El mundo natural no deja de sorprender con sus estrategias de adaptación. Investigadores han descubierto una oruga carnívora que lleva el camuflaje a otro nivel: se adorna con los restos óseos o exoesqueletos de los insectos que devora.
Comportamiento único
Apodada la «oruga coleccionista de huesos«, este insecto utiliza los despojos de sus víctimas como una suerte de armadura o disfraz, presumiblemente para evitar ser detectada por depredadores o para protegerse.
Este hallazgo, aunque peculiar, ilustra la increíble diversidad de soluciones evolutivas que existen en la naturaleza. Demuestra cómo la selección natural puede favorecer comportamientos altamente especializados, incluso aquellos que nos parecen extraños o macabros, para resolver desafíos de supervivencia.
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