miércoles, enero 14, 2026

Fraudes con códigos QR crecen en correos y ponen datos en riesgo

Los ataques con códigos QR maliciosos aumentan y burlan filtros de seguridad al llevar a los usuarios a sitios falsos desde sus móviles.

Los fraudes con códigos QR ya no son una rareza ni una técnica experimental. Se han convertido en una de las formas más eficaces y discretas de engaño digital, especialmente a través del correo electrónico. En un entorno donde escanear un código es parte de la rutina diaria —para pagar, acceder a menús o validar servicios— los ciberdelincuentes han encontrado el canal perfecto para explotar la confianza y la automatización del usuario.

Las cifras recientes confirman esta tendencia. En apenas unos meses, la detección de correos electrónicos con códigos QR maliciosos se multiplicó por cinco, marcando una escalada que preocupa a expertos y responsables de seguridad. No se trata solo de volumen, sino de sofisticación: los ataques están mejor diseñados, son más creíbles y logran evadir controles tradicionales.

¿Por qué los códigos QR se volvieron tan atractivos para los atacantes?

El éxito de esta técnica se explica por una combinación peligrosa. A diferencia de los enlaces visibles, los códigos QR no muestran su destino real. El usuario no puede “leer” la URL antes de acceder, lo que elimina una de las barreras más básicas de verificación.

Además, el escaneo suele hacerse desde un teléfono móvil, muchas veces personal. Ese simple gesto saca la interacción del entorno protegido del correo corporativo y la traslada a un dispositivo que no siempre cuenta con filtros avanzados, análisis de enlaces o protección antiphishing.

En otras palabras, el atacante no necesita vulnerar un sistema complejo: solo necesita que alguien escanee.

Cómo operan los fraudes con códigos QR en correos electrónicos

El patrón se repite, aunque con variaciones cada vez más pulidas. El usuario recibe un correo aparentemente legítimo, con logotipos, lenguaje corporativo y un mensaje que apela a la urgencia o a la rutina laboral.

Los escenarios más comunes incluyen:

  • Formularios de inicio de sesión falsos que imitan portales de correo o servicios en la nube
  • Mensajes de recursos humanos solicitando revisar documentos internos
  • Facturas, pagos pendientes o confirmaciones de compra en archivos PDF
  • Avisos de seguridad que alertan sobre accesos sospechosos y piden “verificar” la cuenta

El código QR está incrustado en el cuerpo del correo o dentro de un adjunto. Al escanearlo, el usuario es dirigido a una página diseñada para robar credenciales o iniciar una cadena de ataques adicionales, como el vishing o la descarga de malware móvil.

Fraudes con códigos QR
Fraudes con códigos QR

El factor humano: el eslabón más explotado

Más allá de la tecnología, el verdadero punto débil es el comportamiento. Las personas están entrenadas para escanear códigos QR sin pensarlo demasiado. Es un acto reflejo. En el entorno laboral, esa costumbre se mantiene, incluso cuando el contexto debería activar señales de alerta.

El problema se agrava cuando el acceso ocurre desde un dispositivo personal. En ese momento, el atacante puede sortear controles corporativos, comprometer cuentas y abrir la puerta a movimientos laterales dentro de sistemas conectados.

Las consecuencias van desde el robo de credenciales hasta fraudes financieros y filtraciones de datos sensibles, con impacto directo en la operación y la reputación de las organizaciones.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Aunque estos ataques están diseñados para parecer legítimos, existen patrones que ayudan a identificarlos. Correos que presionan para actuar rápido, mensajes que piden escanear un código en lugar de hacer clic en un enlace conocido, o documentos adjuntos que solo contienen un QR, son indicios claros de riesgo.

La clave está en detener el impulso automático y cuestionar el contexto antes de interactuar.

Cómo reducir el riesgo frente a esta amenaza creciente

La defensa más efectiva combina tecnología y hábitos conscientes. Entre las medidas más recomendadas se encuentran:

  • Capacitar a usuarios para reconocer correos sospechosos y entender el riesgo del escaneo
  • Evitar escanear códigos QR recibidos por email si no se puede verificar su origen
  • Reforzar el uso de autenticación multifactor para limitar el daño si una contraseña es robada
  • Actualizar soluciones de seguridad capaces de analizar imágenes y archivos adjuntos
  • Establecer protocolos claros para reportar mensajes sospechosos

La prevención no depende solo de expertos en seguridad, sino de decisiones cotidianas tomadas por cualquier persona frente a su bandeja de entrada.

Un riesgo cotidiano que llegó para quedarse

Todo indica que los fraudes con códigos QR seguirán creciendo. Son baratos de ejecutar, difíciles de detectar con métodos tradicionales y se apoyan en hábitos profundamente arraigados. Por eso, entender cómo funcionan y adoptar una postura crítica frente a lo que llega por correo ya no es opcional.

En un mundo donde lo digital avanza a gran velocidad, la mejor defensa empieza con algo tan simple como pensar dos veces antes de escanear. Los fraudes con códigos QR no buscan romper sistemas, buscan aprovechar la confianza. Y esa es, hoy, su mayor fortaleza.

Owen Michell
Owen Michell
Owen Michell es nuestro editor especializado en noticias digitales, con un profundo conocimiento en identificar tendencias y desarrollar contenido de consulta. Su experiencia en el panorama digital le permite brindar información relevante y atractiva para nuestra audiencia. Su pericia en el ámbito de las noticias digitales contribuye a la autoridad y actualidad de nuestro sitio.
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