Ángela Aguilar, una de las voces más jóvenes y reconocidas de la música regional mexicana, ha decidido hablar desde el corazón. A sus 21 años, la cantante reveló los efectos devastadores que las críticas en redes sociales han tenido sobre su salud física y emocional: “Bajé 10 kilos por estrés y ansiedad”, confesó.
En una emotiva entrevista con la periodista Pati Chapoy, la intérprete abrió una ventana a su intimidad, compartiendo que incluso ha dejado de acudir a lugares públicos por miedo a ser grabada y expuesta sin su consentimiento. “Me graban cuando no estoy maquillada, como si no fuera humana”, relató con vulnerabilidad.
Ansiedad, miedo y terapia: la cara oculta de la fama
Ángela no ocultó la realidad de lo que vive día a día. Aseguró que los señalamientos sobre su apariencia y decisiones personales la han llevado a experimentar episodios de ansiedad profunda. “Soy un ser humano. Tengo 21 años y estoy viviendo una etapa con muchos miedos, ilusiones y golpes de realidad”, expresó.
Como parte de su proceso de sanación, ahora acude a terapia psicológica. La artista aseguró que busca aprender a manejar la exposición constante y los juicios en línea, algo que se ha intensificado con su creciente fama.
El consejo de su padre: “No creas ni lo bueno ni lo malo”
Durante la conversación, Ángela recordó uno de los consejos más sabios que le ha dado su padre, el también cantante Pepe Aguilar: “No creas ni lo bueno ni lo malo que dicen de ti”. Una frase sencilla, pero poderosa, que intenta abrazar en los momentos más difíciles.
Este mensaje la ha acompañado en su lucha interna por mantener el equilibrio entre la vida pública y su bienestar personal. “No ha sido fácil”, admite.
Se refugia en la música: nuevo disco, nueva etapa
A pesar del dolor, Ángela no ha detenido su camino. Hoy se encuentra promoviendo su álbum “Nadie se va como llegó”, un proyecto con el que no solo debuta como productora, sino también como promotora del talento femenino en la industria musical. El material incluye composiciones de autoras como Fabiola Guajardo y representa una apuesta firme por visibilizar a las mujeres creadoras.
Este nuevo capítulo musical no solo refleja su evolución artística, sino también una necesidad emocional: transformar el dolor en arte.
Fama, amor y sacrificios
Aunque evitó hablar en profundidad sobre su relación con Christian Nodal, con quien celebró un año de matrimonio, Ángela fue clara al admitir que la fama tiene un precio. “Estoy consciente del sacrificio que implica estar en el ojo público. Es una vida hermosa, pero también muy solitaria”, expresó.
El desafío de sanar en medio del escrutinio
El caso de Ángela Aguilar pone en evidencia cómo las redes sociales, si bien pueden impulsar carreras, también se han convertido en un escenario de violencia emocional constante. Su testimonio resuena con miles de jóvenes que viven ansiedad o depresión en silencio, acosados por una presión digital que no da tregua.
La valentía de hablar, de mostrarse vulnerable y de pedir ayuda puede marcar la diferencia. Hoy, Ángela no solo canta desde el alma, sino también desde la resiliencia.
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