miércoles, enero 28, 2026

La secadora eléctrica dispara tu recibo de luz: no es el refrigerador

Durante años se culpó al refrigerador, pero la secadora eléctrica lidera el consumo energético del hogar y puede elevar la factura mensual sin que lo notes.

Durante años, el debate sobre el consumo eléctrico en el hogar tuvo un culpable casi indiscutible: el refrigerador. Siempre encendido, trabajando día y noche, parecía lógico señalarlo como el principal responsable de las facturas elevadas. Sin embargo, los datos más recientes cuentan otra historia muy distinta. Al iniciar este análisis, la secadora eléctrica aparece como el electrodoméstico que más impacta el gasto mensual de energía.

Este cambio de perspectiva no es menor. Modifica la manera en que entendemos el ahorro energético y obliga a mirar más allá de los aparatos que funcionan todo el día. En realidad, el consumo no depende solo del tiempo de encendido, sino de cuánta energía se necesita para realizar una tarea específica.

Por qué la secadora eléctrica consume más energía de lo que imaginas

La secadora eléctrica requiere una enorme cantidad de energía para generar calor y eliminar la humedad de la ropa. Según estimaciones de la Organización de Consumidores y Usuarios de España, su uso en programas de algodón, cuatro veces por semana, puede representar un gasto mensual superior a los 10 euros.

Esto la coloca por encima del refrigerador y del lavavajillas en el ranking de consumo energético doméstico. La razón es sencilla: producir calor de forma constante es una de las funciones más demandantes en términos eléctricos, incluso si el aparato se utiliza solo algunos días a la semana.

Aquí es donde muchos hogares fallan en su estrategia de ahorro. Se apagan luces, se cambian focos por LED, pero se mantiene intacto el uso de un electrodoméstico que, en pocas horas, consume más energía que otros en varios días.

secadora eléctrica
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El refrigerador y otros electrodomésticos: cuánto consumen realmente

Aunque el refrigerador permanece encendido las 24 horas, su eficiencia ha mejorado notablemente en los últimos años. Su consumo mensual promedio ronda los 6 euros, lo que lo sitúa en tercer lugar dentro del gasto energético del hogar.

El lavavajillas, con uso diario, puede generar un coste cercano a los 7 euros mensuales, mientras que la lavadora, utilizada cuatro veces por semana, se mantiene alrededor de los 5 euros. El televisor, incluso con cuatro horas diarias de uso, apenas supera los 3 euros al mes, y el horno, con dos usos semanales, ronda los 2,5 euros.

Estos datos confirman una idea clave: no siempre el electrodoméstico más visible o el que está siempre encendido es el que más dinero consume.

Electrodomésticos de bajo consumo: potencia no siempre significa gasto

Algunos aparatos con fama de “gastones” tienen, en realidad, un impacto limitado en la factura eléctrica. El aspirador, por ejemplo, consume alrededor de 38 kWh al año si se utiliza una hora por semana. El monitor de ordenador, incluso con nueve horas diarias de uso, mantiene un consumo anual moderado.

La plancha, pese a su alta potencia, solo genera un gasto relevante si se utiliza con frecuencia prolongada. Esto demuestra que el patrón de uso es tan importante como la potencia del dispositivo.

El consumo en stand-by: el enemigo silencioso

Más allá del uso activo, existe otro factor que drena energía sin que lo notemos: el consumo en reposo o stand-by. Dispositivos como calderas, altavoces inteligentes y robots aspiradores siguen consumiendo electricidad solo por permanecer conectados.

Este consumo fantasma puede sumar más de 20 euros (411.34 Pesos mexicanos) al año sin realizar ninguna acción concreta, lo que convierte a los hábitos diarios en un elemento clave para reducir el gasto energético.

Cómo calcular el consumo real de tus electrodomésticos

Para tomar decisiones informadas, es fundamental conocer el consumo exacto de cada aparato. La etiqueta energética ofrece una referencia clara del gasto anual o por ciclo. También es posible revisar la potencia en vatios y multiplicarla por las horas de uso para estimar el consumo en kWh.

Este conocimiento permite priorizar cambios reales: reducir el uso de la secadora eléctrica, aprovechar el secado natural y eliminar el stand-by innecesario puede marcar una diferencia tangible en la factura mensual.

Ahorrar empieza por cambiar hábitos

La idea de que el refrigerador es el mayor consumidor de energía ha quedado atrás. Hoy, la secadora eléctrica encabeza la lista y redefine las estrategias de ahorro doméstico. Entender cómo y cuándo se consume la energía es el primer paso para pagar menos sin sacrificar comodidad.

Reducir su uso no solo beneficia al bolsillo, también al medio ambiente, cerrando el círculo entre consumo responsable y eficiencia energética, con la secadora eléctrica como el punto clave a vigilar.

Owen Michell
Owen Michell
Owen Michell es nuestro editor especializado en noticias digitales, con un profundo conocimiento en identificar tendencias y desarrollar contenido de consulta. Su experiencia en el panorama digital le permite brindar información relevante y atractiva para nuestra audiencia. Su pericia en el ámbito de las noticias digitales contribuye a la autoridad y actualidad de nuestro sitio.
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