Por años, me miré al espejo y no me reconocí. Veía en mí aquello que no encajaba en los estándares: mi cabello rizado, mi cuerpo lleno, mi boca “trompuda”. Evitaba tomarme fotos, convencida de que no era bella.
Hoy, en un mundo que presume ser más inclusivo, me enfrento a la pregunta: ¿puedo aceptar mi belleza auténtica o sigo atada a estereotipos?
La belleza como construcción cultural
La belleza no es un concepto estático. Según Umberto Eco, la belleza es un concepto en movimiento, definido por el contexto social, histórico y cultural.
- En la Antigua Grecia, la belleza se asociaba con la proporción y la funcionalidad.
- En México del siglo XX, el ideal era la tez blanca, el cabello rubio y la delgadez, perpetuado por figuras como Silvia Pinal y Lucero.
- Incluso las figuras públicas sufrieron: el bullying a Angélica Vale o las críticas al cuerpo de Kate Winslet son ejemplos claros de las limitaciones de estos ideales.
Un despertar hacia la diversidad
En los últimos años, campañas como “¿Y si tu belleza inspirara a otras bellezas?” de Natura han comenzado a cuestionar estos ideales. Figuras como Biby Gaytán, Hypatia Rosado y Esmeralda Soto han demostrado que la belleza es diversa y que todas las personas tienen algo único que ofrecer.
Esta reflexión me llevó a un punto clave: la belleza auténtica comienza con la autoaceptación.
Mi camino para redefinir la belleza
1. Definir qué es belleza para mí
Llegué a la conclusión de que la belleza es seguridad: sentirme cómoda con quien soy, decir lo que pienso, vestir lo que me gusta y trabajar en mis sueños.
2. Identificar lo que quiero mejorar
Aceptarme no significa conformarme. Decidí trabajar en aspectos que me ayudaran a sentirme más segura, como un tratamiento dental para mi sonrisa o hábitos de ejercicio y alimentación balanceada.
3. Ser tolerante a la frustración
La perfección no existe. A los 30 años, comencé a lidiar con acné adulto. Entendí que la belleza es un proceso, no un destino, y que el cuidado personal también implica aceptar las imperfecciones.
4. Aprender a ser yo misma
Escucho sugerencias, pero siempre me pregunto: ¿esto realmente va conmigo? El proceso de aceptación implica mirarme al espejo y sentirme auténtica en mi propio estilo.
5. Disfrutar la transformación
La belleza es una evolución constante. Más allá del maquillaje y la ropa, mi transformación ha sido un camino hacia el aprendizaje y el desarrollo personal.
6. Elegir productos que me representen
La belleza también implica elegir marcas que se alineen con mis valores. Natura, con su enfoque inclusivo y responsable con el medio ambiente, ha sido una inspiración en mi proceso.
¿Qué significa la belleza auténtica?
La belleza no tiene una definición única. Para mí, es un reflejo de lo que llevamos en la mente y el corazón. Inspirarme en campañas inclusivas, como la de Natura, me ha mostrado que hay espacio para todas las formas de ser y que la autenticidad puede inspirar a otros.
Conclusión: Inspirar a través de la autenticidad
Mi viaje hacia la autoaceptación me ha enseñado que ser auténtica es el mayor acto de amor propio. No se trata de alcanzar un estándar, sino de sentirme segura en mi piel, abrazando tanto mis fortalezas como mis imperfecciones.
Al redefinir mi percepción de la belleza, he encontrado un propósito más grande: inspirar a otros a hacer lo mismo.
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