jueves, enero 8, 2026

Apple Vision Pro: por qué Apple frenó su visor más ambicioso

Apple Vision Pro enfrenta ventas bajas, alto precio y falta de apps, lo que llevó a Apple a frenar producción y marketing del visor.

Apple Vision Pro nació como uno de los proyectos más ambiciosos de la historia reciente de Apple. Desde su presentación, la compañía prometió redefinir la forma en que interactuamos con la tecnología a través de la llamada “computación espacial”. No era solo un visor de realidad mixta: era el inicio de una nueva plataforma.

La narrativa recordaba a otros momentos clave de la empresa, como el lanzamiento del iPhone o el iPad, cuando Apple logró crear mercados enteros donde antes no existían. Sin embargo, a menos de dos años de su llegada al mercado, la historia del Apple Vision Pro tomó un giro inesperado.

Hoy, Apple enfrenta ventas muy por debajo de lo previsto, una adopción limitada y una decisión poco común para la compañía: frenar la producción y reducir drásticamente la inversión en marketing.

El freno en producción que encendió las alertas

El punto de inflexión llegó cuando comenzaron a circular cifras de ventas poco alentadoras. De acuerdo con estimaciones de International Data Corporation (IDC), Apple habría vendido apenas 45.000 unidades adicionales del Vision Pro durante el último trimestre de 2025. Para una empresa acostumbrada a mover millones de dispositivos cada trimestre, el número fue una señal clara de alerta.

La consecuencia directa se reflejó en la cadena de suministro. Luxshare, socio clave de Apple en China para la fabricación del visor, detuvo la producción a principios de 2025 ante la falta de demanda sostenida. Esta decisión es excepcional tratándose de un producto que Apple había catalogado como estratégico para su futuro.

Al mismo tiempo, la compañía congeló la expansión internacional del dispositivo, limitando su disponibilidad a solo 13 países. El mensaje implícito fue contundente: el Apple Vision Pro no estaba listo para una adopción masiva.

Marketing en pausa: una señal poco habitual en Apple

Otro indicador clave del repliegue fue la reducción del gasto publicitario. Datos de Sensor Tower, citados por Financial Times, revelaron que Apple recortó más del 95% de su inversión en marketing digital del Vision Pro en mercados como Estados Unidos y Reino Unido.

Para Apple, una empresa conocida por sostener campañas agresivas incluso cuando un producto tarda en despegar, esta retirada representa una admisión silenciosa de que el visor no logró conectar con el público esperado.

Por qué el Apple Vision Pro no logró despegar

Los analistas coinciden en varios factores que explican el desempeño del Apple Vision Pro. El primero, y quizá el más evidente, es el precio. Con un costo inicial de 3.499 dólares, el visor quedó fuera del alcance del consumidor promedio y limitado a entusiastas tecnológicos y profesionales muy específicos.

A esto se suman problemas de ergonomía. Usuarios y expertos señalaron que el dispositivo resulta pesado e incómodo para sesiones prolongadas, además de depender de una batería externa cuya autonomía no acompaña el uso intensivo que propone la computación espacial.

Erik Woodring, analista de Morgan Stanley, lo resumió de forma clara: el precio, el factor de forma y la escasez de aplicaciones nativas de visionOS impidieron que el producto alcanzara ventas masivas.

El problema real: el ecosistema y la aplicación práctica

Más allá del hardware, el mayor desafío del Apple Vision Pro ha sido demostrar su utilidad cotidiana. Apple afirma que existen unas 3.000 aplicaciones diseñadas específicamente para visionOS, una cifra modesta si se compara con las decenas de miles de apps que acompañaron al iPhone en sus primeros años.

Para muchos usuarios, el visor se percibe más como una demostración tecnológica que como una herramienta indispensable. Ver contenido, trabajar o comunicarse en realidad mixta sigue siendo una experiencia llamativa, pero no esencial.

A mitad del recorrido, el Apple Vision Pro dejó claro que la innovación, por sí sola, no garantiza adopción si no existe un uso práctico claro que justifique el precio y la curva de aprendizaje.

Intentos de corrección que no bastaron

Apple intentó responder con mejoras incrementales: un chip M5 más potente, ajustes en la autonomía y un rediseño de la cinta para la cabeza. Sin embargo, estos cambios no lograron revertir la percepción general ni impulsar las ventas de forma significativa.

El problema no parecía estar en la potencia, sino en el valor percibido. El mercado no estaba dispuesto a pagar el costo de ser pionero en una plataforma que aún no ofrece beneficios claros frente a pantallas tradicionales.

Una lección para el futuro de Apple

El caso del Apple Vision Pro no representa el fin de la computación espacial, pero sí una lección importante para Apple. La empresa descubrió que incluso su capacidad de innovación tiene límites cuando el precio, la comodidad y el ecosistema no están alineados con las necesidades reales del usuario.

Al final, el Apple Vision Pro quedará como un experimento adelantado a su tiempo, una tecnología impresionante que aún busca su razón de ser. Y mientras Apple redefine su estrategia, el visor se convierte en un recordatorio de que incluso los gigantes tecnológicos pueden tropezar cuando la innovación no logra convertirse en utilidad cotidiana.

Owen Michell
Owen Michell
Owen Michell es nuestro editor especializado en noticias digitales, con un profundo conocimiento en identificar tendencias y desarrollar contenido de consulta. Su experiencia en el panorama digital le permite brindar información relevante y atractiva para nuestra audiencia. Su pericia en el ámbito de las noticias digitales contribuye a la autoridad y actualidad de nuestro sitio.
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