Contexto: las acusaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos
A finales de junio, el gobierno de Estados Unidos, a través de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), señaló a tres instituciones mexicanas —CIBanco, Intercam y Vector Casa de Bolsa— por presuntamente facilitar operaciones de lavado de dinero para organizaciones criminales.
El monto señalado ascendió a 46 millones de dólares, lo que generó preocupación sobre un posible efecto dominó en el sistema financiero mexicano, especialmente en el sector de fideicomisos.
El caso provocó una reacción inmediata de autoridades financieras de México, entre ellas la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Banco de México (BdeM).
Lo que dijo Banxico: cooperación rápida evitó una crisis
Durante un encuentro con banqueros en la reunión de la Asociación de Bancos de México (ABM), la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, destacó que la reacción coordinada entre autoridades y participantes del sector financiero fue clave para evitar una afectación mayor.
Según Rodríguez Ceja, la comunicación constante permitió tomar decisiones rápidas sobre la venta y reestructura de las instituciones implicadas, garantizando que los servicios financieros siguieran operando sin interrupciones.
“La respuesta oportuna y la estrecha colaboración facilitaron la continuidad operativa de las instituciones afectadas y se minimizó la reacción adversa de los mercados”, señaló.
Intervención, venta de activos y continuidad de servicios
Tras los señalamientos de Estados Unidos, la CNBV intervino a las tres instituciones involucradas y se iniciaron mesas de trabajo con autoridades estadounidenses para evitar sanciones mayores y asegurar la estabilidad del sistema financiero mexicano.
Las acciones incluyeron:
- La compra de negocios y activos de Intercam por parte de Kapital Bank
- La liquidación de CIBanco, cuyos fideicomisos fueron absorbidos por bancos como BanCoppel y Multiva
- La continuidad operativa de Vector Casa de Bolsa bajo supervisión reforzada
De acuerdo con Banxico, estas medidas impidieron que clientes, ahorradores y empresas quedaran sin servicios, especialmente en el área de fideicomisos, una de las más sensibles del caso.
Lección principal: cumplimiento estricto de regulación antilavado
Rodríguez Ceja afirmó que el episodio dejó una advertencia clara: el cumplimiento permanente de las normas de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo no es solo una obligación legal, sino una herramienta clave para proteger la estabilidad del sistema financiero.
“El cumplimiento íntegro y consistente de los requerimientos regulatorios es condición indispensable para enfrentar episodios de inestabilidad, ya sea financiera, operativa o reputacional”, señaló.
México, dijo, ha reforzado desde hace años sus mecanismos de supervisión, pero aún existen áreas donde los bancos deben adoptar mayores controles internos.
Nuevas medidas contra lavado de dinero en la banca mexicana
Tras el encuentro con Banxico, la ABM anunció medidas adicionales que serán implementadas en 2025 para reducir riesgos asociados a operaciones sospechosas.
Entre las más relevantes:
- A partir del 1 de julio de 2025, los bancos deberán identificar a todas las personas que depositen o retiren en efectivo montos mayores a 140 mil pesos
- Se incorporará una plataforma tecnológica compartida para el intercambio de información de riesgos entre instituciones
- Habrá reuniones periódicas con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para seguimiento de alertas y casos
Los bancos ya cuentan con facultades para solicitar identificación oficial en operaciones con efectivo, pero ahora será obligatorio y sistemático cuando se rebasen los umbrales definidos.
¿Qué implicaciones tiene el caso para México?
Aunque la respuesta institucional evitó una crisis financiera, el episodio revela la presión internacional que enfrenta el sistema bancario mexicano en materia de prevención de lavado de dinero.
Tres áreas quedan en el foco:
- Riesgo reputacional del sector financiero
- Relación bilateral con autoridades de EE.UU. en temas de seguridad financiera
- Supervisión de fideicomisos y operaciones transfronterizas
El caso también evidencia que la intervención rápida puede evitar contagios financieros, pero no elimina la necesidad de reforzar controles internos, auditorías y monitoreo tecnológico.
El señalamiento del Tesoro de Estados Unidos no provocó una crisis estructural en México, pero dejó en claro que el sector financiero opera bajo creciente vigilancia internacional.
Para Banxico, el aprendizaje es claro: la estabilidad depende del cumplimiento normativo, y no solo de la reacción ante emergencias.
Ahora, con nuevas medidas en puerta, el sistema bancario mexicano enfrenta el reto de reforzar su credibilidad y blindarse ante futuros señalamientos.


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