viernes, enero 2, 2026

Cambio en la dieta vegetal fue clave en la evolución humana, revela estudio

Un estudio revela que los primeros humanos comieron gramíneas y bulbos antes de tener los dientes para procesarlos, lo que sugiere que el comportamiento impulsó la evolución.

Un estudio publicado en la revista Science reveló que los primeros homínidos comenzaron a consumir plantas herbáceas mucho antes de desarrollar los dientes adecuados para masticarlas, lo que marca un hito evolutivo impulsado por el comportamiento y no por la biología.

Investigadores del Dartmouth College encontraron que los antiguos humanos adoptaron una dieta basada en gramíneas —como pastos, juncos y partes subterráneas como bulbos y cormos— mientras se adaptaban a nuevos entornos fuera de los bosques africanos. Este cambio en el patrón alimenticio ocurrió entre 3.4 y 4.8 millones de años atrás, mucho antes de que su dentadura evolucionara para procesar eficientemente estos alimentos.

Comportamiento antes que evolución

El hallazgo proporciona la primera evidencia fósil de que el comportamiento puede anteceder a los cambios físicos en la evolución, desafiando la idea tradicional de que ambos procesos avanzan en paralelo.

“Descubrimos que el comportamiento podría ser una fuerza evolutiva en sí mismo”, afirmó Luke Fannin, autor principal del estudio.

Usando análisis de isótopos de carbono y oxígeno en dientes fosilizados de homínidos como Australopithecus afarensis, los científicos determinaron que estas especies modificaron su dieta antes de que sus molares evolucionaran para procesar las fibras vegetales más duras. El cambio morfológico llegó unos 700 mil años después, con molares más largos y eficientes.

De la fruta a las raíces

El estudio también comparó los dientes de homínidos con los de primates extintos, como los teropíteos (monos gigantes similares a babuinos) y los colobinos (monos comedores de hojas). Todos mostraron una transición similar hacia el consumo de gramíneas, alejándose de frutas e insectos, a pesar de tener dientes no adaptados a ello.

Hace unos 2.3 millones de años, el linaje humano comenzó a mostrar otro cambio: una reducción en el consumo de pastos y un aumento en el acceso a tubérculos, bulbos y cormos. Estos órganos vegetales subterráneos, ricos en carbohidratos, ofrecían mayor valor energético y menor riesgo que la caza, al tiempo que favorecían el crecimiento cerebral.

Momento clave en la evolución humana

Con herramientas de piedra y una dieta más rica en almidones, los primeros homínidos lograron expandirse sin depender únicamente de la carne o de alimentos difíciles de conseguir. Según Fannin, este cambio alimenticio fue crucial para el desarrollo cognitivo y social de los humanos primitivos.

“Proponemos que este giro hacia los alimentos subterráneos fue un momento clave en nuestra evolución”, concluyó el investigador.

Caro Ira
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