El próximo 12 de agosto, cuando la luz del día cambie de manera repentina por el eclipse solar, los seres humanos no serán los únicos que notarán el fenómeno. Los pájaros, murciélagos, insectos y otras aves también pueden modificar su comportamiento durante los minutos en que el cielo se oscurece.
Durante eclipses solares anteriores, investigadores observaron que en España, algunas aves dejaron de cantar y disminuyeron su actividad, mientras que especies nocturnas comenzaron a comportarse como si hubiera llegado la noche. La explicación está relacionada principalmente con la forma en que los animales responden a los cambios de luz.
¿Por qué el eclipse solar cambia el comportamiento de las aves?
Las aves utilizan la luz ambiental como una de las señales que regulan actividades esenciales como alimentarse, cantar y descansar. Cuando un eclipse solar provoca que la iluminación disminuya rápidamente en pleno día, su reloj biológico puede interpretar temporalmente que está llegando el anochecer.
Por esta razón, algunas especies diurnas reducen su actividad y dejan de cantar durante la fase de mayor oscurecimiento. Investigaciones realizadas durante eclipses han documentado precisamente este cambio.
El fenómeno no significa que las aves estén asustadas necesariamente. Más bien, su organismo responde a una modificación extraordinaria del ambiente. La caída repentina de la luminosidad funciona como una señal ambiental que normalmente asociarían con el final del día. Investigadores de la Estación Biológica de Doñana han estudiado estas respuestas y han descrito cómo la disminución de la luz puede provocar una reducción repentina del canto de las aves.
También pueden presentarse cambios en otras especies. Algunas aves nocturnas, como búhos y lechuzas, pueden comenzar a vocalizar durante el eclipse, mientras que otros animales modifican temporalmente sus patrones de actividad.
Eclipses permiten estudiar a los animales
Aunque existen registros de animales que reaccionan a los eclipses desde hace siglos, durante mucho tiempo fue difícil estudiar el fenómeno de manera sistemática porque los eclipses totales son poco frecuentes en un mismo lugar.
Uno de los antecedentes históricos más antiguos ocurrió en 1837, cuando el entomólogo George Newport informó ante la Royal Society que las abejas interrumpían su actividad y regresaban a sus colmenas cuando comenzaba la oscuridad Décadas después también se registraron cambios en animales de granja. Durante un eclipse de 1932 se observó que ovejas y vacas interrumpían el pastoreo y regresaban a sus establos.
El eclipse de 2017 en Estados Unidos permitió realizar estudios más controlados. En el Riverbanks Zoo, en Carolina del Sur, científicos compararon el comportamiento habitual de 17 especies con lo que ocurrió durante la fase de totalidad. Estos experimentos ayudaron a demostrar que la respuesta animal no se limita a una especie determinada. La alteración de la luz puede modificar temporalmente los patrones de actividad de diferentes animales.
Mientras algunas aves diurnas disminuyen su actividad, los animales nocturnos pueden hacer exactamente lo contrario. Los murciélagos, por ejemplo, han sido observados abandonando sus refugios durante eclipses totales, aparentemente porque la oscuridad genera condiciones similares a las del comienzo de la noche.
Este comportamiento ya había sido registrado en 1954, cuando un investigador observó la salida anticipada de murciélagos durante un eclipse.
Las abejas también pueden reaccionar ante el cambio repentino de iluminación. Algunos estudios y observaciones históricas indican que pueden detener la recolección de néctar y regresar a sus colmenas.


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