Energías limpias: cuánto produce México y qué cambió

Energías limpias representan 23.4% de la electricidad de México; conoce qué fuentes producen más y por qué cayó su participación.

Energías limpias: la caída que enfrenta México

Energías limpias muestran el punto de partida de México para entender cuánto depende todavía de fuentes convencionales y qué tan lejos está el país de sus objetivos de transición energética. Los datos oficiales muestran que la generación eléctrica limpia no ha mantenido una trayectoria ascendente de manera constante, aunque la capacidad instalada de tecnologías como la solar y la eólica sí ha crecido durante los últimos años. Por eso, hablar de una caída exige distinguir entre capacidad disponible y electricidad realmente producida.

En 2024, México generó e inyectó al Sistema Eléctrico Nacional 352,305 GWh de electricidad. De ese volumen, 23.4% correspondió a tecnologías consideradas limpias, mientras que 76.6% provino de tecnologías convencionales. El dato permite dimensionar el tamaño del reto: aunque existen más instalaciones renovables y una infraestructura limpia mayor que hace una década, la mayor parte de la electricidad todavía depende de centrales convencionales, particularmente de los ciclos combinados que utilizan gas natural.

La caída que puede observarse en la participación limpia no significa que todas las fuentes renovables estén produciendo menos electricidad en términos absolutos. La generación depende de factores como la demanda, la disponibilidad de las centrales, las condiciones meteorológicas y el comportamiento de los recursos naturales. En el caso de la energía hidroeléctrica, por ejemplo, un año con menores precipitaciones puede reducir la producción aun cuando la capacidad de las presas permanezca instalada y disponible.

¿Cuántas energías limpias produce México?

Los registros oficiales muestran que la participación de fuentes limpias ha cambiado de un año a otro. La serie reportada por la Secretaría de Energía ubica el indicador en 21.89% en 2018, 21.58% en 2019, 25.70% en 2020, 28.63% en 2021, 26.68% en 2022, 23.19% en 2023 y 23.40% en 2024. Esto significa que el máximo de ese periodo no se sostuvo y que el porcentaje terminó varios puntos por debajo del nivel observado en 2021.

La composición también ayuda a entender el panorama. En 2024, la generación eléctrica estuvo encabezada por los ciclos combinados, con 60.4%, mientras que la hidroeléctrica aportó 6.8%, la eólica 5.7% y la solar fotovoltaica 5.3%. La nucleoeléctrica representó 3.4%, la geotérmica 1%, la cogeneración eficiente 1.1% y otras tecnologías completaron la participación limpia. Por ello, la transición no depende de una sola fuente, sino de una combinación de tecnologías con comportamientos diferentes.

¿Por qué puede bajar la generación de energías limpias?

Uno de los principales factores es que la capacidad instalada y la generación efectiva no son lo mismo. Una central puede estar disponible para producir electricidad, pero su aporte anual dependerá de cuántas horas opere y de las condiciones del recurso que utiliza. El viento cambia, la radiación solar no es constante durante el día y el año, mientras que la disponibilidad de agua condiciona a las hidroeléctricas. Por eso, un aumento de infraestructura no garantiza automáticamente un aumento equivalente de generación.

El caso hidroeléctrico resulta especialmente importante para México. La Secretaría de Energía señaló que 2024 fue un año considerado seco, situación que afectó la participación de esta tecnología en la generación nacional. Esto ayuda a explicar por qué el indicador de fuentes limpias puede disminuir incluso cuando el país mantiene inversiones y proyectos en otras tecnologías. En otras palabras, la caída de un porcentaje anual no necesariamente representa un retroceso permanente de toda la infraestructura energética.

¿Qué fuentes tienen mayor presencia en energías limpias?

La energía hidroeléctrica continúa siendo una de las tecnologías con mayor participación en la generación eléctrica mexicana. Su importancia está relacionada con la infraestructura construida durante décadas y con la capacidad de algunas centrales para responder a las necesidades del sistema. Sin embargo, su producción depende de las condiciones hidrológicas, por lo que puede registrar variaciones importantes entre distintos años y temporadas.

La energía eólica y la solar fotovoltaica han ganado espacio dentro de la capacidad instalada. En 2024, las dos tecnologías representaron juntas poco más de una décima parte de la generación eléctrica nacional, aunque su crecimiento en infraestructura ha sido más acelerado que su participación en la electricidad total. La ventaja de estas fuentes está en aprovechar recursos disponibles en distintas regiones, pero también requieren redes, almacenamiento y respaldo para atender la demanda cuando cambia el clima o disminuye la producción.

¿México está aumentando su capacidad en energías limpias?

Sí. La capacidad instalada de centrales clasificadas como limpias llegó a 33,441 MW al cierre de 2024, de acuerdo con información de la Secretaría de Energía. Ese volumen representó un incremento de 3.1% frente a los 32,449 MW registrados en 2023. Además, entre 2010 y 2024 la capacidad de este conjunto de tecnologías aumentó 132.5%, impulsada especialmente por la incorporación de centrales eólicas y solares fotovoltaicas.

Ese crecimiento muestra una diferencia importante frente a los datos de generación. México puede aumentar su capacidad disponible y, al mismo tiempo, registrar una participación anual menor de electricidad limpia. Esto ocurre porque capacidad significa cuánto puede producir una instalación bajo determinadas condiciones, mientras que generación mide cuánta electricidad produjo realmente. Para evaluar la transición energética, ambas variables deben observarse juntas y no utilizarse como sinónimos.

¿Qué lugar ocupa la energía solar?

La energía solar fotovoltaica es una de las tecnologías que más ha crecido en la infraestructura eléctrica mexicana. Al cierre de 2024, la capacidad instalada de centrales solares alcanzó 7,961 MW, según los registros oficiales citados por la Secretaría de Energía. El crecimiento de esta tecnología ha sido relevante porque permite aprovechar la elevada radiación solar de varias regiones del país y también complementa la generación centralizada mediante sistemas instalados cerca de los centros de consumo.

Sin embargo, la producción de energías limpias tiene una característica que limita su aporte continuo: depende de la disponibilidad de radiación. Las plantas no producen durante la noche y su generación puede variar por nubosidad, condiciones atmosféricas o mantenimiento. Esto significa que una mayor capacidad solar puede contribuir a reducir el uso de fuentes fósiles durante determinadas horas, pero necesita integrarse con otras tecnologías, redes adecuadas y mecanismos de almacenamiento para ampliar su utilidad.

¿Cuál es la meta para los próximos años en energías limpias?

El Programa Sectorial de Energía 2025-2030 establece como referencia una meta de 38% de participación de fuentes limpias en la generación eléctrica hacia 2030. El mismo documento identifica que el nivel observado en 2024 fue de alrededor de 23.4%, por lo que existe una brecha considerable entre el punto de partida y el objetivo. Alcanzar esa cifra requerirá aumentar la generación efectiva, no solamente construir nuevas centrales.

El reto también está relacionado con la expansión de la red eléctrica. Las nuevas plantas deben conectarse al sistema y transportar su producción hasta los lugares donde existe demanda. Además, una matriz con más fuentes variables necesita mecanismos que permitan equilibrar la oferta cuando baja el viento o desaparece la radiación solar. Por eso, la transición energética involucra generación, transmisión, distribución, almacenamiento y operación coordinada del sistema.

¿La caída de energías limpias significa que México abandonó la transición?

No. Los datos muestran un comportamiento irregular de la participación de energías limpias, pero también un aumento considerable de la capacidad instalada durante el largo plazo. Además, la Comisión Federal de Electricidad reportó que entre enero y octubre de 2025 generó 36,016 GWh con energía limpia, equivalente a 27.31% de los 131,864 GWh producidos por la empresa en ese periodo. Ese dato corresponde a CFE y no debe confundirse con el porcentaje de todo el Sistema Eléctrico Nacional.

La lectura más útil es que México se encuentra en una transición con avances y retrocesos anuales. La caída en la participación de electricidad limpia respecto de los mejores niveles recientes refleja que construir capacidad no basta para transformar la matriz. El país necesita que las centrales produzcan de manera efectiva, que existan redes capaces de incorporar nuevos proyectos y que las condiciones naturales permitan aprovechar las tecnologías renovables.

En perspectiva, la pregunta sobre cuánta energía limpia produce México no tiene una sola respuesta. Si se observa la generación nacional de 2024, las fuentes limpias aportaron 23.4%; si se analiza la capacidad instalada, el país contaba con 33,441 MW de tecnologías limpias al cierre de ese año. Ambas cifras muestran un sistema que ha incorporado infraestructura renovable, pero que todavía mantiene una fuerte dependencia de tecnologías convencionales para cubrir la demanda eléctrica.

Por ello, la caída de energías limpias debe entenderse como una señal para revisar el ritmo y la calidad del crecimiento, más que como una conclusión definitiva sobre el futuro energético. La evolución de la generación solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y nuclear, junto con la expansión de las redes y nuevas inversiones, determinará cuánto puede avanzar México. El objetivo de llegar a 38% en 2030 plantea una referencia clara: aumentar la capacidad será importante, pero convertirla en electricidad limpia disponible para los usuarios será la verdadera medida del progreso.

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