Imagina llegar a los 65 años, dejar de trabajar y comenzar una etapa que llevas décadas esperando. Tienes una pensión para cubrir tus gastos cotidianos, pero con el paso del tiempo necesitas ayuda para realizar algunas actividades. En ese momento, los ahorros destinados al retiro podrían ser tan importantes como el ingreso mensual que recibes.
En México, pagar a una persona que ayude a cuidar a un adulto mayor puede costar entre 10,000 y 15,000 pesos mensuales, de acuerdo con Jorge Alarcón, líder de Retiro de WTW México. Según el especialista, una persona necesitaría acumular entre 2 y 2.5 millones de pesos al jubilarse para financiar este servicio, sin incluir vivienda, alimentación, medicamentos ni atención médica.
¿Por qué necesitas más ahorros para la vejez?
El costo de los cuidados representa un gasto adicional que muchas personas no contemplan cuando calculan cuánto dinero necesitarán para jubilarse. No basta con pensar en la pensión mensual o en mantener el estilo de vida actual: también hay que considerar la posibilidad de necesitar asistencia durante los últimos años de vida.
Los cálculos mencionados por Alarcón contemplan el pago de una persona con conocimientos de primeros auxilios y capacidad física para ayudar a un adulto mayor, pero no incluyen los servicios de un médico. Por eso, los 2 millones de pesos no deben interpretarse como el monto total necesario para financiar toda la jubilación.
Además, este presupuesto puede cambiar con el tiempo debido a la inflación y al encarecimiento de los servicios. Una cantidad que hoy alcanza para pagar determinados cuidados podría perder poder adquisitivo cuando llegue el momento de utilizarla.
Vivir más años también implica mayores gastos
La esperanza de vida y los cambios demográficos están transformando la manera en que las familias mexicanas organizan sus finanzas. De acuerdo con las cifras citadas en el planteamiento de WTW, la expectativa de vida al nacer ronda los 73 años para los hombres y supera los 79 años para las mujeres.
Para quienes llegan a la edad adulta, el horizonte puede extenderse hasta los 85 u 88 años. Esto significa que una persona que se jubile entre los 60 y 65 años podría necesitar recursos para vivir durante otras dos décadas o más.
Al mismo tiempo, las familias tienen menos hijos y sus integrantes suelen trasladarse a otras ciudades por motivos laborales. En consecuencia, puede ser más difícil repartir las responsabilidades de cuidado entre varios familiares.
Cuando un hijo o una pareja asume esa tarea, también puede enfrentar gastos adicionales o reducir sus horas de trabajo. Contratar asistencia externa se convierte entonces en una alternativa que necesita planificación económica.
¿Cómo preparar tus ahorros para la jubilación?
Una de las recomendaciones del especialista es comenzar a planear el retiro desde la vida laboral. Una persona que empieza a trabajar alrededor de los 25 años puede disponer de 35 o 40 años para construir un patrimonio antes de jubilarse.
Para prepararse, conviene revisar la pensión estimada, las aportaciones a la Afore y las alternativas de ahorro complementario. También es importante separar los gastos cotidianos de los recursos que podrían destinarse a cuidados de largo plazo.
Las aportaciones voluntarias a la Afore, los planes privados de retiro y otros instrumentos financieros pueden formar parte de esa estrategia, de acuerdo con las necesidades y posibilidades de cada persona. Antes de elegir, es recomendable comparar comisiones, condiciones de retiro, riesgos y beneficios fiscales aplicables.
El reto de los cuidados en México
La disponibilidad de cuidadores profesionales también será un factor relevante. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido sobre el envejecimiento de la población y la creciente demanda de servicios de atención de largo plazo en América Latina y el Caribe.
En México, donde las familias todavía asumen una parte importante de los cuidados, una mayor demanda podría aumentar la presión sobre los hogares. Por eso, las empresas también pueden contribuir mediante programas de educación financiera y esquemas complementarios de ahorro para sus trabajadores.
Planear la jubilación requiere mirar más allá de la fecha en que termina la vida laboral. Considerar los gastos médicos, la asistencia personal y los cambios en la estructura familiar permite construir un presupuesto más realista. Los ahorros para la vejez no solo deben ayudar a dejar de trabajar, sino también a afrontar con mayor tranquilidad las necesidades que puedan surgir con el paso de los años.




