestar general de las personas.
La falta de un sueño apropiado afecta directamente al cerebro y, por consiguiente, impacta el correcto funcionamiento de otros órganos vitales.
Pablo Ferrero, un médico especializado en sueño, ha enfatizado que la duración y el momento de la siesta son cruciales para que sea beneficiosa.
Un descanso diurno mal administrado puede resultar totalmente contraproducente, afectando el ciclo de sueño nocturno.
Según las explicaciones del especialista, los efectos nocivos del mal dormir varían significativamente según el rango de edad.
En los niños, un descanso insuficiente puede impactar negativamente en el aprendizaje, la memorización y el proceso de crecimiento.
Esto se debe a que la hormona del crecimiento se libera principalmente durante las fases profundas del sueño nocturno.
En el caso de los adultos, dormir mal durante la noche reduce las defensas del cuerpo e impacta negativamente el sistema inmunológico.
Además, dificulta el correcto funcionamiento cognitivo, lo que se traduce en una menor concentración y un bajo desempeño diario.
Ante este panorama de fatiga diurna, la siesta se presenta a menudo como una solución accesible para recuperar la energía durante el día.
Sin embargo, es importante saber exactamente cuánto debe durar la siesta para que cumpla su propósito de revitalizar sin interferir.
La recomendación de la NASA sobre cuánto debe durar la siesta
El médico Pablo Ferrero insistió en que un buen descanso nocturno es insustituible y debe ser la prioridad para la salud.
Subrayó que la siesta jamás debería utilizarse como un sustituto para las horas de sueño que se pierden durante la noche.
No obstante, reconoció que en situaciones específicas, la siesta puede ser una herramienta útil si se realiza de forma breve y precisa.
La pregunta central es precisamente cuánto debe durar la siesta para que sus efectos sean óptimos y no provoquen aturdimiento.
Según el especialista, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) tiene una recomendación específica y muy precisa.
La NASA recomienda que una siesta debe durar aproximadamente 26 minutos para maximizar sus beneficios cognitivos.
Este lapso de tiempo ha sido determinado mediante estudios para permitir que el estado de alerta mejore sustancialmente, segun la NASA.
La clave es que 26 minutos es un tiempo suficiente para revitalizar sin que la persona entre en las fases más profundas del sueño.
Dormir más allá de este periodo, específicamente más de 15 o 20 minutos, puede causar un estado conocido como inercia del sueño, señala la NASA.
La inercia del sueño es esa sensación de aturdimiento, desorientación y lentitud que se experimenta al despertar de una siesta larga.
Este estado puede anular el beneficio buscado, haciendo que la persona se sienta incluso más cansada y menos productiva.
El rol de la siesta en la rutina diaria
El especialista en sueño de la NASA recordó que, para la mayoría de los adultos, se recomienda dormir entre siete y nueve horas por noche.
No obstante, aclaró que cada individuo tiene necesidades de descanso que son específicas y pueden variar ligeramente.
Por esta razón, la siesta debe entenderse como un complemento ocasional para el descanso y no como la solución al cansancio crónico.
La siesta es una costumbre profundamente arraigada y extendida en muchas culturas a nivel mundial, incluyendo la nuestra.
Una encuesta realizada en 2009 por el Pew Research Center mostró que el 34 por ciento de los encuestados afirmó haber tomado una siesta.
Esta cifra, que representa a millones de personas, subraya que el descanso diurno forma parte importante de la rutina diaria.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que el verdadero potencial de la siesta depende de su duración, el momento y la calidad del sueño nocturno.
Cuando la siesta se prolonga excesivamente o se utiliza para compensar consistentemente noches de mal descanso, el efecto es negativo.
Una siesta demasiado larga puede alterar el ritmo circadiano natural del cuerpo, lo que dificulta significativamente el sueño por la noche, dice la NASA.
En este contexto, la recomendación fundamental es priorizar siempre los hábitos de sueño nocturno que sean saludables y regulares.
Esto incluye establecer horarios fijos para acostarse y levantarse, así como mantener un entorno adecuado para dormir.
Solo bajo estas condiciones fundamentales, al saber cuánto debe durar la siesta (alrededor de 26 minutos), puede ser una aliada para mejorar la energía.
El enfoque, el rendimiento diario y el estado de alerta general se benefician, siempre y cuando se respete la regla de la brevedad, dicen investigaciones de la NASA.
