Chimpancés consumen alcohol de frutas fermentadas como si fuera cerveza diaria

En los parques nacionales de Kibale (Uganda) y Taï (Costa de Marfil), los chimpancés ingieren diariamente el equivalente a una cerveza a través de frutas fermentadas que recolectan del suelo. Según un estudio de UC Berkeley publicado en Science Advances, tanto machos como hembras consumen aproximadamente 14 gramos de etanol al día, lo que equivale a media pinta de cerveza lager al 5% de alcohol.

Los frutos preferidos son los higos, que presentan los niveles más altos de alcohol natural. Pese a ingerir hasta 4.5 kilos de fruta fermentada al día, los chimpancés no muestran signos evidentes de embriaguez. Para sentir efectos comparables a los humanos, tendrían que consumir cantidades imposibles de fruta en un solo día.

La “hipótesis del mono borracho”

El profesor Robert Dudley, autor principal del estudio, defiende la hipótesis del mono borracho: nuestra afinidad por el alcohol proviene de nuestros ancestros primates que dependían de frutas maduras y fermentadas como fuente de energía.

“La atracción humana por el alcohol probablemente surgió de esta herencia alimentaria”, explica Aleksey Maro, coautor de la investigación.

Cuando descorchamos una cerveza, estamos siguiendo un instinto que tiene millones de años de historia evolutiva.

El alcohol como componente ecológico natural

No solo los chimpancés consumen etanol de forma natural. Otros ejemplos documentados incluyen:

  • Moscas de la fruta que viven en ambientes con hasta 15% de etanol.
  • Murciélagos frugívoros que buscan frutas demasiado maduras.
  • Loris que beben néctar fermentado.

Incluso ciertos primates, como humanos y gorilas, desarrollaron adaptaciones genéticas hace 10 millones de años para metabolizar el alcohol de manera más eficiente. Esto demuestra que el consumo de etanol no es un invento moderno, sino un componente ecológico relevante.

¿Por qué no se emborrachan los chimpancés?

Los chimpancés poseen enzimas específicas como alcohol deshidrogenasa (ADH) que metabolizan el etanol de manera eficiente. Además, el etanol de las frutas viene acompañado de fibra, agua y nutrientes, lo que reduce los efectos de intoxicación.

En contraste, el consumo humano excesivo de alcohol industrial tiene riesgos importantes. El NHS del Reino Unido recomienda no superar 14 unidades de alcohol a la semana (aprox. 112 g de etanol), y estudios coinciden en que no existe un nivel totalmente seguro de consumo.

Una herencia evolutiva compartida

El estudio evidencia que nuestra afinidad cultural y biológica por el alcohol tiene raíces profundas en la evolución de los primates. Beber cerveza, vino o licor hoy es un reflejo de un instinto antiguo que comenzó en los bosques africanos con frutas fermentadas que nutrían a nuestros ancestros.

Owen Michell
Owen Michell
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