Renovables en Europa es una expresión que, hasta hace poco, se asociaba principalmente con objetivos climáticos y compromisos a largo plazo. Hoy, el término adquiere un significado más urgente y estratégico. En un escenario internacional marcado por tensiones políticas, decisiones inesperadas y un reordenamiento de prioridades energéticas, el continente se encuentra ante una oportunidad histórica para consolidar su liderazgo energético.
La política de Donald Trump, particularmente su hostilidad hacia la energía eólica en Estados Unidos, ha tenido un efecto inesperado: ha actuado como catalizador para el mercado europeo. Así lo interpreta Umberto Tamburrino, director ejecutivo de Sosteneo, la filial de inversión en infraestructura sostenible de Generali Investments, que gestiona cerca de 1.000 millones de euros en activos.
Cuando la política global mueve la energía
Los bloqueos y suspensiones de licencias a parques eólicos en EE. UU. no solo generan incertidumbre local. También provocan un desplazamiento de capital, tecnología y talento hacia mercados más previsibles. Europa, con una necesidad estructural de energía y sin grandes reservas fósiles, se convierte en el destino natural.
Tamburrino lo resume con claridad: Europa no avanza por moda, sino por necesidad. La seguridad energética ya no es un debate ambiental, sino económico y geopolítico. Y en ese contexto, las renovables en Europa dejan de ser una opción para convertirse en una obligación estratégica.
El gran cuello de botella: el almacenamiento
Uno de los puntos más críticos del sistema energético actual no es la generación, sino la gestión. Hay momentos del día en los que se produce más electricidad de la que se consume, y otros en los que la demanda supera la oferta. El resultado es volatilidad, precios disparados y riesgos de apagones.
Aquí entra en juego el almacenamiento con baterías. Según Tamburrino, menos del 5 % de los parques solares y eólicos en España cuentan hoy con sistemas de almacenamiento. Esto revela una brecha enorme entre la capacidad instalada y la capacidad real de ofrecer energía estable.
Las baterías permiten capturar excedentes cuando hay sobreproducción y liberarlos cuando la red lo necesita. No solo aportan estabilidad, sino que hacen viable un sistema energético basado mayoritariamente en fuentes limpias.
Renovables en Europa y el papel de las baterías
A mitad de esta transformación, renovables en Europa ya no puede entenderse sin hablar de almacenamiento. Durante los próximos cuatro o cinco años, se espera un despliegue masivo de baterías independientes para estabilizar la red. Solo después llegará la integración plena con parques solares y eólicos en modelos híbridos.
La evolución tecnológica también juega a favor. Las baterías actuales almacenan energía durante ocho horas, pero el salto a doce horas está cada vez más cerca. Esto permitiría cubrir picos nocturnos de demanda sin recurrir a fuentes fósiles.
Inversión sostenible con retorno tangible
Uno de los aprendizajes recientes del mercado es que no toda inversión etiquetada como sostenible genera impacto real. Tamburrino reconoce que muchos fondos ESG perdieron credibilidad por falta de coherencia. La diferencia, explica, está en construir infraestructura desde cero con impacto medible.
El modelo de Sosteneo se basa en algo concreto: una vez terminada la construcción, los proyectos comienzan a generar flujos de caja que se distribuyen a los inversores. Esto ofrece certidumbre y atrae capital institucional, como fondos de pensiones y aseguradoras, que buscan rendimientos estables a largo plazo.
Centros de datos y demanda energética creciente
El auge de los centros de datos y la digitalización masiva plantean una pregunta clave: ¿pueden las renovables cubrir el aumento de la demanda? La respuesta, según los expertos, es sí, pero solo si van acompañadas de almacenamiento.
Plantas solares con baterías integradas pueden suministrar energía durante el día y la noche, creando un suministro continuo y predecible. Este modelo resulta especialmente atractivo para empresas tecnológicas que buscan energía limpia sin comprometer estabilidad.
Más allá del debate nuclear
Aunque algunas grandes tecnológicas exploran la energía nuclear, Tamburrino señala sus limitaciones: plazos largos, costos elevados y el problema no resuelto de los residuos. Frente a ello, la combinación de renovables y baterías resulta más rápida, flexible y competitiva en costos.
La mirada a futuro se dirige a la fusión nuclear, aún en fase experimental, pero mientras tanto, el camino más viable sigue siendo fortalecer el ecosistema renovable existente.
Una transición que redefine Europa
La transición energética ya no es solo un proyecto ambiental. Es una estrategia de autonomía, competitividad y resiliencia. Renovables en Europa representa hoy una respuesta directa a la incertidumbre global y una apuesta por un modelo energético más estable y soberano.
Al final, las decisiones políticas externas pueden frenar proyectos en un país, pero también activar transformaciones profundas en otros. Europa parece lista para aprovechar ese impulso y convertirlo en una ventaja duradera, donde las renovables en Europa no solo crezcan, sino que se consoliden como la columna vertebral del sistema energético del futuro.


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