ChatGPT y el lenguaje ya no es una discusión futurista ni una hipótesis académica lejana. Es un fenómeno que ocurre ahora, de forma silenciosa, cada vez que una persona pide ayuda para redactar un texto, preparar una presentación o mejorar un correo. La inteligencia artificial dejó de ser solo una herramienta técnica para convertirse en un nuevo actor cultural que influye directamente en cómo pensamos, hablamos y nos expresamos.
Un estudio reciente del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, en Alemania, encendió las alertas: el uso cotidiano de modelos de lenguaje como ChatGPT está modificando patrones lingüísticos humanos, especialmente en entornos académicos y profesionales. No se trata de ciencia ficción, sino de datos medibles.
Qué revela el estudio sobre ChatGPT y el lenguaje
Los investigadores analizaron más de 280 mil videos en inglés de charlas académicas, conferencias y contenidos educativos publicados por más de 20 mil canales de YouTube. El objetivo era identificar cambios en el vocabulario y las estructuras del discurso tras la llegada de herramientas de IA generativa.
El hallazgo fue contundente: palabras y giros lingüísticos comúnmente utilizados por modelos como ChatGPT comenzaron a aparecer con mayor frecuencia en el lenguaje humano. Términos como delve, underscore, intricate, realm o meticulous incrementaron su uso entre un 35% y un 51% en apenas 18 meses.
Para los autores, esta es la primera evidencia empírica de que los humanos están imitando activamente el estilo lingüístico de la IA, muchas veces sin ser conscientes de ello.

La acomodación lingüística en la era de la IA
Este fenómeno no es completamente nuevo. Los expertos lo describen como un proceso de acomodación lingüística, mediante el cual las personas ajustan su forma de hablar al estándar dominante de su entorno.
La diferencia es el origen de ese estándar. Antes lo marcaban la televisión, la radio o la educación formal. Hoy, ChatGPT y el lenguaje que propone se filtran en textos académicos, documentos corporativos, contenidos digitales y conversaciones cotidianas.
Según Ingrid Toppelberg, experta en innovación del MIT, la clave está en la frecuencia de interacción: “Nunca antes habíamos conversado tantas veces al día con una misma fuente de lenguaje”.
Beneficios reales de esta influencia lingüística
No todo es negativo. Desde una perspectiva práctica, la IA ha ayudado a millones de personas a:
- Mejorar claridad y estructura al escribir
- Reducir errores gramaticales
- Acceder a registros formales sin formación especializada
- Comunicar ideas complejas con mayor precisión
En contextos educativos y laborales, ChatGPT y el lenguaje que sugiere pueden ser una herramienta de inclusión, especialmente para quienes no dominan ciertos estilos de escritura o idiomas.
Riesgos: homogeneización y pérdida de diversidad
El problema aparece cuando la IA deja de ser apoyo y se convierte en molde. El estudio advierte sobre una posible reducción de la diversidad lingüística, con la consolidación de un “registro medio” correcto, pulido y neutro, que desplaza expresiones locales, creativas o personales.
Además, los modelos no son neutrales. Reflejan los sesgos de sus datos de entrenamiento y, al estar mayoritariamente basados en inglés, pueden trasladar estructuras discursivas de ese idioma a otras lenguas.
A mitad de este proceso, ChatGPT y el lenguaje se cruzan con una pregunta clave: ¿estamos usando la IA para pensar mejor o para pensar igual?
Cómo implementar la IA con moderación y responsabilidad
La solución no pasa por rechazar la tecnología, sino por usarla con criterio humano. Expertos coinciden en algunas prácticas saludables:
- Usar la IA como borrador, no como versión final
- Revisar y reescribir con voz propia
- Evitar copiar estilos de forma automática
- Contrastar ideas con fuentes humanas
- Fomentar la lectura diversa fuera de la IA
La creatividad, el contexto emocional y la comunicación no verbal siguen siendo profundamente humanos. La IA puede asistir, pero no reemplazar esa riqueza.
Pensar distinto en la era de la asistencia inteligente
Damián Fernández Pedemonte, investigador del CONICET, advierte que el mayor riesgo no es volverse menos inteligente, sino pensar de forma más uniforme. Cuando todos usamos las mismas herramientas sin reflexión, el pensamiento crítico se debilita.
Por eso, entender cómo ChatGPT y el lenguaje interactúan es clave para preservar la pluralidad de ideas en un mundo cada vez más automatizado.
Una herramienta poderosa que exige conciencia
La inteligencia artificial está transformando el lenguaje en tiempo real. No como una amenaza directa, sino como una influencia constante. Reconocer ese impacto es el primer paso para usarla con equilibrio.
Al final, ChatGPT y el lenguaje no deben dictar cómo nos expresamos, sino ayudarnos a hacerlo mejor sin perder identidad, diversidad ni pensamiento propio.


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