En Crescent Park, uno de los barrios más exclusivos de Silicon Valley, la tranquilidad se ha visto sustituida por grúas, martillos neumáticos y seguridad privada. Todo por el ambicioso proyecto de Mark Zuckerberg, que compró 11 viviendas por más de 110 millones de dólares con un objetivo: fusionarlas en una sola megamansión.
Lo que para el CEO de Meta es un sueño arquitectónico, para sus vecinos se ha convertido en una pesadilla diaria de ruido, polvo y calles bloqueadas.
El regalo “enfermizo” que encendió la chispa
Las quejas se acumulan desde hace años: maquinaria pesada, basura de las obras y fiestas privadas que parecen interminables. Los vecinos hablan de un “infierno cotidiano”.
En un intento de calmar los ánimos, Zuckerberg repartió rosquillas, vinos y chocolates. Pero lo que desató la polémica fueron sus últimos obsequios: auriculares con cancelación de ruido.
“Es enfermizo”, comentaron los residentes. En vez de reducir las molestias, creen que Zuckerberg solo evidenció la desconexión de los multimillonarios con la realidad.
La “Batcueva” de Zuckerberg y los rumores de búnker
Más allá del ruido, lo que intriga a los vecinos es el sótano de 650 metros cuadrados, al que llaman “la Batcueva”. Según rumores, sería un búnker camuflado, símbolo del deseo del empresario por blindarse de todo.
Para algunos, esto refleja no solo capricho millonario, sino una forma de vivir cada vez más alejada de la comunidad que lo rodea.
Cuando el lujo choca con la vida cotidiana
La tensión entre vecinos y millonarios en Silicon Valley no es nueva. Pero este caso ha generado debate global:
- ¿Hasta qué punto el dinero da derecho a alterar un barrio?
- ¿Se pueden compensar molestias con regalos, por más costosos que sean?
- ¿Qué imagen proyectan los líderes tecnológicos al vivir en burbujas de aislamiento?
Las respuestas dividen a la opinión pública, pero lo cierto es que la reputación de Zuckerberg se ve nuevamente en entredicho.
Una historia viral que refleja la brecha social
La noticia no tardó en hacerse viral en redes sociales.
Miles de usuarios señalaron que los auriculares eran “el símbolo perfecto de cómo los multimillonarios tapan problemas en lugar de resolverlos”.
La historia, más allá de Crescent Park, refleja una brecha creciente: los gigantes tecnológicos levantan muros de lujo mientras sus comunidades sufren las consecuencias.


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